lunes, 17 de noviembre de 2008

EL HUMOR ES COSA SERIA....




EL HOMBRE,
CIUDADANO
DE DOS MUNDOS
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Por WIMPI
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Parte 1
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Lo que se trata de demostrar en estos capítulos es que en la esencia de lo cómico figura como elemento determinante —y precipitante— la degradación de valores. Resulta cómico decir que eran un novio y una novia tan gordos que debieron casarlos entre dos curas. Resulta cómico decir, al contrario, que el tipo era tan flaco que cuando subía a la balanza, la balanza marcaba para atrás.
El tipo pesaba dieciocho kilos bajo cero. La gente ha reído oyendo mencionar el caso de aquél que tenía la voz tan gruesa que si no hablaba con la boca abierta la voz no le salía. O de aquel tan alto que tenía una nube en un ojo; hermano de otro, también tan alto, qué lo llamaban "chupatecho". En todo esto se advierte la desvalorización estética del sujeto.
En el próximo capítulo, donde se habla de la diferencia que hay entre la risa y el juego, hemos de ver cómo en el juego, como medio de competición, el tipo tiene el orgullo de sentirse superior al otro cuando gana, en cambio el desahogo que produce lo cómico está determinado por el sentir inferior al otro. Hemos de ver, asimismo, cómo en el juego el tipo demuestra cierta predisposición a lo heroico (el juego es un sucedáneo de la aventura, el tipo que juega se compensa, jugando, de su incapacidad para descubrir otros continentes—que a lo mejor hay sin que se sepa- o de ir a cazar leones a África —que ya no hay porque todos los leones están presupuestados).
En cambio la risa es una especie de venganza. El tipo ríe cuando siente, con respecto a si mismo, la inferioridad de aquello que, por inferior, le produce una sensación placentera. Cuando hablamos de la risa como gesto, como expresión simbólica hemos de ver también, por qué el reír consiste en mostrar los dientes.
La malignidad que hay en el fondo de toda risa, ya fue aludida por Platón en el "Philebo", uno de los últimos diálogos escritos por el filósofo de la Academia y en el que, como lo hace notar Víctor Brachard, en su exhaustivo estudio sobre Sócrates y Platón el sabio de "La República" consiguió superarse a si mismo. ¿Por qué hay malignidad en lo que podríamos llamar la entraña de la risa? Porque justamente el tipo ríe, como quedó dicho antes, de aquello que considera inferior.
De aquello cuyo valor ve degradado. Los filósofos alemanes del siglo XVIII en vez de referir las causas de la risa —o mejor dicho la estructura de lo cómico— a una degradación de valores, hablaron del "contraste lógico". Pero hablaron del contraste lógico en sí, sin advertir que hay en él, lo mismo que en la desvalorización estética o moral, una caricatura de la mentalidad de quien incurre, por vía de un razonamiento defectuoso, en ese contraste.

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