
MAESTRA LEONA
Escribe
JOAN BARRIL (*)
7 de octubre,09
De repente, llega el miedo. Porque el miedo es libre y no nos gusta saber que en las cercanías hay alguien que nos vigila y que es más fuerte que nosotros. No se trata de Jack el Destripador ni del terrorista en el tejado. Se trata de que una leona anda suelta cerca del Ebro. Y lo que antes era el rumor de las hojas movidas por el viento hoy podría ser el paso sigiloso del gran felino. Una leona huye, pero nosotros queremos creer que nos persigue. Porque así ha sido siempre y así se ha socializado la humanidad. Las tribus, las cuevas, los pueblos y las ciudades no son otra cosa que una agrupación de seres débiles ante la fuerza salvaje de la naturaleza. No fue la alegría ni el deseo el que nos hizo ciudadanos, sino ese miedo ancestral a lo desconocido y esa necesidad de dominar la Tierra y dejarla libre de alimañas.
Escribe
JOAN BARRIL (*)
7 de octubre,09
De repente, llega el miedo. Porque el miedo es libre y no nos gusta saber que en las cercanías hay alguien que nos vigila y que es más fuerte que nosotros. No se trata de Jack el Destripador ni del terrorista en el tejado. Se trata de que una leona anda suelta cerca del Ebro. Y lo que antes era el rumor de las hojas movidas por el viento hoy podría ser el paso sigiloso del gran felino. Una leona huye, pero nosotros queremos creer que nos persigue. Porque así ha sido siempre y así se ha socializado la humanidad. Las tribus, las cuevas, los pueblos y las ciudades no son otra cosa que una agrupación de seres débiles ante la fuerza salvaje de la naturaleza. No fue la alegría ni el deseo el que nos hizo ciudadanos, sino ese miedo ancestral a lo desconocido y esa necesidad de dominar la Tierra y dejarla libre de alimañas.
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Esa leona furtiva es un verdadero obsequio de la providencia. Me gustaría que la leona no matara a nadie, pero que tampoco nadie la matara. La leona está asustada. Y su miedo nos contamina el nuestro. Esa es, al fin y al cabo, la materia prima de la civilización. Por eso los payeses salen al campo armados y la leona se dispone a rugir si alguien le intenta impedir el paso. La llegada de la leona nos ha venido a recordar que el mundo no es hostil, pero que tampoco es nuestro.
Esa leona furtiva es un verdadero obsequio de la providencia. Me gustaría que la leona no matara a nadie, pero que tampoco nadie la matara. La leona está asustada. Y su miedo nos contamina el nuestro. Esa es, al fin y al cabo, la materia prima de la civilización. Por eso los payeses salen al campo armados y la leona se dispone a rugir si alguien le intenta impedir el paso. La llegada de la leona nos ha venido a recordar que el mundo no es hostil, pero que tampoco es nuestro.
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En todos los ámbitos del misterio se encuentra una amenaza. Y esa amenaza ha sido creada por la mente humana como barrera mental para mantenernos en nuestro sitio. La amenaza siempre tiene forma de bestia, real o imaginaria. Porque para que la amenaza sea realmente pavorosa no puede haber ninguna posibilidad de comprensión. La fiera es brutal y arbitraria y eso justifica la necesidad de aniquilarla. Solo en algunos casos se intenta apaciguar la fuerza de la bestia con pactos que no siempre acaban bien. A King Kong se le ofrecen jóvenes vírgenes para que sean devoradas. Al dragón de Sant Jordi le basta mantener en su guarida a alguna princesa casadera. Pero ¿qué daremos a la leona a cambio de que siga su camino?
En todos los ámbitos del misterio se encuentra una amenaza. Y esa amenaza ha sido creada por la mente humana como barrera mental para mantenernos en nuestro sitio. La amenaza siempre tiene forma de bestia, real o imaginaria. Porque para que la amenaza sea realmente pavorosa no puede haber ninguna posibilidad de comprensión. La fiera es brutal y arbitraria y eso justifica la necesidad de aniquilarla. Solo en algunos casos se intenta apaciguar la fuerza de la bestia con pactos que no siempre acaban bien. A King Kong se le ofrecen jóvenes vírgenes para que sean devoradas. Al dragón de Sant Jordi le basta mantener en su guarida a alguna princesa casadera. Pero ¿qué daremos a la leona a cambio de que siga su camino?
