lunes, 8 de septiembre de 2008

LA CAJA EN SU LABERINTO

LAS NOTICIAS
A VUELO de
PAJARO...
A continuación recogemos algo de lo que entre domingo y ayer lunes apareció en la prensa sobre el tema Caja Bancaria. El enfoque no varía al de los días anteriores y eso no es de extrañar. Se tratará de seguir enfrentando al jubilado bancario con los otros jubilados y a la vez hacer lobby con intereses que procuran que la salida que el Gobierno propuso y se acepto en asamblea de casi seis mil personas, naufrague.
Haremos algunos comentarios de tipo general, luego daremos las notas que se han publicado y el lector harán coincidir comentarios con las notas. En este país hay Retiros Militares (que dicho sea de paso tienen un déficit que costea la sociedad como del 80 por ciento) en donde aportan los militares. Hay una Caja Notarial donde aportan los escribanos. Hay una Caja de Profesionales donde aportan los profesionales. ¿Qué tiene de espantoso pretender que a la Caja Bancaria aporten los que trabajan en lo financiero? 25 mil trabajan en eso. Aportan a Caja Bancaria 12 mil.

El sistema paralelo en el que trabajan los otros 13 mil existe porque conviene a los grupos económicos, no ajenos a bancos, que hoy hacen lobby y donde lucran con angustias de la gente esas “cooperativas” que se parecen a las viejas películas del lejano Oeste, donde se sacaban muelas y balas usando como anestesia un trago de whisky. Aquí solo se sacan sin anestesia.
El BPS recibe asistencia del 46 por ciento de sus pagos, como aporte de la sociedad a trabes del IVA, en especial. Pagan los que nunca se van a poder jubilar. El Dr. Jorge Bruni (MTSS) ha dicho que como esta la seguridad social solo se podrá jubilar el 17 por ciento de los que aportan. Los bancarios vierten al BPS lo que pagaban por IRPF y ahora por IASS.

El BPS tiene promedios de jubilación deprimidas que no dan para que alguien que esta en el invierno de la vida, si no cuenta con apoyo familiar de algun tipo, pueda costear sus mínimas necesidades. En el BPS hay más de 50 mil jubilaciones, esas si de privilegio porque no se justifican en los aportes, sino en leyes que solo se explican en las mayorías que hubo para votarlas. Buena parte de esas jubilaciones de privilegio en un Instituto al que Rentas Generales asiste casi en la mitad del presupuesto, son superiores a las bancarias y abundan pasividades de seis cifras. Y de eso, habitúes a los lobby no hablan ni pío.

