
El pasado lunes 13, nuestro compañero Gustavo Pérez, Presidente de AEBU, fue entrevistado en el programa “En Perspectiva” en CX 14 El Espectador y en esa misma mañana, el tema de la Caja, a partir de ese reportaje, ocupó el espacio que se denomina “La Tertulia” en el que participa el conductor Emiliano Cotelo y además intervienen varios panelistas. Fue un programa, que merece comentarse, en el ánimo de hacer algo de luz sobre cosas que se manejaron con muy poca o escasa objetividad, que según tenemos entendido, resulta ser esencial en el periodismo.
En adelante no vamos a referirnos, en forma concreta a ese programa, donde no se dio un buen manejo de la referida objetividad. No dudamos de la competencia de los señores panelistas. Lejos de nuestra intención pensar eso. Pero todos tenemos días de indisposición. Y en el caso que nos ocupa, parece que el buen periodismo y la susodicha objetividad, no encontraron la puerta del estudio, en que se grabó la “Tertulia”. No vamos a mencionar más el programa ni a CX 14. Mencionaremos sí hechos que directa, indirecta o lateralmente, fueron parte de esos diálogos.
El gremio bancario y la Caja tienen una larga historia, pero no es solo eso. La Caja se acerca al siglo, como ejemplo de gestión en Seguridad Social. Nunca recibió ni pidió asistencia al Estado o a la sociedad. La buena gestión acumuló reservas que uso para apoyar a la comunidad. Financió obras públicas y por citar una, la Rambla costera, estadios deportivos y muchas más. Fue pionera en la actividad forestal y fue también factor fundamental para el desarrollo de pueblos como Piedras Coloradas y El Carmen, en Paysandú y Durazno, donde funcionan sus Centros Forestales.
El gremio bancario contó con un sindicato organizado desde 1942. Trabajamos en sectores financieros, base del sistema económico y en una relación civilizada entre patronos y empleados, logramos una estabilidad, piso firme de una carrera funcional y un buen nivel de retribuciones, en el marco de lo decoroso. El negocio de los bancos lo permitía y a los bancos les convenía un personal cómodo. Eso es lo que hoy, andando el tiempo, se le dice privilegio. Además no hubo evasión, todos aportamos cada mes y percibimos jubilaciones decorosas. Un segundo “privilegio”.
El gremio siempre fue consciente que no toda la sociedad contaba con parecidos niveles, en retribuciones o niveles de vida. Y fue solidario cada vez que pudo serlo, lo que ocurrió en una larga lista de situaciones, desde que existe el sindicato. Por citar una, de no hace mucho. En las últimas y graves inundaciones en cada una de las Seccionales de AEBU, que son 16 en todo el interior, se centralizó la acción solidaria, en lo práctico, en coordinación con toda la comunidad. Ya que hablamos de privilegios. ¡Que privilegio para AEBU poder ayudar a los demás en dificultades¡
La Caja Bancaria está en crisis. Está desfinanciada. Acumulo 16 mil jubilados y se quedó, sólo, con 12 mil trabajadores. Tiene déficit. En siete meses baja cortinas. Sin embargo, nada tiene que ver con esa brutal crisis. Desde 1965 empezó la serie de quiebras de bancos. Estafas, gestiones fraudulentas, delincuentes de mansiones en Carrasco y en paraísos fiscales del mundo, resultaron ser los banqueros. Algunos aun hoy son pensionistas del Estado en alguna cárcel. La tecnología, reestructuras, comunicaciones achicaron los bancos. De un mantel, pasaron a ser pañuelo.
Se achicaron también de otra forma más. Sacaron el menudeo afuera. Y nació el sistema financiero paralelo. El que está detrás de esos papelitos que nos dan en cada esquina del centro de “Efectivo ya!”. En más de 200 empresas, “truchas” algunas, otras legales, trabajan más de 8.000 personas haciendo trabajo financiero, sin aportar a la Caja Bancaria. Todo eso jibarizó tamaño y cantidad de los bancos. Pero los jubilados, que éramos bancarios cuando nada de eso había pasado, hoy somos jubilados. Y somos la razón de que a la Caja Bancaria no le alcance la plata.
Los bancarios recibieron un seguro de paro por cinco años, algo nunca visto en el Uruguay…” Craso error o carencia de información, que no debería pasar en un periodista. La crisis del 2002, golpeo duro en el gremio. 3.500 quedaron sin trabajo. Es cierto. El Seguro de Paro fue más extenso, con un detalle. El Estado aportó por el tiempo que marca la ley. El mayor tiempo lo cubrió este gremio. Con aportes de activos y jubilados. Aquello fue una honda herida. Pero la curo el gremio todo. Hoy quedan un par de cientos. Cuando no se sabe algo mejor no hablar.
Percibimos jubilaciones decorosas. Cierto. Un promedio de $21.000 dijo Gustavo en el reportaje. ¡Que barbaridad¡ dijeron los panelistas después. ¡Miren el promedio del BPS¡ ¡Son $5.000¡ Es menor les aclaramos. El BPS tiene 70 mil pasividades que no tienen nada que ver con $5.000. En ese bolsón del que nadie habla hay de hasta seis cifras. Además la mayoría no tienen respaldo de aportes. Caja Bancaria no tuvo evasión, cada jubilación responde a lo aportado, no hay jubilaciones con testigos, ni tarjetas “pronto despacho” , ni trabajo “en negro” Todo claro como el agua clara.
Si de privilegios hablamos, nos gustaría tener el privilegio de vivir en una sociedad donde todos tuvieran alimento, un techo y ropa para abrigarse. Educación, acceso a tratamiento para su salud si se enferman. Que no tuvieran a la vereda por “casa” ni al contenedor de basura como el ”comedor”. Que todos tuvieran un trabajo y un salario digno y cuando las palomas se arrullan tuvieran posibilidad de armar un nido. Los bancarios tuvimos la suerte de poder trabajar y jubilarnos en un medio que permitía –y un sindicato lo conseguía– acceder a la dignidad que merece la vida.
Los niveles que pautan la dignidad de la vida humana no pueden catalogarse de un privilegio. Las diferencias que marcan a la sociedad no son culpas ni de unos ni de otros, ni de los que acceden a una vida digna ni de los que no. Son los sistemas económicos los que crean realidades. Y se da la paradoja que la pobreza o las carencias son resultado de la riqueza. Nunca dejamos de pensar que eso va a cambiar. Y a algunos estimados periodistas y/o analistas, con humildad, nos atrevemos a darles un consejo. Que la objetividad y la verdad siempre pagan.
Félix Duarte
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