martes, 6 de mayo de 2008

EL CONTINENTE EN LA MIRA

LA CRISIS BOLIVIANA
Y SU ALTO IMPACTO
EN LA REGION
por Rosendo Fraga
Fuente: “La nueva mayoria.com/
Tomado de “Urgente24” Arg.
6 de mayo de 2008
Bolivia es el país más pobre de América del Sur, tiene uno de los PBI más bajos y está entre los de menor población, pero una crisis en este país tiene alto impacto regional. Ante todo, después de Brasil, es el país con más fronteras. Las tiene con Brasil, Paraguay, Argentina, Chile y Perú. El factor indigenista es hoy una clave decisiva del conflicto, y por ello lo que suceda en él puede influir sobre países como Perú y Ecuador, con alto porcentaje de población indígena, las que en su mayoría viven bajo el nivel de pobreza. En momentos que los precios de la energía tienen niveles récord, el petróleo y gas bolivianos adquieren importancia estratégica, especialmente para países grandes de la región como Brasil y Argentina, que importan energía de Bolivia.
Al plantear la crisis boliviana el riesgo de secesión, ello puede tener impactos relevantes sobre conflictos como el de Puna en Perú en la frontera con Bolivia, como también en Ecuador, donde entre regiones hay una pugna por la renta petrolera. El histórico conflicto por la salida al mar por la guerra con Chile en 1879, es otro factor que se agrega a este conflicto. Por último, la alianza de Evo Morales con Chávez, quien anunció que podría enviar tropas para respaldar al presidente boliviano en caso de agravarse la crisis, puede implicar una regionalización del conflicto.
Cuando en los años sesenta el Che Guevara se planteó iniciar la revolución marxista sudamericana desde Bolivia, su concepto estratégico era correcto, aunque fracasó tácticamente. Es cierto que no advirtió las condiciones culturales y sociales del agro boliviano -muy diferentes a las que existían en la Cuba de Batista una década antes-, pero también lo es que su incursión puede no haber contado con un pleno respaldo de Fidel.
Si hubiera logrado imponer un régimen marxista en Bolivia -cuyo nivel de pobreza era en los sesenta muy superior al de Cuba en los años cincuenta- ello se hubiera propagado hacia los países limítrofes, creando una gran desestabilización. Ahora, algo similar puede suceder por las razones mencionadas anteriormente. Cabe señalar que la crisis boliviana se está agravando, en momentos que el triunfo de Lugo plantea dudas sobre la gobernabilidad en Paraguay y cuando Argentina enfrenta un cuadro político-económico complejo por la alta inflación y el conflicto con el agro.
La crisis boliviana pondrá a prueba la efectividad del liderazgo de Brasil en América del Sur. Washington ve con simpatía la posición de Santa Cruz de la Sierra, porque se opone al proyecto indigenista-estatista de Morales y porque puede hacer viable la explotación de los hidrocarburos bolivianos. Brasil, por su parte, respalda la posición del Presidente contra los autonomistas, temiendo que se precipite una crisis anárquica que haga inestable su entorno.
Los autonomistas de Santa Cruz, que han tenido éxito en su primer paso que es el triunfo en el referéndum -seguido en junio por los que harán los departamentos de Beni, Pando y Tarija que comparten su posición- en realidad pretenden transformar el sistema constitucional unitario en otro federal, al estilo brasileño y argentino, que les permita recaudar impuestos y la explotación de recursos naturales. Pero la crisis puede escalar si, además de realizar el referéndum contra la posición del gobierno nacional, comienzan a asumir dichas atribuciones de hecho.
La posición oficial de las Fuerzas Armadas es de respaldo a la postura de Evo Morales contra la autonomía que pretenden los cuatro departamentos mencionados. Pero el mismo presidente dijo públicamente dos días antes del referéndum cruceño que había disidencias y tensiones dentro de ellas.
En conclusión: Bolivia es el país más pobre de América del Sur, pero una crisis en este país tiene alto impacto regional; cuando el Che Guevara intento la insurgencia marxista sudamericana desde éste país, tenía un concepto estratégico claro, aunque fracasó tácticamente; y si bien los departamentos partidarios de la autonomía sólo pretenden por ahora un régimen federal o confederal, la crisis los puede terminar llevando a la secesión
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