lunes, 10 de septiembre de 2007

Diputado GUSTAVO BERNINI


N de R.- Esta nota del Diputado BERNINI (compañero bancario) se publicó en el mes de Abril. Hoy se reanuda un diálogo con el Gobierno. Ha tenido participación la Mesa Política del Frente Amplio. Nos parece oportuno volver a publicar esta opinión, de un legislador de la fuerza política mayoritaria.

CAJA BANCARIA NECESITA
UNA SOLUCIÓN JUSTA
Y EQUILIBRADA

Me resulta imposible no hacer un comentario sobre la situación de la Caja Bancaria. Esto no sorprende a los que me conocen, los lectores que no me conocen deben saber que durante más de 25 años fui dirigente del sindicato bancario y, en particular, fui protagonista desde el Consejo Central de AEBU en la lucha por una reforma equilibrada de la Carta Orgánica de la Caja Bancaria a partir de una crisis económica que tiene más de una década.
Esta aclaración es imprescindible, ya que en la actualidad tengo el privilegio de ocupar una banca en la Cámara de Representantes, integrando la bancada del Frente Amplio. Soy de los que piensan, porque así lo siento, que las personas que estuvimos casi toda nuestra vida adulta en el movimiento sindical nos moriremos sindicalistas en donde nos toque estar, ya que nos formamos intelectual y afectivamente en la maravillosa escuela de los sindicatos uruguayos; quedamos impregnados para siempre de sus valores políticos, sociales y éticos.

Esto podría aparecer como una contradicción. Desde mi punto de vista no lo es, por el contrario, me permite transitar por la vida parlamentaria y política con una óptica que, desde mi perspectiva ideológica y política, es coherente con el proyecto político en el que creo y defiendo. Desde sus orígenes, más particularmente desde la unificación del movimiento sindical en la CNT y, posteriormente, desde la reconstrucción del mismo en el PIT-CNT, aprendí a trascender la legítima lucha por los intereses particulares de los gremios, a la lucha programática y estratégica por el bien de toda la clase trabajadora y el país. Desde esta concepción actué en el movimiento sindical y desde esta concepción actúo como parlamentario.

LA CAJA BANCARIA
La Caja Bancaria fue fundada en el año 1925 y hasta la fecha ha sido un verdadero ejemplo de buena administra-ción, transparencia y eficiencia. Nació como una necesidad imperiosa de atender la seguridad social de los trabajadores bancarios, ya que éstos no estaban incluidos en ningún sistema jubilatorio. Su régimen jubilatorio se basa en la solidaridad intergeneracional y el reparto. Es gobernada a través de su Consejo Honorario, integrado por representantes de tres órdenes: uno por el Estado, tres por las empresas y tres por los trabajadores (uno de ellos, jubilado). Esto ha permitido vigilancia, control y casi nula evasión. Durante su historia, contribuyó fuertemente con sus excedentes a financiar obras de infraestructura a nivel nacional.

Del mismo modo, a principios de los 60, fue pionera en invertir en emprendimientos agroindustriales que al día de hoy son una realidad, como los establecimientos forestales en Piedras Coloradas en Paysandú y El Carmen en Durazno, con mano de obra agregada en la industrialización de la madera, exportando al mundo y generando verdaderas poblaciones de cientos de uruguayos que viven en torno a ellos. Se vinculan a ella decenas de empresas financieras, más de 17.000 jubilados y pensionistas, cerca de 12.000 trabajadores; éstos con sus familias, significan cerca de 100.000 uruguayos y uruguayas que dependen y aportan a ella.

LAS DIFICULTADES, LA CRISIS
Toda la Seguridad Social en el Uruguay está en crisis. Esto no es una novedad. La reforma de la Seguridad Social que creó el Sistema Mixto a través de las AFAP profundizó esa crisis. El déficit del Estado mes a mes es enorme De acuerdo con la información con que cuento, el BPS, que con este gobierno ha mejorado en forma importante la recaudación y sus prestaciones, sigue siendo financiado por Rentas Generales en aproximadamente un 45% de su presupuesto, cientos de millones de dólares que se aportan por la sociedad a través de varios puntos de IVA y del Cofis, o sea, lo que el BPS recauda genuinamente por aporte de las empresas y los trabajadores no alcanza a cubrir el 55% de lo que paga por prestaciones. Tan deficitarias como el BPS son las cajas Policial y Militar, generando cientos de millones de dólares anuales de déficit soportados por el Estado.

