
La sesión de la Comisión de Industria finalmente dejó en claro que lo que explica la ofensiva política de los últimos días no es la valija ni los 800 mil dólares. Son los acuerdos petroleros y el conjunto de las relaciones con Venezuela. ¿Por qué la oposición resiste tanto unos acuerdos petroleros que beneficiarán significativamente al país, resolviendo sus necesidades de crudo en condiciones económicas ventajosas y que aportarán autonomía a ANCAP?
Porque tales acuerdos consolidan la estrategia del presidente Chávez en la región. Y ello, hasta cierto punto, significa convalidar a un régimen que, según el ex presidente Jorge Batlle, “no es un gobierno demócrata, ni menos transparente ni menos un gobierno limpio”. En la misma sintonía, el ex presidente Luis Alberto Lacalle afirmó que la vinculación con Venezuela, en vez de ser positiva es conflictiva y llena de potenciales problemas, además de mostrar “olor a corrupción”.
Detrás de la ofensiva de sospechas e insinuaciones hay, por tanto, un componente ideológico: la derecha se atraganta con el régimen bolivariano, y al encuadrarse en el campo de los detractores sacrifica los acuerdos petroleros, aun cuando algunas de sus exigencias, como el llamado a licitación para concretar la transformación de la refinería de La Teja o la construcción de una regasificadora, fueron explícitamente aclaradas y confirmadas por los voceros oficiales.
En alguna medida, la desesperada utilización del episodio de la valija revela la urgencia por revertir un proceso que inexorablemente se concretará a fines de año: la oferta de PDVSA no podría ser igualada en el proceso de licitación porque en la ecuación económica y financiera resulta insuperable. Además, voltear los acuerdos petroleros es una condición necesaria para combatir la estrategia de integración latinoamericana que impulsa Chávez.
Porque tales acuerdos consolidan la estrategia del presidente Chávez en la región. Y ello, hasta cierto punto, significa convalidar a un régimen que, según el ex presidente Jorge Batlle, “no es un gobierno demócrata, ni menos transparente ni menos un gobierno limpio”. En la misma sintonía, el ex presidente Luis Alberto Lacalle afirmó que la vinculación con Venezuela, en vez de ser positiva es conflictiva y llena de potenciales problemas, además de mostrar “olor a corrupción”.
Detrás de la ofensiva de sospechas e insinuaciones hay, por tanto, un componente ideológico: la derecha se atraganta con el régimen bolivariano, y al encuadrarse en el campo de los detractores sacrifica los acuerdos petroleros, aun cuando algunas de sus exigencias, como el llamado a licitación para concretar la transformación de la refinería de La Teja o la construcción de una regasificadora, fueron explícitamente aclaradas y confirmadas por los voceros oficiales.
En alguna medida, la desesperada utilización del episodio de la valija revela la urgencia por revertir un proceso que inexorablemente se concretará a fines de año: la oferta de PDVSA no podría ser igualada en el proceso de licitación porque en la ecuación económica y financiera resulta insuperable. Además, voltear los acuerdos petroleros es una condición necesaria para combatir la estrategia de integración latinoamericana que impulsa Chávez.
Publicado en BRECHA el 24 de agosto
1 comentario:
LAMENTABLE!!! Me parece lamentable que en un BLOG SOBRE LA CRISIS DE LA CAJA BANCARIA se comiencen a poner articulos netamente POLITICOS, cuya tematica en nada tiene que ver con la CAJA.
MUY LAMENTABLE.
Marcelo.
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