A PUNTA DE IVAPOR MANUEL FLORES SILVA
Publicado en “La República”
29 de abril de 2008(final)
¿QUÉ SIGNIFICA LO QUE SE DISCUTE CON LOS JUBILADOS?
Lo recaudado por el IRPF a los jubilados, los 90 millones de dólares, de no recaudarse no se les sacarían a la educación o a la salud, como se ha dicho. Pongámosle marco al asunto.
Lo que dejaría de cobrarse de derogarse el IRPF a los pasivos significa, por ejemplo, un mes de pago de deuda externa al ritmo con que se viene pagando.
Una cifra similar a lo que se está discutiendo es lo que ganó Antel el año 2007 (82 millones de dólares, el 12% de sus ventas brutas, un disparate). El doble que eso es lo que ganó UTE el año pasado (180 millones de dólares, el 18% de sus ventas, otro disparate).
Algo cercano a lo que dejarían de pagar los jubilados es lo que cuestan los entre 6.000 y 10.000 empleos públicos que se han provisto estos tres años (la administración le niega la información precisa al Parlamento).
Se podría decir que es necesario el tributo a los jubilados para pagar los 40 millones que se le dieron a Pluna, siempre y cuando no haya que pagar además la garantía que se otorgó por los aviones, garantía de 180 millones de dólares.
O para financiar los 25 millones que se le dieron a Cerro Free Port del Grupo Moon. O para pagar los 80 millones de dólares que ya ha costado la aventura de la producción estatal de azúcar, empresa que sigue perdiendo todos los años 4 millones de dólares más, y el azúcar producido es subsidiado por cada uno de los uruguayos pagando en conjunto 8 millones de dólares más por año de lo que vale el azúcar.
Los 90 millones de dólares que se dejarían de percibir de no cobrarse el impuesto a los jubilados deben verse en el marco de una administración a la que le sorprende, a consecuencia del crecimiento económico por encima del previsto, un "espacio fiscal" de 319 millones de dólares, los que sumados a los 206 millones que ya se previeron en el Presupuesto para el año electoral, suman 525 más para gastar ese año.
Lo que no entendemos, en realidad, por más que lo pensamos, es cómo Astori metió al gobierno en este lío. La recaudación sobrante por crecimiento por encima del previsto este año está más o menos en lo que recauda todo el IRPF anual. Es decir, si el mínimo no imponible se ponía en 20.000 pesos y no se les aplicaba el impuesto a los jubilados, estamos hablando de que se dejaba de recaudar la mitad de lo que sobró este año sobre la recaudación prevista y que (lleno de papa-noélica alegría) Astori repartió por televisión la semana pasada. Sin contar que si no bajaba el Patrimonio y no bajaba el impuesto a la renta de las empresas de 30% a 25%, si no se ponía a beneficiar a los pudientes en otras palabras, le daba la recaudación para todo, además de hacer un sistema más justo, con real distribución del ingreso.
Todavía le daba para empezar a bajar algún punto más en serio del IVA. Que ese es el camino que hay que seguir y profundizar. Bajar la tasa de IVA no supone necesariamente bajar la recaudación porque, por un lado, va a aumentar el consumo (la plata que no se pague en ese impuesto se gastará en artículos que a su vez tienen, también, impuestos) y, por otro lado, va a disminuir la informalidad (con menor tasa, se le hace posible a la gente ser formal no informal). Sobre todo si universalizamos la deducción de las boletas, si hacemos descontable por todo el mundo el IVA compras. Pero ni para eso se usó el IRPF, que esa la de descontar el IVA de boletas compra y así estimular la no evasión- es una de las virtudes principales de los sistemas a la renta personal comparados.
No se entiende lo que se hizo. Todo el lío es para defender la fórmula del Gatopardo, "algo debe cambiar para que todo siga igual". El presidente Vázquez, que reúne bastante más consenso nacional que cualquiera de sus ministros, seguramente habrá tomado nota de esta realidad.
