viernes, 17 de agosto de 2007

EL COMPAÑERO JUANJO



Esta noticia terrible golpea a todo nuestro gremio y a la sociedad uruguaya, para quien Juan José Ramos se había convertido en un referente sindical. Su talento, su valentía, su entrega total y su inusual calidad humana dejarán de acompañarnos. Nos queda una ausencia que solamente podremos intentar cubrir con la continuación de su lucha ejemplar (Pagina Web de AEBU)

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FALLECIÓ AYER JUAN JOSÉ (JUANJO) RAMOS

“La República” viernes 17

La tristeza nos embarga. Ha muerto con sólo 46 años de edad el histórico dirigente de la Asociación de Bancarios del Uruguay (AEBU), Juan José Ramos que, pese a su juventud cronológica, fue por más de veinte años presidente del sector banca privada de AEBU, siendo un caracterizado luchador por el mantenimiento de las fuentes de trabajo de los trabajadores del sistema financiero.

Un dirigente fogoso, polémico e indoblegable, duro en sus apreciaciones e indoblegable en sus convicciones que, desde siempre mantuvo en alto las que le fueron reconocidas por los trabajadores que elección tras elección lo votaron como máxima autoridad del sector. Liderazgo democrático ganado en buena ley.

Lo venció la leucemia, una cruel enfermedad que eligió mal, porque llevándose a Juanjo, lo hace con un hombre en la plenitud de su vitalidad creativa, que podría haber contribuido con nuevas ideas y firmes posiciones a resolver algunos problemas que afectan en estos momentos al sindicato que agrupa a los bancarios.

Juanjo debía someterse a una compleja operación quirúrgica, la última esperanza para sortear su mal, hecho que motivó la acción solidaria de sus compañeros bancarios que concurrieron masivamente a donar sangre al sanatorio de Casa de Galicia, en donde estaba internado. Ese fenómeno fue una muestra más del cariño hacia el dirigente postrado.

Es que todos lo recuerdan y lo quieren. Lo recuerdan por su acción indoblegable durante la crisis de 2002 desde su puesto al frente del consejo de banca privada de AEBU, en busca de soluciones para superar una crisis que se convirtió en un cataclismo para la banca nacional y, fundamentalmente, para los más débiles, los trabajadores. En ese proceso se produjeron 3.500 despidos y Juanjo hizo esfuerzos, buscó soluciones y en algunos casos las encontró, para brindarles las necesarias soluciones a quienes quedaban sin actividad.

La pelea de Juanjo fue indoblegable, sin flaquezas, logrando junto a AEBU soluciones totales y parciales para quienes en primera instancia parecería que quedaban desamparado . En la actualidad, era vicepresidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol, cargo al que llegó luego de un pasaje por la directiva de Peñarol, desde la que enfrentó con su dureza habitual a Francisco Casal, en una polémica de la que todavía no han trascendido todos sus pormenores

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NUESTRO AMIGO EL GORDO RAMOS

“Bitácora” – Jueves 16

No todos lo saben, pero la ausencia de Juan José Ramos de las pantallas, los micrófonos y las páginas de la prensa se debe a que está combatiendo una dura batalla contra una infección. Hace semanas que cambió de pelea A Juanjo no es difícil asociarlo a la lucha, a las polémicas, en el sindicalismo, con los bancos, con los gobiernos, en el fútbol. Tiene pinta de gladiador y nunca le hizo asco a la pelea. Lo que cuesta es imaginarlo internado en un sanatorio, peleando.

Desde estas páginas le quiero enviar un saludo, porque es casi imposible visitarlo. Y decirle que sus muchos compañeros -que le deben tanto- y sus amigos estamos con él en su personal batalla actual.

Lo esperamos, porque nos hace falta su porfiada defensa de su gremio, su inteligencia para captar las sutilezas, para negociar, con principios, firmeza y sentido de las proporciones y de las causas nacionales. En este país bastante mezquino en reconocimientos, seguramente nadie le dirá que entre los pocos salvavidas que tuvo el país en la crisis bancaria, uno de los más sólidos fue su gremio, AEBU. No un gremio impersonal y anónimo, un gremio con Juanjo a la cabeza.

Nos hace falta su valentía y su tozudez para defender a su cuadro, a su Peñarol, pero sobre todo a la decencia en el fútbol. Nos hace falta para imaginar y construir un país más justo donde los trabajadores no disputen sólo una mejor porción de la torta, sino construyan una cultura de la solidaridad y la justicia.

Nos hace falta para conspirar, para hablar de la vida y de sus alrededores, para conocer un ''gallego'' sutil y agudo como pocos. Lo extrañamos, y somos muchos. Tenemos confianza que también gane esta pelea, no son su oratoria encendida, sus polémicas feroces, sino a fuerza de tenacidad y coraje. Le mandamos un abrazo suss compañeros y amigos.

Esteban Valenti

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