SIN SU SUSTENTO..."
Publicada ayer en "El Observador"
La Caja Bancaria hace años que tiene una salud precaria. Estamos próximos a su fin y quienes tienen la responsabilidad de la conducción económica del país miran hacia otro lado, como si esa porción de la sociedad uruguaya no les importara; dirigentes gremiales-les tanto de trabajadores como empresarios, actúan como si se tratara de un asunto de otros.
Estos jubilados de hoy fueron trabajadores ayer, han hecho huelgas históricas no ya para reclamar aumentos, sino para frenar corridas que hubieran destrozado al país, solucionando la lentitud de reacción de los gobiernos de turno.
También esos trabajadores bancarios encabezaron la huelga en resistencia del golpe de estado a partir del 28 de junio de 1973, en defensa de las Instituciones democráticas. La mayoría se quedaron en el país padeciendo la militarización de los bancos oficiales y estuvieron detenidos en los cuarteles, perseguidos por ejercer sus derechos como ciudadanos.
Nunca pidieron indemnización alguna, porque entendieron que lo que hicieron fue por la dignidad del país y de su familia. Tampoco tuvieron exposición mediática, porque no era su intención obtener beneficios ni lograr cargos a costa del sufrimiento de sus connacionales.
Después de años de aportes reales a la Caja Bancaria, miles de uruguayos están al borde de quedar sin su sustento. Parece importar poco, como si se tratara de una noticia de algo que ocurre al otro lado del planeta.
Los legisladores de todos los partidos ya piensan en las próximas elecciones, AEBU evita chocar contra varios de sus correligionarios, la sociedad desinformada está al margen.
Pero, si eventualmente volviera a ocurrir una nueva crisis del sistema financiero y no estuviera la Caja Bancaria para sacar las castañas del fuego al gobierno de turno, muchos se van a acordar, aunque quizá ya sea demasiado tarde.
Estos jubilados de hoy fueron trabajadores ayer, han hecho huelgas históricas no ya para reclamar aumentos, sino para frenar corridas que hubieran destrozado al país, solucionando la lentitud de reacción de los gobiernos de turno.
También esos trabajadores bancarios encabezaron la huelga en resistencia del golpe de estado a partir del 28 de junio de 1973, en defensa de las Instituciones democráticas. La mayoría se quedaron en el país padeciendo la militarización de los bancos oficiales y estuvieron detenidos en los cuarteles, perseguidos por ejercer sus derechos como ciudadanos.
Nunca pidieron indemnización alguna, porque entendieron que lo que hicieron fue por la dignidad del país y de su familia. Tampoco tuvieron exposición mediática, porque no era su intención obtener beneficios ni lograr cargos a costa del sufrimiento de sus connacionales.
Después de años de aportes reales a la Caja Bancaria, miles de uruguayos están al borde de quedar sin su sustento. Parece importar poco, como si se tratara de una noticia de algo que ocurre al otro lado del planeta.
Los legisladores de todos los partidos ya piensan en las próximas elecciones, AEBU evita chocar contra varios de sus correligionarios, la sociedad desinformada está al margen.
Pero, si eventualmente volviera a ocurrir una nueva crisis del sistema financiero y no estuviera la Caja Bancaria para sacar las castañas del fuego al gobierno de turno, muchos se van a acordar, aunque quizá ya sea demasiado tarde.
HENIO PALOMERA
Montevideo
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