En realidad nadie habla de eso. La crisis de la Caja no es causa de las tonterías que se leen en estos días. Estafas de los grupos que con total impunidad y sin controles, vacían bancos. (No esta ahí el Peirano extraditado, como perla de un largo collar) las estafas que han sido moneda corriente desde hace casi 50 años. Eso más el avance de la tecnología que eliminó bancos, mientras además los bancos sacaban el menudeo para afuera y creaban un sistema paralelo, fuera de todo control y apto para todo lo que se guste hacer. Y con esto seguiremos y ahora les dejamos las notas que por ahí se han podido leer...
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El Telégrafo
"Costos compartidos"
El pronunciamiento favorable de la asamblea nacional de AEBU a la propuesta formulada por el Poder Ejecutivo para viabilizar el funcionamiento de la Caja de Jubilaciones Bancarias permite zanjar una larga discusión, que se viene dando desde hace mucho tiempo, pero en la que subsistían posiciones encontradas.
En este caso, la caja enfrentaba la perspectiva de una fuerte descapitalización por efectos de la pérdida de aportantes, con el extremo de que actualmente son más los pasivos que los que contribuyen al fondo, por lo que en el corto plazo esta administradora se presentaba inviable y dejaría de prestar su cometido. La gran mayoría de la asamblea refrendó la propuesta, que contempla buena parte de las aspiraciones de los funcionarios, sobre todo en lo que refiere a la integración de trabajadores de las entidades financieras y mejoró la propuesta original sobre cambios en las condiciones de retiro de los trabajadores.
Se ha llegado a una salida con costos compartidos entre la patronal de los bancos, los pasivos y el Estado, lo que significa que cada uno de los uruguayos aportará también de su bolsillo para dar viabilidad al retiro decoroso de los bancarios.
Ello implica una cuota parte de sacrificio adicional para decenas de miles de trabajadores que seguramente en su retiro no gozarán ni por asomo de los beneficios y prestaciones que percibirán los bancarios en su régimen. No es nada que no se haya hecho antes, pero revela una vez más que cuando se habla de solidaridades, lo que se pide en realidad es que alguien renuncie a algo en beneficio de otro. Y no siempre por una causa justa.
Y generalmente los que obtienen las solidaridades no son los que más lo necesitan, sino quienes tienen la posibilidad de ejercer más presión sobre quienes tienen el poder de decisión
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El Observador, editorial
EDITORIAL
Reparto no es la mejor salida
El salvataje sobre la hora de la Caja de Jubilaciones y Pensiones Bancarias (CJPB) soluciona un problema apremiante pero enfatiza debilidades en nuestro sistema de seguridad social. La aceptación por una abrumadora mayoría de AEBU de la propuesta final del gobierno, es obviamente preferible a los intentos de dirigentes radicales del sindicato de profundizar medidas de lucha que podían haber desatado una grave paralización en todo el sistema financiero. La salida que finalmente se encontró despeja además la preocupación de 15.000 pasivos bancarios ante la perspectiva de dejar de cobrar sus jubilaciones si la CJPB desaparecía.
Pero al margen de haber evitado una crisis y tranquilizado a los bancarios, la fórmula aprobada por 4.500 de los 5.700 activos y pasivos que participaron de la asamblea de AEBU, plantea fundamentados cuestionamientos de fondo. La CJPB ha funcionado siempre como una versión más próspera del funesto sistema de reparto del BPS, que regía para todos los pasivos en el país hasta la trascendente reforma de 1996 con la creación de las AFAP. A diferencia del BPS, que aumentaba arbitrariamente y a cuentagotas las pasividades según vinieran las finanzas de gobierno, la CJPB, financiada por altos aportes de los bancos y de sus funcionarios, fue más generosa mientras fue próspera. Sus pasividades siempre superaron considerablemente a las del BPS Pela tendencia creciente de la disminución de aportantes. Evidenciada desde fines del siglo XX y agravada por las consecuencias de la crisis de 2002, que golpeó a todos y redujo el volumen del sistema bancario, agudizaron los problemas de la CJPB, llevándola al borde de la bancarrota. Solo le quedaban fondos para pagar pasividades hasta marzo. El colapso se evitó, después de un año y medio de azarosas negociaciones, con la fórmula gubernamental que AEBU acaba de aprobar. Conlleva concesiones de los tres sectores directamente involucrados. Los US$ 60 millones requeridos para asegurar su supervivencia serán aportados en partes iguales por las instituciones financieras, el Estado y los propios pasivos, por lo menos hasta que las reservas de la CJPB aumenten al equivalente de un año de su presupuesto de pago de pasividades.
Además se le incorporan obligatoriamente unos 5.000 trabajadores activos, provenientes de compañías de crédito, cooperativas de ahorro, AFAP y empresas transportadoras de caudales, que propiamente no deberían aportar en esta caja sino en las AFAP y el BPS. A las empresas financieras se les reduce el aporte del 31,75% al 15% pero se les impone un nuevo impuesto a la actividad financiera. Si con los altos aportes patronales y de buenos sueldos en el sector, la CJPB hubiera instrumentado tiempo atrás un sistema de cuentas personales similar al de las AFAP, sus pasivos tendrían acumulados sus aportes en una cuenta y no dependerían del número de nuevos afiliados para mantener su jubilación. Es otro ejemplo que confirma el acierto de la reforma de la seguridad social de la década pasada.
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El Telégrafo
Malestar ante anuncio del pasaje
de cooperativas cerradas
al Banco Central
El anuncio de un jerarca del Ministerio de Economía y Finanzas, respecto a que se eliminaría la ley de cooperativas cerradas, formulado en el marco de la propuesta de recapitalizar a la Caja Bancaria, el secretario de la Cooperativa Uruguaya Solidaria de Afiliados (Cusaf), señaló a EL TELEGRAFO su gran preocupación por la repercusión negativa que esta medida tendría en numerosas cooperativas, que atienden a un vasto sector de ciudadanos que están fuera del sistema de intermediación financiera.
Dijo Evangelista que «Cusaf hace saber su profundo malestar y preocupación, por la manera como se plantea dicha solución. Si bien ésta debe hacerse involucrando a todos los actores que forman al sistema financiero, llámense bancos, cooperativas de ahorro y crédito abiertas y/o cerradas, no se puede desatender las particularidades y objetivos de cada una de ellas, muy especialmente las cooperativas cerradas o no reguladas por el Banco Central». Sostuvo el entrevistado que «algunas de estas organizaciones, como la nuestra, han sido la única organización que a partir de la crisis del 2002 permitió a los deudores tener un instrumento jurídico financiero que le permitiera sortear la situación. Es decir, la particularidad de las cooperativas no reguladas es que permiten prestar dinero a aquellas personas que fueron expulsadas del sistema financiero por incumplimiento de pagos, cosa que en el año 2002 fue una generalidad».
Consideró que «todas las víctimas de esa situación hoy registran en el clearing de morosos, o en el registro de riesgo de las centrales bancarias y no pueden obtener créditos en el sistema normal. Solo estas organizaciones pueden otorgarlo; eliminar tales organizaciones significa eliminar a una enorme cantidad de emprendimientos productivos que se lograron por este medio, reiniciaron sus procesos y así generaron nuevamente empleo y riqueza, y por supuesto honraron las deudas bancarias».
Indicó que «de esto damos muestra con las 510 soluciones alcanzadas, que son la mejor prueba de lo que hacemos. Desconocer entonces a estas organizaciones es desconocer la importancia que tenemos como sustitutos de los medios financieros tradicionales. Además —y esto es lo que nos sorprende aún más— es que la OPP tiene un programa de microfinanzas que apunta a fortalecer al sector informal del sistema financiero en el marco de políticas para el fomento y el desarrollo del crédito».
¿«Cómo entender este planteo del Ministerio de Economía, que claramente lo expresaron en los medios de comunicación, de pasar a todas las cooperativas a la órbita y control de las normas bancocentralistas? Deseamos ser escuchados y tenidos en cuenta, sin discriminaciones ni soluciones que van postergando o destruyendo lo poco que se ha hecho desde el 2002 a la fecha. Los gobiernos se desentendieron de los deudores, y si ahora destruyen las pocas leyes que nos permitieron reconstruir nuestras vidas, ¿es que seremos nuevamente destruidos?», reflexionó el directivo de Cusaf. Hizo notar además que «el sistema financiero y económico se dirige hacia una nueva crisis económica mundial. Sin pretender convertirnos en el Mesías de lo que se avecina, no podemos dejar de ver estas realidades. Destruir entonces estos instrumentos será destruir los pocos medios que permiten la reconstrucción de la sociedad después de cada crisis financiera».

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