martes, 7 de julio de 2009

de "EL CUADERNO DE SARAMAGO"


DEL SUJETO
SOBRE SÍ MISMO

Escribe
JOSE SARAMAGO (*)


Publicado
Ayer JULIO 7 de 2009
El Blog de la Fundación José Saramago
http://cuaderno.josesaramago.org/

Como escritor, creo que no me he separado jamás de mi conciencia de ciudadano. Considero que donde va uno, debe ir otro. No recuerdo haber escrito una sola palabra que estuviera en contradicción con las convicciones políticas que defiendo, pero eso no significa que haya puesto alguna vez la literatura al servicio directo de la ideología que es la mía. Por supuesto, eso sí, al escribir procuro, en cada palabra, expresar la totalidad del hombre que soy.
Repito: no separo la condición de escritor de la de ciudadano, aunque no confundo la condición de escritor con la de militante político. Es cierto que la gente me conoce más como escritor, pero también están quienes, con independencia de la mayor o menor relevancia que reconozcan en las obras que escribo, piensen que lo que digo como ciudadano común les interesa y les importa. Aunque sea el escritor, y solo él, quien lleva sobre los hombros la responsabilidad de ser esa voz.
El escritor, si es persona de su tiempo, si no se quedó anclado en el pasado, tiene que conocer los problemas de tiempo en que le tocó vivir. ¿Y qué problemas son los de hoy? Que no estamos construyendo un mundo aceptable, bien por el contrario, vivemos en un mundo que va de mal en peor y que humanamente no sirve. Atención, por favor: que no se confunda lo que reclamo con ningún tipo de expresión moralizante, con una literatura que dice a la gente de qué manera debe comportarse. Hablo de otra cosa, de la necesidad de contenidos éticos, sin ningún trazo de demagogia. Y, condición fundamental, que no se aparte nunca de la exigencia de un punto de vista crítico.
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CRÍTICA

Publicado el
Lunes 6 de JULIO, 2009
El Blog de la Fundación José Saramago
http://cuaderno.josesaramago.org/

Dice José Mario Silva en su crítica a “El Cuaderno”, publicada en “Actual” del último “Expresso” que no soy un verdadero bloguero. Lo dice y lo demuestra: no hago links, no dialogo directamente con los lectores, no interactúo con la restante blogosfera. Ya lo sabía, pero a partir de ahora, si me preguntan, haré mías las razones de José Mario Silva y concluiré definitivamente el asunto. De todos modos, no me quejo de una crítica que es bien educada, pertinente, aclaradora. Dos puntos, sin embargo, me hacen salir al ruedo, quebrando, por primera vez, una decisión que hasta hoy ha sido para mí norma de obligado cumplimiento, la de no responder ni siquiera comentar cualquier apreciación realizada sobre mi trabajo.

El primer punto tiene que ver con un supuesto simplismo en los análisis de los problemas que me caracterizaría. Podría responder que el espacio no da para más, aunque quien, de verdad, no da para más soy yo mismo, dado que me faltan las habilitaciones indispensables de un analista profundo, como los de la Escuela de Chicago, que, a pesar de tan dotados, se cayeron con todo el equipo, ya que nunca les pasó por sus privilegiados cerebros la posibilidad de una crisis arrasadora que cualquier análisis simplista seria capaz de predecir.

El otro punto es más serio y justifica, por sí solo, ésta en algunos aspectos inopinada intervención. Me refiero a mis alegados excesos de indignación. De una persona inteligente como José Mario Silva esperaría todo menos esto. Mi pregunta será por tanto tan simple como mis análisis: ¿hay limites para la indignación? Y más: ¿cómo se puede hablar de excesos de indignación en un país en que precisamente, con las consecuencia que están a la vista, es lo que está faltando? Querido José Mario, piense en esto e ilústreme con su opinión. Por favor.
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(*) JOSÉ DE SOUSA SARAMAGO (Azinhaga, Portugal, 16 de noviembre de 1922) es un escritor, periodista y dramaturgo portugués. En 1998 le fue concedido el Premio Nobel de Literatura. Recibió doctorados honoris causa por las Universidades de Turín, Sevilla, Manchester, Castilla-La Mancha y Brasilia, Ha logrado compaginar viajes y labor literaria con su amor a Lisboa y estancias en Lanzarote, donde lleva adelante su búsqueda artística de aquello que la historia no recoge. Algo que señala con justificada reiteración en “EL CUADERNO DE SARAMAGO”, verdadera autobiografía espiritual donde Saramago subraya las líneas maestras que guían su escritura. Es uno de los novelistas actuales más importantes de la literatura contemporánea

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