
ESCENARIO UNO: En 1960 en Uruguay operaban 68 bancos. La mitad nacionales. La otra mitad extranjeros. No existían tarjetas, pues el crédito al consumo era cosa de bancos. Los bancos administraban propiedades, en especial alquileres. Pocas escribanías hacían algún crédito financiero. Ni soñar con cajeros automáticos –cosa de ciencia ficción– que para eso estaban las Cajas de Ahorro, a partir de una realidad pues la gente de a pié tenía capacidad de ahorro.
Agencias de los bancos se disputaban el negocio agropecuario. Administraban Ferias rurales. Así como financiaban siembras y acopiaban granos, que los bancos comercializaban. En cualquier pueblito, cerca de la Estación de AFE, se veían grandes galpones del BROU. Por cada jubilado o pensionista había 5 o 6 bancarios trabajando. La economía del país era otra. ¿Mejor? ¿Peor? Era otra porque eran otras las realidades en que se movía el Gran Capital internacional.
ESCENARIO DOS: El agua bajo los puentes anduvo poco menos de medio siglo. Pocos bancos en este 2007. 4 oficiales. Los demás filiales de poderosos bancos o de Grupos financieros del exterior. Muchas están aquí para tener una ubicación en este punto del planeta Tierra, para los negocios del grupo. No por el Uruguay. Cajeros Automáticos fagocitaron Cajas de Ahorro. Hoy la gente no tiene capacidad de ahorro y la tarjeta permite la compra fácil.
Varias tarjetas permiten la calesita pero infla la deuda que la usura sin freno saborea, sin leyes que ponga límites. Más de 200 financieras, no ajenas a los bancos, en las que trabajan 8.000 personas con magro jornal que no aportan a Caja Bancaria, siendo financiera su función. En el campo, se acabaron las Ferias Rurales. Unos pocos peones hacen pasar los lotes de animales ante una cámara. En locales lujosos de Montevideo o algunas pocas capitales del interior, ante grandes pantallas, se cierran los negocios, que los bancos financian.
Increíbles avances de la comunicación eliminan distancias. Los negocios se cierran presionando una tecla con clientes a miles de kilómetros. Una agencia de Montevideo está cerrando las cajas. El cajero apenas presiona ENTER, sale la tirilla y el Jefe de Caja comprueba si el dinero coincide con la tirilla. Y la contabilidad de cierre de esa agencia de Montevideo y de otras miles que ese banco tiene por el mundo, en esos momentos se procesa en una oficina del Caribe u otros sitios, donde el salario es por demás magro y donde no se conocen leyes sociales.
Y el banco ahorra. La tecnología y el “acomodo” de los bancos a las nuevas leyes de juego expulso a la gente. A millones en el mundo. A muchos miles en Uruguay. En este sistema que rige las economías importa el negocio. Hoy por cada jubilado hay menos de 1 bancario en actividad.
LO COMUN EN UNO Y OTRO ESCENARIO: Existe algo en común, que además es motivo de esta nota. Es la gente. Entre el casi bucólico panorama de 1960 y este del 2007 tecnificado y globalizado, lo común sigue siendo la gente. Los Jubilados y los bancarios que trabajan, los más perjudicados. La situación se genera entre los muchos miles que trabajaban antes y los pocos miles que trabajan hoy. Y la situación se concentra en un detalle clave y a la vez definitorio. De aquellos miles de los ’60, aun sobreviven –sobrevivimos– unos cuantos miles.
Y la verdad sea dicha y como se dice somos “los que rompemos el chiquero”. Porque ¿Quién nos va a pagar a nosotros? Sabemos que la clave de la Seguridad Social es que la generación que trabaja hoy, costea que trabajaron antes. Y es evidente, dicho por Pedro Martín, que nos enseñó aritmética en primaria, que eso aquí no es posible..