En este escenario de crisis de toda la Seguridad Social está Caja Bancaria. Hasta la fecha, jamás el Estado uruguayo le dio un solo peso para cubrir su presupuesto, por el contrario, durante la dictadura fue saqueada y muchos de sus recursos fueron para el Estado. Desde hace 15 años comenzó a tener un déficit entre lo que recauda de sus aportantes, trabajadores y empresas; en función de las prestaciones que paga, jubilados y pensionistas. Desde esa época, responsablemente, se reclama por parte de los actores vinculados al instituto una reforma de su Carta Orgánica que le permita superar el déficit comentado. En el año 2001 se aprueba, en el marco de una Asamblea General del gremio bancario con la participación de cerca de 8.000 asambleístas, una propuesta articulada de reforma que contenía como concepto fundamental el esfuerzo común de todos los involucrados para salvar al instituto. Una propuesta equilibrada en el esfuerzo de jubilados, activos, empresas y Estado. El Consejo Honorario de la Caja aprobó dicha propuesta con pocas modificaciones en diciembre de 2001. El gobierno de la época jamás asumió responsabilidad sobre el tema, agravado por la crisis financiera de 2002, con un fuerte impacto en la relación Activo aportante, Pasivo beneficiario. Tan es así que dicha relación en la actualidad está en torno a 0,7 activo que aporta por cada pasivo que cobra.

LA PROPUESTA DEL PODER EJECUTIVO
El actual gobierno ha asumido la responsabilidad de buscar soluciones, éstas resultan impostergables ya que, de no encontrar los correctivos necesarios, a fines de 2008 se consumirían las reservas y la Caja no podría cumplir con las prestaciones a las que está obligada. Días pasados el Poder Ejecutivo difundió una propuesta conceptual que evidencia cuáles serían los correctivos que entiende debe incluir la reforma de la Carta Orgánica de la Caja. En mi opinión, las consecuencias que implicarían estas reformas significarían:
- para los afiliados activos, un régimen peor que el de la Ley 16.713 que creó el sistema mixto a nivel general, con una inequitativa relación entre las contribuciones a la Caja y los beneficios futuros.
- Para los afiliados jubilados y pensionistas, un gravamen progresivo por franjas que desvirtúa en forma dramática e injusta los derechos generados por la aportación de su vida laboral que, por otra parte, es la más alta de los trabajadores en nuestro país.
- No toma en cuenta ninguno de los aportes contenidos en la propuesta del Consejo Honorario de fines del año 2001.
- No adopta medidas de fondo, que permitan visualizar cambios estructurales en el financiamiento que aseguren sustentabilidad para el futuro del instituto.
- Limitan su autonomía, ya que se plantean posibles aportes del Estado si se mantuviera el déficit una vez que se liquidaran totalmente las reservas y los activos del instituto.

En el mismo sentido, tanto el Consejo Honorario de la Caja como AEBU se han pronunciado claramente en contra de la propuesta del PE. Encontrar soluciones justas y equitativas
No existen atajos para encontrar soluciones, ni siquiera el simplismo de plantear el pasaje de los trabajadores y jubilados bancarios al régimen general, ya que está comprobado que resultaría infinitamente más caro, económica y socialmente, que otras opciones. Tengo algo meridianamente claro, como en todas las ramas de actividad en el Uruguay y en el mundo, la constante es que se sustituyen trabajadores por tecnología y en el Sistema Financiero en particular este fenómeno es una realidad. Resulta imprescindible valorar que simultáneamente a esta situación, el negocio y la productividad en el Sistema Financiero crecen. Esta es la lógica a superar, A MAYOR TECNOLOGIA, MAYOR CANTIDAD DE NEGOCIOS Y PRODUCTIVIDAD, esto redunda en MENOS TRABAJADORES QUE APORTAN A LA SEGURIDAD SOCIAL, MAS JUBILADOS QUE RECIBEN LAS PRESTACIONES DE LA MISMA. En este sentido las empresas aumentan su actividad y sus ganancias mientras que se desfinancia la Seguridad Social.

Esto significa que no es posible encontrar soluciones equilibradas partiendo de la base de que el financiamiento de la Caja pase exclusivamente por el aporte en función de la cantidad de trabajadores o la rebaja por la vía de gravámenes de las jubilaciones. Necesariamente, a esta forma de aportación, hay que complementarla con nuevas bases de financiamiento que graven el negocio y las transacciones financieras. Simultáneamente desde hace años asistimos a nuevas modalidades que las empresas financieras se dan para optimizar su rentabilidad, tareas que realizaban los bancos- y por tanto trabajadores que aportaban a la Caja Bancaria- son realizadas fuera de las empresas afiliadas a la misma. Ni las empresas ni sus trabajadores aportan al instituto. Existe un claro perjuicio que hay que reparar, los bancarios de ayer que realizaban esas tareas, hoy son jubilados y reciben la prestación correspondiente; sin embargo no fueron sustituidos por aportantes que realizan las mismas tareas pero que no aportan a la Caja. Ante un problema tan grande como el que nos ocupa, estoy convencido de que no existe otra forma de encarar una solución sustentable y con perspectivas serias, que no sea por una negociación donde todas las partes aporten para encontrarla. Junto con otros compañeros de la bancada de parlamentarios del Frente Amplio estamos abocados a crear un ámbito adecuado para generar los acuerdos posibles y en este sentido la fuerza política los está impulsando. Apostamos fuertemente a encontrar soluciones, lo haremos desde esta posición, en el entendido de que podremos contribuir a la solución de un grave problema que trasciende al gremio bancario y que afecta al país en su conjunto. (de "La República" página editorial, abril de 2007)

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