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A menudo el animal que nos acecha lo único que hace es defender su hábitat de los intrusos. El monstruo del lago Ness es una invención para mantener los secretos de algún whisky realmente prodigioso cuyas destilerías deben encontrarse bajo las aguas. El Yeti o Migú defiende sus cumbres de la llegada de las multitudes alpinistas. Los Big Foot americanos o los Trolls escandinavos hacen lo propio en sus respectivos territorios. El tiempo se les acaba y el suelo desaparece bajo el asfalto de los turistas y la muela de las grandes compañías madereras. A veces la bestia, al no verse, no es tomada en serio por los confiados humanos. ¿Cuántas veces Pedro advierte de la llegada del lobo? ¿Y cuántos gritos de alarma ha de vociferar el policía del pueblo de Amity antes de que el gran tiburón empiece a zamparse a los confiados bañistas?
A menudo el animal que nos acecha lo único que hace es defender su hábitat de los intrusos. El monstruo del lago Ness es una invención para mantener los secretos de algún whisky realmente prodigioso cuyas destilerías deben encontrarse bajo las aguas. El Yeti o Migú defiende sus cumbres de la llegada de las multitudes alpinistas. Los Big Foot americanos o los Trolls escandinavos hacen lo propio en sus respectivos territorios. El tiempo se les acaba y el suelo desaparece bajo el asfalto de los turistas y la muela de las grandes compañías madereras. A veces la bestia, al no verse, no es tomada en serio por los confiados humanos. ¿Cuántas veces Pedro advierte de la llegada del lobo? ¿Y cuántos gritos de alarma ha de vociferar el policía del pueblo de Amity antes de que el gran tiburón empiece a zamparse a los confiados bañistas?
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La leona ha huido de su corral y probablemente sabe que va a morir, porque, por desgracia, la muerte planificada es una virtud en la que la especie humana ha cosechado no pocos éxitos. La leona no está donde en teoría debía estar. Se equivocó de tiempo y, sobre todo, ha ido a fundirse en un país que considera lo excepcional como un peligro. Si esa leona asilvestrada consigue aprender los hábitos humanos, sabrá más de nosotros que nosotros mismos. Que no se deje ver, que se limite a conocer la diferencia entre el fusil y el cayado del pastor. Y que se aparte de la luz, porque es su afán de libertad lo que hoy nos deslumbra.
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(*) Joan Barril (Barcelona, 1952) es un escritor y periodista español. Estudio en la Universidad de Barcelona y su actividad periodística la combinó con su trayectoria como escritor. Columnista en las diarios como El País, La Vanguardia y El Periódico de Catalunya. Tiene actividad en radio y TV. Es fundador y editor de la editorial Barril & Barral.
La leona ha huido de su corral y probablemente sabe que va a morir, porque, por desgracia, la muerte planificada es una virtud en la que la especie humana ha cosechado no pocos éxitos. La leona no está donde en teoría debía estar. Se equivocó de tiempo y, sobre todo, ha ido a fundirse en un país que considera lo excepcional como un peligro. Si esa leona asilvestrada consigue aprender los hábitos humanos, sabrá más de nosotros que nosotros mismos. Que no se deje ver, que se limite a conocer la diferencia entre el fusil y el cayado del pastor. Y que se aparte de la luz, porque es su afán de libertad lo que hoy nos deslumbra.
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(*) Joan Barril (Barcelona, 1952) es un escritor y periodista español. Estudio en la Universidad de Barcelona y su actividad periodística la combinó con su trayectoria como escritor. Columnista en las diarios como El País, La Vanguardia y El Periódico de Catalunya. Tiene actividad en radio y TV. Es fundador y editor de la editorial Barril & Barral.
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