
Entonces, instalada esa tácita prescindencia, por incapacidad o por el motivo que sea, la economía del Uruguay, quedan en manos, para que la manejen quienes cuentan y ejercen el Poder Económico. Esa realidad instalada, por la fuerza de los hechos o porque el camino se dejó libre, se halla en una clarísima contradicción, con todo lo que el sindicato bancario ha defendido tradicionalmente. Donde fueron banderas: la bancarización y los controles naturales del Estado. Y no hablamos de la estatización de la banca como salida, que pudo haberse planteado en una época y en determinadas circunstancias históricas, sino de que el Estado debe controlar la actividad económica.
Porque si no controla eso, que es básico en cualquier sociedad ¿Qué Seguridad Social va a ser posible consolidar? Hace poco, en la audición de Aebu escuchábamos la opinión del compañero Milton Castellano, del Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT. Decía que a pesar de todo lo que se ha hecho en el país, todavía existe un 40 % de actividad económica informal, o sea en negro. A pesar de los tremendos esfuerzos del Ministerio de Trabajo, con la instalación de los Consejos de Salarios y la regulación de la actividad económica, la realidad, más allá de los ministerios y las comisiones.
Tal cosa nos está mostrando con claridad que el amino de la actividad económica en el Uruguay, con prisa o sin prisa, pero sin pausa, tiende a desregularse. Desregulación, que resulta ser la tendencia generalizada del sistema a lo largo y ancho de todo el mundo. Y por supuesto, esto también incide sobre la seguridad social y hace imposible atender ese servicio inalienable, cuando lo ubicamos en los ciudadanos uruguayos. El otro tema, el Impuesto a las Transacciones Financieras, es más complejo. Porque es por demás evidente que se ha optado por mantener el IVA como centro fundamental de la generación de recursos del Estado.
Es por eso que entramos en contradicciones muy profundas. El IVA también lleva a la desbancarización, a que se trabaje por fuera de los registros normales y regulares que la sociedad debe tener. Y por eso, se genera una crisis estructural que sacude a la mayoría del pueblo, que no es parte del Poder Económico, pero sufre con los manejos de ese Poder. Nosotros no estamos de acuerdo cuando se nos dice que no se pueda hacer cambios. Se puede, y después de haber escuchado durante una hora y media al presidente de Venezuela, don Hugo Chávez Frías, podemos decir que cada día se puede más.
Tenemos que estar muy firmes en la movilización y en la actividad del sindicato. Las medidas de lucha no son tan importantes como lo que está en la cabeza de la gente cuando las asume. Porque si tenemos en la cabeza la idea de hacer una pulseada con el Gobierno a través de la medida de lucha, de ganarle y lograr salvar a la caja, estamos en un camino equivocado. Si logramos que en la cabeza de la gente, de nuestros compañeros y nuestros conciudadanos, estén presentes las salidas para la sociedad en materia de Seguridad Social, ahí van a estar las soluciones. A eso es a lo que ha apostado Aebu a lo largo de toda su historia.
Cuando se enfrentaban las crisis mayores, Aebu aportaba ideas para que la sociedad las superara. Hoy es posible mantener la caja y lograr salidas transitorias, pero lo más importante es poder decirles a nuestros hijos y a las futuras generaciones que es posible tener un Uruguay mejor. Volviendo a lo que decíamos al principio, la Mesa Política del Frente Amplio viene analizando el tema en base a los dos pilares centrales que referíamos. Han aumentado la frecuencia de las reuniones y sabemos que está planteada una gran preocupación. Nadie desconoce que hay un aspecto determinante.
Hay decisiones políticas que en determinado momento será necesario tomar. En honor a la verdad, hay que destacar cómo se han movido nuestros compañeros. No hay ningún legislador o gobernante, nadie con cargo de responsabilidad en el gobierno o en la actividad pública que no haya sido visitado por algún bancario para plantearle estos temas. Cuando nosotros planteamos con énfasis la necesidad de hacer un análisis riguroso sobre el campo afiliatorio y lo que recibimos, es que se nos discute con un sentido economicista y neoliberal. Ubicados en esa biblioteca, se nos dice que resultan ser los números de la Caja Bancaria que no cierran.
Que hay que cortar acá, cortar más acá…Y en respuesta nosotros decimos que los números de la sociedad son los que deben cerrar. Nuestros compañeros han ido ampliando su visión y su comprensión respecto a todos estos temas, y han profundizado su enfoque –analítico y político– sobre ellos. Es por eso que, entonces, los legisladores y gobernantes que se enfrentan a los jubilados bancarios y a los militantes del gremio, se colocan en la defensiva. Hasta el día de hoy no ha habido una discusión seria. Incluso el propio diálogo sobre seguridad social, que inaugurara el presiente Vázquez, está empantanado.
JORGE ANICETO MOLINARI – Revista CDA
(SACADO de CONTEXTO)
No hay comentarios:
Publicar un comentario