* Ex director de Jaque y de Posdata, ex senador.
¿QUÉ SIGNIFICA LO QUE SE DISCUTE CON LOS JUBILADOS?
Lo recaudado por el IRPF a los jubilados, los 90 millones de dólares, de no recaudarse no se les sacarían a la educación o a la salud, como se ha dicho. Pongámosle marco al asunto.
Lo que dejaría de cobrarse de derogarse el IRPF a los pasivos significa, por ejemplo, un mes de pago de deuda externa al ritmo con que se viene pagando.
Una cifra similar a lo que se está discutiendo es lo que ganó Antel el año 2007 (82 millones de dólares, el 12% de sus ventas brutas, un disparate). El doble que eso es lo que ganó UTE el año pasado (180 millones de dólares, el 18% de sus ventas, otro disparate).
Algo cercano a lo que dejarían de pagar los jubilados es lo que cuestan los entre 6.000 y 10.000 empleos públicos que se han provisto estos tres años (la administración le niega la información precisa al Parlamento).
Se podría decir que es necesario el tributo a los jubilados para pagar los 40 millones que se le dieron a Pluna, siempre y cuando no haya que pagar además la garantía que se otorgó por los aviones, garantía de 180 millones de dólares.
O para financiar los 25 millones que se le dieron a Cerro Free Port del Grupo Moon. O para pagar los 80 millones de dólares que ya ha costado la aventura de la producción estatal de azúcar, empresa que sigue perdiendo todos los años 4 millones de dólares más, y el azúcar producido es subsidiado por cada uno de los uruguayos pagando en conjunto 8 millones de dólares más por año de lo que vale el azúcar.
Los 90 millones de dólares que se dejarían de percibir de no cobrarse el impuesto a los jubilados deben verse en el marco de una administración a la que le sorprende, a consecuencia del crecimiento económico por encima del previsto, un "espacio fiscal" de 319 millones de dólares, los que sumados a los 206 millones que ya se previeron en el Presupuesto para el año electoral, suman 525 más para gastar ese año.
Lo que no entendemos, en realidad, por más que lo pensamos, es cómo Astori metió al gobierno en este lío. La recaudación sobrante por crecimiento por encima del previsto este año está más o menos en lo que recauda todo el IRPF anual. Es decir, si el mínimo no imponible se ponía en 20.000 pesos y no se les aplicaba el impuesto a los jubilados, estamos hablando de que se dejaba de recaudar la mitad de lo que sobró este año sobre la recaudación prevista y que (lleno de papa-noélica alegría) Astori repartió por televisión la semana pasada. Sin contar que si no bajaba el Patrimonio y no bajaba el impuesto a la renta de las empresas de 30% a 25%, si no se ponía a beneficiar a los pudientes en otras palabras, le daba la recaudación para todo, además de hacer un sistema más justo, con real distribución del ingreso.
Todavía le daba para empezar a bajar algún punto más en serio del IVA. Que ese es el camino que hay que seguir y profundizar. Bajar la tasa de IVA no supone necesariamente bajar la recaudación porque, por un lado, va a aumentar el consumo (la plata que no se pague en ese impuesto se gastará en artículos que a su vez tienen, también, impuestos) y, por otro lado, va a disminuir la informalidad (con menor tasa, se le hace posible a la gente ser formal no informal). Sobre todo si universalizamos la deducción de las boletas, si hacemos descontable por todo el mundo el IVA compras. Pero ni para eso se usó el IRPF, que esa la de descontar el IVA de boletas compra y así estimular la no evasión- es una de las virtudes principales de los sistemas a la renta personal comparados.
No se entiende lo que se hizo. Todo el lío es para defender la fórmula del Gatopardo, "algo debe cambiar para que todo siga igual". El presidente Vázquez, que reúne bastante más consenso nacional que cualquiera de sus ministros, seguramente habrá tomado nota de esta realidad.
* Ex director de Jaque y de Posdata, ex senador.
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