
“LOS
VAMOS A
LLAMAR
VIEJOS”
VAMOS A
LLAMAR
VIEJOS”
Fuente Latinsalud.com
4 de diciembre de 2008
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La charla con el Prof. Leopoldo Savarezza, médico especialista en Psiquiatría y Geriatría, Psicoanalista, Prof. titular de la Cátedra Tercera Edad y Vejez de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, se desarrolló plácida y discretamente.
Frente al titubeo del reportero al no saber cómo llamar a las personas ancianas, llegó la primera idea clara: los llamaremos viejos. ¿O acaso nos da vergüenza esa palabra que nos definirá a todos si llegamos a vivir muchos años? A partir de allí estuvimos mejor preparados para discutir el tema, con estos resultados.
En el último tiempo el crecimiento de la población vieja ha sido desproporcionado con respecto al crecimiento total, y esto ha generado una preocupación por entender el fenómeno. Aparece la Gerontología como una disciplina que busca su lugar dentro de las ciencias.
Pretendiendo estudiar los fenómenos del envejecimiento, su mayor dificultad es todavía no haber podido darnos una definición adecuada y creíble de envejecimiento. Todas las definiciones que se han propuesto están basadas en sus aspectos deficitarios, los aspectos negativos, las pérdidas.
Esto ha llevado a que no se pueda difundir adecuadamente el concepto de vejez en un mundo que, por el contrario, hace un culto de la juventud. Pareciera que en ese mundo las únicas alternativas que tienen las personas viejas están en recurrir a los mismos parámetros que brinda la juventud.
"En mis tiempos..." suelen decir los viejos. ¿Cuáles son esos tiempos? Cuando eran jóvenes. En cambio estos, los tiempos que están viviendo, parecen haberlos dejado fuera del conjunto, sin posibilidades de participar.
Estas personas que, por eufemismo, llamamos ancianos, gerontes, miembros de la tercera edad (aunque no sabemos bien desde o hasta cuándo llega esa edad y si hay otras edades posteriores) nos proponen un desafío. Básicamente porque es un fenómeno en el que, más tarde o más temprano, estaremos inmersos con nuestra propia experiencia. Viejo no es el otro, sino que uno debe pensar en el viejo que va a ser. Porque los seres humanos tenemos una alternativa de hierro: o morimos o llegamos a viejos. Y será mejor llegar informado de algunos aspectos del asunto.
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WEB DEL CONGRESO
DELOS DERECHOS...?
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Chile esta inserto en un proceso de transición demográfica, esto debido a la baja tasa de natalidad y el aumento de la esperanza de vida. Y la que tiene por consecuencia que la población de adultos mayores vaya en ascenso.
En este contexto y ante esta inminente realidad, es que es un deber para cada uno de nosotros, (personas que eventualmente también formaremos parte de ese grupo etáreo), el cuestionarse temas como la exclusión social que afecta a los adultos mayores en Chile. Esta situación existe y hay que afrontarla.
Pero, ¿qué entendemos por exclusión social?, esta dice relación con la ruptura progresiva de las relaciones entre los individuos y la sociedad, la cual puede estar influenciada porque es la misma sociedad la que “excluye” a los individuos o porque son los mismos individuos los que se “automarginan”. Ambos casos suceden en los adultos mayores, en Chile.
Ahora bien, generalmente se aborda este tema desde perspectivas generales y se deja a un lado, las especificidades. En este contexto, es necesario tomar atención a las llamadas “conductas asumidas” tanto por parte de la sociedad hacia el adulto mayor, como desde este hacia la sociedad. Es un tema tan simple, porque la exclusión puede provenir desde el vínculo social más cercano al adulto mayor, como lo es la familia. Las “conductas asumidas” por ella, dicen relación con la indiferencia, la anulación de las opiniones y decisiones, la sobreprotección, por mencionar algunas. Siguiendo con su entorno más cercano, esta el nexo con sus vecinos, y con los cuales, se presencian conductas como el no ceder el asiento en la micro o no ayudar a cruzar la calle, por ejemplo.
En lo concreto se plantea como causas de esta exclusión, al progresivo cambio de la sociedad moderna y especialmente en esta sociedad capitalista, en donde los valores dicen relación con la inmediatez, la juventud, la belleza, y el dinero, entre muchas otras. Todos estos valores están puestos sobre los valores que representan los adultos mayores para la sociedad, desde el simple respeto a la humanidad hasta su experiencia de vida.
Por lo mismo, es que me planteo el siguiente cuestionamiento: ¿será que la vejez representa una cancelación de derechos?, y en este sentido, ¿existe acaso, un código social latente que nos da más derechos al resto de la sociedad por sobre los adultos mayores y a ellos, se les restringen o anulan los suyos?
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Chile esta inserto en un proceso de transición demográfica, esto debido a la baja tasa de natalidad y el aumento de la esperanza de vida. Y la que tiene por consecuencia que la población de adultos mayores vaya en ascenso.
En este contexto y ante esta inminente realidad, es que es un deber para cada uno de nosotros, (personas que eventualmente también formaremos parte de ese grupo etáreo), el cuestionarse temas como la exclusión social que afecta a los adultos mayores en Chile. Esta situación existe y hay que afrontarla.
Pero, ¿qué entendemos por exclusión social?, esta dice relación con la ruptura progresiva de las relaciones entre los individuos y la sociedad, la cual puede estar influenciada porque es la misma sociedad la que “excluye” a los individuos o porque son los mismos individuos los que se “automarginan”. Ambos casos suceden en los adultos mayores, en Chile.
Ahora bien, generalmente se aborda este tema desde perspectivas generales y se deja a un lado, las especificidades. En este contexto, es necesario tomar atención a las llamadas “conductas asumidas” tanto por parte de la sociedad hacia el adulto mayor, como desde este hacia la sociedad. Es un tema tan simple, porque la exclusión puede provenir desde el vínculo social más cercano al adulto mayor, como lo es la familia. Las “conductas asumidas” por ella, dicen relación con la indiferencia, la anulación de las opiniones y decisiones, la sobreprotección, por mencionar algunas. Siguiendo con su entorno más cercano, esta el nexo con sus vecinos, y con los cuales, se presencian conductas como el no ceder el asiento en la micro o no ayudar a cruzar la calle, por ejemplo.
En lo concreto se plantea como causas de esta exclusión, al progresivo cambio de la sociedad moderna y especialmente en esta sociedad capitalista, en donde los valores dicen relación con la inmediatez, la juventud, la belleza, y el dinero, entre muchas otras. Todos estos valores están puestos sobre los valores que representan los adultos mayores para la sociedad, desde el simple respeto a la humanidad hasta su experiencia de vida.
Por lo mismo, es que me planteo el siguiente cuestionamiento: ¿será que la vejez representa una cancelación de derechos?, y en este sentido, ¿existe acaso, un código social latente que nos da más derechos al resto de la sociedad por sobre los adultos mayores y a ellos, se les restringen o anulan los suyos?
Mi percepción personal, es que es necesario primero crear una conciencia a nivel micro, de determinadas actitudes de la sociedad hacia el adulto mayor, que no ocurren hacia otro grupo etáreo. Estas situaciones que producen un daño a su dignidad y al ejercicio de sus derechos como persona. Es cierto, que es un trabajo difícil el cambio de valores que se encuentran arraigados en la sociedad, pero podríamos avanzar cada uno de nosotros hacia la instauración de la cultura del respeto y el buen trato. Este seria el primer paso, para que los agentes locales generen participación activa e incentiven un papel más protagónico de los adultos mayores.
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