EL OTRO PERSONAJE DE ESTA OBRA. Más de uno puede decir.“Y bueno, el mundo cambia y los cambios bienvenidos sean y los que quedan de lado será por no son capaces de acompañar el cambio…” Sin saber nada del tema creo que algo de eso es la evolución de las especies. Y debe estar bien lo que piensa el amigo. Aunque no olvidemos que hay un orden superior que rige eso, que es la Naturaleza.
Si regresamos al hoy lo que no se ve en esto que nos ocupa, en este proceso e “ajuste a lo moderno” es que todo lo negativo de este punto, repercute en la Caja Bancaria. Y que la Caja Bancaria se embrome. Los bancos actuaron, según los procesos de cambio del gran capital del mundo. Y en el Uruguay se movieron sin ningún problema. Redujeron sus redes operativas, sacando el menudeo a la calle, bancos afuera.
Desde el ’65 se sucedieron estafas de todo tipo y el que perdió siempre fue el Uruguay. Siempre la peor parte era del trabajador. Y AEBU tuvo que salir una y otra vez a enfrentar el tsunami, en muchos casos asumiendo el papel de Gobierno, ante la inoperancia de los que tenían esa responsabilidad.. Este país cuenta con organismos de control de todo tipo. Controla al saloncito de la esquina si está al día con la DGI y se puede suponer que ese control también toca a los bancos. Como bien dijo el “Ñato” Huidobro “El poder en este país lo ejerce la burocracia” y parece que esa burocracia no tiene tiempo para los bancos.
¿ANTE UN EPÍLOGO ANUNCIADO? Si en todo este proceso, lo que generó es la peripecia angustiante de un sector de la población, estimado en 100 mil persona, como núcleos familiares entre jubilados, pensionistas y trabajadores, los que también son castigados –tal vez mucho mas que al jubilado, le cabe al Estado, que fue elegido por el pueblo, para regular con equidad el andar de la colectividad, por lo menos debió prestar atención, por lo menos desde hace seis años, cuando este tema entró a la palestra pública.
Más allá de cupos de Batlle de tres años o de Tabaré de dos años y medio. No es de recibo que seis años después, el compañero Bruni define y en cierto modo anuncia el presunto resultado, en que lo que se va a conseguir es que, teniendo que perder todos, hay que tratar de que cada uno pierda lo menos posible. Es por demás sabido que de parte de AEBU se afirmó que el gremio está dispuesto a hacer sacrificios. ¿Por qué no se encaran negociaciones de una vez por todas, antes que exponer –entre líneas– cual va a ser el desenlace?
Porque nos queda una duda. ¿Fue la propuesta Bergara–Bruni una fórmula estudiada para decir al jubilado que ese es el camino de la “salida”? ¿Es la posterior manifestación de Bruni para dar a entender que aquella propuesta ya n o va y que debemos alegrarnos si en lugar de 50% nos rebajan 35%? Sin querer faltar el respeto a nadie, creemos que todo el espectro político ha estado omiso. Cuando a la Caja Bancaria le quedan reservas por menos de un año.
Cuando el tema está planteado desde hace seis años, cuando estamos ante un receso, que todos saben que rige la siesta sin atenuantes que va desde noviembre a abril (5 meses) en estos momentos aparece alguna comisión, muy preocupada se dice, que visto los frutos que ha dado hasta ahora, bien puede instalarse en la definición del “Ñato” ¿No será que los jubilados bancarios estamos en un temporal y desde el Gobierno nos van a repartir paraguas rotos?
Sin duda que esta breve reseña de una historia que es mucho más densa y más profusa de hechos y circunstancias que llevaron a esta realidad de hoy, no termina aquí. Ni el gremio bancario ni los jubilados y pensionistas van a recibir los paraguas rotos. Van a enfrentar la tormenta y exigirán otras respuestas. De eso no cabe dudas, porque si hay una historia que lleva a esta crisis. También AEBU tiene una historia de lucha. En otra entrega seguiremos el tema que nos ocupa hoy.
Félix Duarte
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