PASIVIDADES DEL BPS A LA HORADE LOS AJUSTES FISCALES.. (parte 2 - final)
Por JOSE LUIS SAMPAYO PIREZ
Cuando Luis Alberto Ramón Lacalle Herrera inauguró las rebajas de aportes patronales, comenzó a engordar los bolsillos de los empresarios y esas mismas medidas tomadas reiteradamente con un mentiroso fundamento de crear fuentes trabajo, nunca dio resultados, mejor dicho, los resultados eran a la inversa, crecía el desempleo. Hoy la felicidad empresarial es completa. Del 15 % de aportes patronales que se pagaban hoy se paga el 7,5 % gracias a la ley que creó el IRPF, o sea la 18.083. La evasión sigue rondando el 40 %, se aporta en su gran mayoría por puestos de trabajo “chatarra”y hay sectores como el rural, donde el gasto por pasividades es 6 veces mayor que lo que se aporta, en tanto los ganaderos engordan ellos y las vaquitas, que siempre son ajenas. Las jubilaciones simbólicas se siguen generando y estimulando. Monotributos, aportes mínimos y evasión, están generando hoy las jubilaciones miserables de mañana. Si el gobierno no toma medidas de fondo que tengan como finalidad terminar con las concesiones a los privilegiados que nunca quieren pagar nada y si no se abandona “el discurso para la tribuna” en poco tiempo el segmento erario más alto del país será el abanderado de la pobreza, porque hay ocultamientos que siguen creciendo y llega el momento que un poncho no puede tapar un cerro.
La voluntad de recomponer el estado miserable de la previsión social en Uruguay, de hecho vivimos con un 30 % menos que hace nueve años atrás, no ha sido demostrada por ningún acto de este gobierno. A los que hablan de “avance” cuando se fija una jubilación mínima de $ 1.775 por mes, o sea 84 dólares, habría que racionarles la comida y cuando lleguen a gastar esa cifra, mandarlos a que “sigan avanzando”. Cuando decimos que los jubilados y pensionistas siguen siendo un elemento de ajuste fiscal, no estamos inventando nada. Durante el año anterior, la inflación les llevó a los pasivos dependientes del Banco de Previsión Social la suma de $ 2.383:605.187 (dos mil trescientos ochenta y tres millones seiscientos cinco mil ciento ochenta y siete pesos uruguayos) lo que equivales s U$S 108:000.000 (ciento ocho millones de dólares). Si se hubiera manifestado voluntad política por parte del gobierno en que el daño no hubiera sido tan grande, y en el mes de junio se hubiera ajustado el 5,5 % que el IPC acumulaba se hubieran ahorrado los pasivos nada menos que U$S 35:000.000 (treinta y cinco millones de dólares) que la inflación les comió a jubilados y pensionistas.
El INE establece en su Encuesta Continua de Hogares que se recuperó el 2 % en las pasividades generales, en tanto que en enero y febrero el IPC ya trepa a 1,70 %, lo que significa que en solo dos meses ya casi no queda recuperación alguna.
En este corto tiempo transcurrido del 2008, los jubilados y pensionistas dependientes del Banco de Previsión Social han pagado por inflación la suma de $ 94:116.471 (noventa y cuatro millones ciento dieciséis mil cuatrocientos setenta y un pesos uruguayos), lo que equivale a la suma de U$S 4:481.736. (Cuatro millones cuatrocientos ochenta y un mil setecientos treinta seis dólares).
El ritmo inflacionario del corriente año es promedialmente del 10,2. %. Si no se aumentan las pasividades al 1º de julio, los pasivos van estar perdiendo una suma similar a la del año anterior y dada la concentración del número mayor de pasividades en franjas muy bajas, nuevamente serán los más pobres los que paguen los costos de una política económica muy mezquina de parte del gobierno hacia los beneficiarios de la previsión social.
Marzo de 2008
La voluntad de recomponer el estado miserable de la previsión social en Uruguay, de hecho vivimos con un 30 % menos que hace nueve años atrás, no ha sido demostrada por ningún acto de este gobierno. A los que hablan de “avance” cuando se fija una jubilación mínima de $ 1.775 por mes, o sea 84 dólares, habría que racionarles la comida y cuando lleguen a gastar esa cifra, mandarlos a que “sigan avanzando”. Cuando decimos que los jubilados y pensionistas siguen siendo un elemento de ajuste fiscal, no estamos inventando nada. Durante el año anterior, la inflación les llevó a los pasivos dependientes del Banco de Previsión Social la suma de $ 2.383:605.187 (dos mil trescientos ochenta y tres millones seiscientos cinco mil ciento ochenta y siete pesos uruguayos) lo que equivales s U$S 108:000.000 (ciento ocho millones de dólares). Si se hubiera manifestado voluntad política por parte del gobierno en que el daño no hubiera sido tan grande, y en el mes de junio se hubiera ajustado el 5,5 % que el IPC acumulaba se hubieran ahorrado los pasivos nada menos que U$S 35:000.000 (treinta y cinco millones de dólares) que la inflación les comió a jubilados y pensionistas.
El INE establece en su Encuesta Continua de Hogares que se recuperó el 2 % en las pasividades generales, en tanto que en enero y febrero el IPC ya trepa a 1,70 %, lo que significa que en solo dos meses ya casi no queda recuperación alguna.
En este corto tiempo transcurrido del 2008, los jubilados y pensionistas dependientes del Banco de Previsión Social han pagado por inflación la suma de $ 94:116.471 (noventa y cuatro millones ciento dieciséis mil cuatrocientos setenta y un pesos uruguayos), lo que equivale a la suma de U$S 4:481.736. (Cuatro millones cuatrocientos ochenta y un mil setecientos treinta seis dólares).
El ritmo inflacionario del corriente año es promedialmente del 10,2. %. Si no se aumentan las pasividades al 1º de julio, los pasivos van estar perdiendo una suma similar a la del año anterior y dada la concentración del número mayor de pasividades en franjas muy bajas, nuevamente serán los más pobres los que paguen los costos de una política económica muy mezquina de parte del gobierno hacia los beneficiarios de la previsión social.
Marzo de 2008
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