lunes, 18 de agosto de 2008

JUAN JOSE RAMOS - "Juanjo"

JUANJO Y EL
BANCO CENTRAL

CON LA REFORMA DE
LA CARTA ORGÁNICA
Se premia con más autonomía a funcionarios del Banco Central que no hicieron autocrítica de su gestión durante la crisis. La posición de Aebu al respecto tiene dos capítulos: por un lado está el contenido y por otro el contexto en que se da esta reforma del BCU. Se trata de un BCU que no hizo ni la autocrítica ni la revisión de la actuación de sus funcionarios de jerarquía durante la crisis de 2002, y que a través de esta misma carta orgánica otorga superpoderes a distintos servicios del BCU. En una ley de diciembre de 2002 ya se habían otorgado superpoderes, y nos parece que se trata de una medida incorrecta en una estructura que no ha sido ni depurada ni limpiada.
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Es como darle una bomba atómica a un mono, porque es la misma estructura a la que nosotros adjudicamos responsabilidad por la crisis de 2002. Es una institución que no se ha limpiado y sigue con los mismos quistes, así que nos parece una situación de locura. El primer tema es político, el de esta carta orgánica en este Banco Central. Es un peligro. Por lo tanto, el sindicato bancario rechaza darle superpoderes a estos jerarcas que todavía tienen que rendir muchísimas cuentas ante la sociedad, que a su vez terminó poniendo recursos para subsanar una crisis que en gran parte también fue responsabilidad de los servicios del BCU.
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En cuanto al contenido, la principal objeción del sindicato bancario responde a una especie de deslinde de las autoridades del BCU en relación a los procesos democráticos. Es decir, el directorio del BCU funciona por períodos distintos que los cambios de gobierno. Nosotros entendemos que en este contexto y en este país esta es una fórmula inconveniente, que además le da poderes a superintendencias y a estructuras internas de la institución. La carta orgánica del BCU tiene una ley de diciembre de 2002, a la salida de la crisis, que otorgó al BCU la posibilidad de levantar embargos sobre los fondos de liquidación, una medida que raya en lo inconstitucional. Se le entregaron una serie de poderes por leyes sucesivas, más las que ya tenía, que eran abundantes.
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Nos parece que el BCU tiene un poder descontrolado, como ningún otro organismo del Estado. La estructura del BCU va a asumir su papel y todo esto terminará sin cumplirse. Y se van a asumir otros papeles y funciones distintos, que la propia carta orgánica terminará estableciendo.
Quiero destacar especialmente que consideramos como altamente negativa la carta orgánica discutida en este proceso estructural que se lleva adelante en el BCU. El resto del texto puede ser modificable o perfectible, pero estos aspectos nos parecen los puntos sobre los que el sindicato bancario manifiesta sus principales objeciones.
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Casi el 85 o el 90 % de los depósitos siguen siendo a la vista, una consecuencia práctica de que aún resta mucho para restablecer la confianza en el sistema. Es un sistema que además va hacia un esquema de créditos informales, como los de las financieras. Los bancos ahora compran financieras y el BCU se hace el chancho rengo. Itaú compra el Bank Boston en Uruguay y compra OCA, que es del Boston. El BCU no se fijó en que OCA era del Boston. Toda la prensa del mundo conoce esta situación, excepto el BCU. Ese es el BCU que tenemos.

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