LOS MAYORES…¿PARA CUANDO?
Blog de José Luis Gallego
España, Barcelona
27 de diciembre de 2007
N. de R. Esto lo hemos tomado del Blog de un jubilado español. Lo escribió a pocos días de terminar el año… creemos que nos vamos a encontrar reflejados en mucho de lo que dice aquí…y esto es para tomar en cuenta… habrá más…
Me figuro, que no soy el primero en escribir sobre si existe o no, un acceso a la cultura distinto para los mayores o cuales son los elementos que los discriminan, respecto a otros ciudadanos.En este tipo de sociedad que nos toca vivir, hay un elemento que sí discrimina y no solo a los mayores, es el poder adquisitivo. Este, disminuye notablemente en la jubilación, no solo porque las pensiones tienen un tope máximo, sino porque es una realidad, la devaluación y pérdida que arrastran año tras año.
En esta situación, es difícil que los mayores puedan distraer parte de sus ingresos en viajes, espectáculos, o matriculaciones en programas de actividades y talleres, donde ocupar, un bien que reciben al final de su etapa de actividad, el tiempo libre.La posibilidad de disponer en mayor medida, de este tiempo y dedicarlo a lo que se desee, se convierte para muchos, en lo que se puede, en realidad.El tiempo libre, como decíamos, es uno de los cambios, que más se valora en la etapa de la jubilación, sobre todo en los primeros momentos. No estar atados a la esclavitud del horario, impuesto durante toda una vida, supone una situación agradable y una nueva posibilidad de organización.
Es en este proceso planificador, cuando surgen dudas e inconvenientes, una vez que sustituimos el odioso tiempo de ir a trabajar, (yo soy de los que así piensan), por una mejor distribución de éste en el ámbito familiar, surge la necesidad de acceder al ocio.Es aquí, donde se presentan las dificultades, al ser por primera vez en nuestra existencia cuando podemos plantearnos el elegir, egoístamente. Pongamos ejemplos. Os suenan estos comentarios en los momentos previos a la jubilación. “Es el momento de estudiar algo que deje”. “Ahora podré hacer deporte”. “Tendré tiempo para pintar y viajar”.Solo en los casos donde la afición es individual y barata, el pintar, el andar, o jugar la partida al Mús., es posible.
En una sociedad donde todo tiene un precio, es verdad, que mantenerse físicamente, se puede conseguir con paseos, pero asistir a un centro deportivo o una piscina climatizada llega a costar 40 euros al mes, los cursos para mayores en las universidades están llenos, universidades publicas no existen en todos los lugares. Que decir del precio de los viajes, museos y transportes en algunas ciudades.Esta realidad, nos marca algunos escenarios, no es lo mismo vivir en una gran ciudad que en uno de los numerosos pequeños pueblos de nuestra geografía.
La falta de actividades, lugares de encuentro o centros de actividades polivalentes, son algunos de los problemas, que impiden el acceso, al batí burrillo de posibilidades que conforman la oferta de ocio en nuestros entornos, ya sean estos rurales, urbanos, públicos o privados.En principio, no se si decir, si existen posibilidades varias, muchas o pocas, pero la falta de conocimiento, de información y de agentes sociales, capaces de transmitir y organizar estas posibilidades, con seriedad y eficacia, no existen o no llegan a la gran mayoría de jubilados.
El asociacionismo, los Ayuntamientos, las Comunidades Autónomas, el Gobierno, son elementos que posibilitan el acceso a los mayores a lo ya debería ser una oferta universal y pública para disfrute de su tiempo libre, en contraposición, (algunos dirían como complemento) a lo privado.El traslado de competencias del gobierno a las C.C.A.A. y los Ayuntamientos, así como subvenciones a las asociaciones de todo tipo, plantea dudas de si el reparto llega a los que deberían ser los beneficiarios de este esfuerzo público.El poner en duda la efectividad de las subvenciones, no me impide estar a favor de ellas. La organización de los mayores en asociaciónes, es indudable que tienden ha potenciar, su eficiencia y reivindicaciones, aunque se corra el riesgo, de formar una nueva clase de jubilados, frente al resto.
En otros tipos de sociedad, donde el respeto y cuidado de sus mayores, es parte del acervo cultural, no tendría lugar esta preocupación, que no es producto de estudiar situaciones personales sino de todo un colectivo.Que queda mucho por hacer, esta claro, la lucha por una pensión digna “la pensión es nuestro salario”, oscurece todo lo demás. Pero deberíamos de cualquier forma plantear y quizás exigir, un modelo de futuro para la forma de vivir de nuestros mayores en su entorno.Una población en aumento, sería razón suficiente para que todos los Municipios y Comunidades Autónomas, dedicaran en sus presupuestos dinero para resolver los problemas de sus mayores, sean estos de carácter urbanístico, de equipamiento, animación cultural, u ocio.
El peligro de que un modelo público y por tanto universal, no sea posible, tiene que ver en parte por otro modelo que se está implantando calladamente. Es la privatización, la concertación, y las subvenciones que domestican a los colectivos más activos. Como se acaba el espacio, dejo a vuestra imaginación la solución practica del problema. ¿Que harías en vuestro pueblo o ciudad, si el Ayuntamiento destinará el 7% del presupuesto, para que anualmente se preparara un programa de actividades y necesidades, para todos los mayores? Seguro, que veríamos ideas brillantes, que participaríais con ilusión, que...., nos harían pensar que estamos en el camino de un Estado del bienestar.
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