
Personalmente lo conocí hace relativamente poco, en el 2002, cuando la crisis. Y de eso quiero hablar. Hoy leí las declaraciones del ex presidente Jorge Batlle y es justo y verdadero lo que dice y tiene la hidalguía de reconocerlo, al gordo el país le debe mucho. Mucho más de lo que se sabe. Porque Juanjo además de defender a su gremio, a esas columnas compactas de bancarios que siempre lo siguieron, defendió al país.
Con dos armas fundamentales: con su valentía, porque siempre dio la cara, nunca se replegó a lamerse heridas y dolores; y con su inteligencia, siempre tenía una propuesta de más, un camino nuevo. Se paró con su gente frente a un vendaval del que no tenía ninguna responsabilidad, al contrario. Jugó un papel decisivo a la cabeza de su gremio en el 2002 y en el 2003, ese coletazo de la crisis, totalmente gratuito, inventado y especulativo.
Que Juanjo enfrentó y denunció arriesgando mucho y sin calcular beneficios políticos, gremiales y mucho menos riesgos personales. Los riesgos personales no estaban en su horizonte. Siempre estaba, como estuvo en marzo del 2005, cuando casi todo el mundo festejaba el nuevo gobierno, Juanjo estaba con COFAC tratando de salvar a la cooperativa, el trabajo de sus compañeros, dando nuevamente la cara y la pelea.
Viéndolo y escuchándolo hablar encaramado en las tribunas sindicales podía tenerse una impresión parcial y distorsionada. Su principal fuerza no era la pasión, el coraje, era la inteligencia. El gallego era un enorme desmentido a todas esas pavadas irrespetuosas y falsas a las que muchas veces nos adaptamos. El gallego era inteligente en serio, sutil, pensaba conectado mil variantes y posibilidades, miraba la corta y la larga y las combinaba y entrelazaba en cada movimiento. Hacia finitos en una baldosa
Si Juanjo se hubiera dedicado a su carrera profesional en el sistema bancario, o en alguna organización política hubiera llegado muy arriba. El eligió ser dirigente sindical, vivir, luchar y morir como un dirigente sindical afrontando todos los debates, todos los riesgos, todas las batallas. Los trabajadores de este país perdieron uno de los suyos, uno de los que se ganaba el derecho y el orgullo de representarlos todos los días y en todas las circunstancias. (SACADO de CONTEXTO).
Con dos armas fundamentales: con su valentía, porque siempre dio la cara, nunca se replegó a lamerse heridas y dolores; y con su inteligencia, siempre tenía una propuesta de más, un camino nuevo. Se paró con su gente frente a un vendaval del que no tenía ninguna responsabilidad, al contrario. Jugó un papel decisivo a la cabeza de su gremio en el 2002 y en el 2003, ese coletazo de la crisis, totalmente gratuito, inventado y especulativo.
Que Juanjo enfrentó y denunció arriesgando mucho y sin calcular beneficios políticos, gremiales y mucho menos riesgos personales. Los riesgos personales no estaban en su horizonte. Siempre estaba, como estuvo en marzo del 2005, cuando casi todo el mundo festejaba el nuevo gobierno, Juanjo estaba con COFAC tratando de salvar a la cooperativa, el trabajo de sus compañeros, dando nuevamente la cara y la pelea.
Viéndolo y escuchándolo hablar encaramado en las tribunas sindicales podía tenerse una impresión parcial y distorsionada. Su principal fuerza no era la pasión, el coraje, era la inteligencia. El gallego era un enorme desmentido a todas esas pavadas irrespetuosas y falsas a las que muchas veces nos adaptamos. El gallego era inteligente en serio, sutil, pensaba conectado mil variantes y posibilidades, miraba la corta y la larga y las combinaba y entrelazaba en cada movimiento. Hacia finitos en una baldosa
Si Juanjo se hubiera dedicado a su carrera profesional en el sistema bancario, o en alguna organización política hubiera llegado muy arriba. El eligió ser dirigente sindical, vivir, luchar y morir como un dirigente sindical afrontando todos los debates, todos los riesgos, todas las batallas. Los trabajadores de este país perdieron uno de los suyos, uno de los que se ganaba el derecho y el orgullo de representarlos todos los días y en todas las circunstancias. (SACADO de CONTEXTO).
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