INUNDAN EL MUNDODE DOLARES Y CONFUSION
Jorge Jauri
N. de R. La crisis que para algunos se esta incubando en el Norte y que eso nos debería preocupar y que para otros no va a ocasionar problemas a los llamados países emergentes, actual denominación de la tecnocracia que nos incluye… sigue estando en el escenario económico. Como un aporte, con animo informativo a esa situación, traemos esta nota aparecida en “La República” el miércoles 12.
Sorpresivamente, en la víspera de la reunión de su comité de mercado abierto, que el próximo martes volverá a bajar las tasas, la Reserva Federal de EEUU resolvió ayer poner a disposición de los bancos un nuevo plan de facilidades de montos espectaculares y cuyos números asustan en su mera exposición. El nuevo gesto de la FED conmovió a los mercados de acciones y, con algunas excepciones, aumentó aún más la especulación feroz que tiene en vilo a prácticamente todos los mercados de futuro y derivados. Los mercados de acciones, directamente vinculados con el financiamiento de las empresas, revirtieron en minutos pérdidas acumuladas durante varias jornadas de pánico incremental. La medida fue efectiva, los titulares de las agencias diseminaron por el mundo entero el nuevo "optimismo" norteamericano. Otros hechos han sucedido ayer que coinciden en reafirmar una impresión que va ganando espacios en el análisis de lo que está sucediendo en EEUU y el sistema financiero absolutamente globalizado: en síntesis, la FED trabajando en línea con la Secretaría del Tesoro está intentando ganar el tiempo que sea necesario y cueste lo que cueste esperando la recomposición de seguridades que no tiene sobre el estado real del sistema de pagos.
El problema es delicado porque en esto de inundar de dólares y voluntarismo los mercados, los costos se pagan cada vez en menores plazos. La globalización tiene eso: exige a la verdad en términos desusados, fuerza transparencias donde no las había, habilita rutas de salida de capitales de aquellos viejos santuarios descompuestos con velocidades fantásticas. Ni la FED ni el gobierno norteamericano saben lo que está sucediendo y la apelación usual a la "fortaleza de los fundamentos" suena a retórica y excusa. Ya la duda no es la de hace dos o tres semanas, cuando la inquietud sobre el desenlace final de la crisis norteamericana se reducía a una pregunta inquietante: ¿Cuál es en realidad el valor de las garantías, plataforma de toda la construcción financiera tradicional? Ahora las interrogantes se concentran en la incapacidad de la gestión de administración de la crisis por un gobierno sorprendido y debilitado al extremo. Los presidentes de los bancos centrales no hablan mucho en estas emergencias, pero hace unas horas Meirelles, el presidente del BCB, reconoció que la situación ya no era la misma. La señal de ayer de una FED multiplicando el baño de dólares que derrama sobre el mundo, es realmente muy fuerte y tiene un valor indicativo que nadie ignora.
El regulador monetario tiene una prelación que poco tiene que ver con la defensa de su moneda, al menos en el corto y mediano plazo. Está comunicándole a los norteamericanos y al mundo que vivirá con más inflación, con más desequilibrio, con más conflicto.
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