lunes, 7 de julio de 2008

ESTE MUNDO EN QUE VIVIMOS...

LA ESPECULACIÓN
Y LA ADICCIÓN
AL PETRÓLEO
En la escalada de los precios del petróleo hay pocas dudas de que la especulación es una de sus causas. Pero muy pocos dicen el por qué —básicamente por la manipulación de la adicción del mundo, y en particular de los Estados unidos, al oro negro—y lo que esto puede significar en el futuro —precios más altos para explotar yacimientos hasta ahora caros de explotar, y así seguir satisfaciendo nuestra ansiedad por los combustibles.
Alexandr Mondragón
/ LTH / IAR Noticias

De "La Tribuna HispanaUSA"
29 de junio de 2008
SACADO de CONTEXTO

¿Que tan caro es el precio a la adicción? Cómo los adictos a las drogas que, conforme su dependencia va creciendo cada vez necesitan mayores cantidades de dosis, así se han convertido los consumidores norteamericanos del petróleo. Hoy en día, a pesar de ser solo una fracción de los habitantes del planeta, un sólo habitante de los Estados Unidos, en promedio, consume más de 3 toneladas de petróleo al año, según cifras del BP Statistical Review of World Energy 2007 —mientras que en otras regiones avanzadas como Europa el consumo es la mitad, y ni que decir de Latinoamérica donde la cifra es menor a 0.75 toneladas.
No debe sorprender lo que algunos analistas especializados de Wall Street, dicen: Más de un 60% del precio del petróleo crudo (que está por traspasar la barrera de los US$143) tiene como causal a la especulación en futuros no regulada, de fondos "especulativos", bancos y grupos financieros que utilizan las bolsas de futuros ICE de Londres y NYMEX de Nueva York y el comercio inter-bancos.
La tendencia que afirma que los precios del petróleo se fijan a partir de la especulación en los mercados energéticos, se nutre de un informe de un subcomité del Congreso estadounidense que reveló, en el año 2006, que la especulación financiera representaba cerca del 70% del precio del crudo, frente a sólo 37% en 2000.
El informe, de junio de 2006, del Subcomité Permanente de Investigaciones del Senado de los EE UU sobre "El papel del mercado especulativo en los precios crecientes del petróleo y el gas", indicó que "hay pruebas sustanciales que apoyan la conclusión de que la gran cantidad de especulación en el mercado ha aumentado considerablemente los precios".
En este escenario, los precios no se fijan solo por la demanda del consumo, sino básicamente por las necesidades comerciales y la demanda especulativa en los mercados financieros agro-energéticos.
En junio de 2006, el petróleo estaba en los mercados de futuros a aproximadamente a US$ 60 el barril, y la investigación del Senado estimó que unos US$25 de ellos se debían a la especulación financiera en los mercados energéticos. La conclusión arroja que más de US$60 de los US$ 142 en que se cotiza hoy el barril, es producto de la especulación de los bancos y fondos de inversión en los mercados energéticos.
De manera tal, que cuando los analistas le echan exclusivamente la culpa del alza de los precios a la reducción de la producción y de la oferta está escondiendo la especulación financiera como principal causal de la escalada alimentaria y petrolera.
Ahora bien, al margen de que las especulaciones generan multibillonarias ganancias para unos cuantos mega-inversionistas —además de los países productores y las compañías petroleras—, en el análisis no hay que dejar escapar que el alza en el precio del crudo es esencial para quienes intentan explotar reservas petroleras que, bajo los precios actuales, no se pueden explotar por lo anti-económico que resultaría.
Un ejemplo es el gas bajo el Polo Norte que probablemente será el escenario de una Nueva Guerra Fría, la tentación es mayor: Debajo de sus hielos, en el Ártico estaría el 25% del crudo y del gas sin descubrir en el mundo. Y aunque todavía está en disputa que países y desde que lugares del Polo Norte se van a extraer el petróleo y el gas, su costo obviamente no sería redituable a los precios actuales; sin embargo, como en el caso de Venezuela, si el crudo alcanza los $200, que nadie dude que el Polo Norte se convertirá en el último bastión del planeta para satisfacer nuestra adicción al petróleo, aunque nuestro planeta y las futuras generaciones sufran las consecuencias.

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