miércoles, 1 de abril de 2009

LA VEJEZ... UN TIEMPO DE VIDA



SOBRE LA
VEJEZ DE
PARTICIPACION

Escribe
GONZALO
CANAL RAMNÍREZ (*)

El tema de la contaminación ambiental es grave en este momento, cuando buena parte de los recursos ecológicos están ya contaminados por la polución industrial. Es decir, nosotros estamos contaminándonos. Estamos perdiendo el derecho a respirar, estamos deteriorándonos como los árboles y las piedras ante el veneno industrial no contrarrestado. Si no se cuida, cada día usted será menos usted. No hay sino tres posiciones de la persona humana frente a la naturaleza.

La de dominado, la de dominador y la de partícipe. Hasta la aparición e la ciencia y las técnicas modernas, el ser humano fue un dominado por la naturaleza: por sus distancias, por sus intemperies, por sus ciclos y estaciones, por su geografía, por sus elementos y por sus leyes. Al no poder entenderlas ni gobernarlas, y para librarse de ellas, el ser humano acudió a mitos y tabúes. La ciencia ha encausado esas leyes en su provecho, explota su energía y la convierte en su aliada.

La química, la física y la mecánica han modificado la posición del ser humano frente a la naturaleza. Para un anciano el papel de dominador o de dominado, frente a la naturaleza es de desasosiego. La sola posición es la de “partícipe” que restablece el equilibrio entre el hombre y su contorno, y, en vez de conflicto, proporciona la armonía tan urgente para la tercera y la cuarta edad. Somos “naturaleza”. Nuestro cuerpo está compuesto de sus substancias, minerales, vegetales y animales. El sabernos “partícipes” de la naturaleza nos da sentido de seguridad, de estabilidad.

Lo que es tan necesario en la vejez, y nos hace disfrutar de la belleza natural, prototipo de las demás, estimulando en nosotros el sentido estético y la capacidad de su contemplación. Y esto no le cuesta dinero. No se trata aquí de la escuela “naturista” o naturalista. Ciencia técnica y arte son también naturales. No se ponga en esos conflictos, aproveche todas las conquistas humanas, pero sumérjase en la naturaleza cuando pueda.

La naturaleza no es solo el conjunto cósmico, con sus distancias siderales. Es también ese paisaje desde su ventana, ese canario en la jaula, ese gato en el sofá, esa flor en la mesa, ese prójimo suyo que le sale al encuentro, esa fruta al alcance de la mano. También esa gota de rocío donde cabe el arco iris para sus ojos, en la hoja de un geranio. Contémplela. Usted se sentirá mejor porque usted también es ella.
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Participar no solo en la naturaleza, sino de la naturaleza, en forma consciente y activa, y por extensión en nuestra vida general de relación, es buena terapia para el viejo con tendencia a ser cada vez más pasivo, con perjuicio para su edad. No nos contentemos con ser espectadores, seamos también actores.
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Esto nos sacará del aislamiento, mantendrá activa nuestra vitalidad, nos dará conciencia de utilidad, no permitirá nuestro arrinconamiento, afirmará nuestra personalidad, porque aun estamos ahí. Y somos. Así como se habla de la democracia de participación, debe hablarse de la “vejez de participación”. Mientras tengamos intereses con la vida y para la vida, estaremos aun viviendo. Mientras vivamos, siempre habrá un objetivo, el de la vida misma: vivirla y realizarnos en ella.
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(*) Gonzalo Canal Ramírez, es un reconocido especialista en temas de la Tercera Edad. De origen colombiano, esta radicado en España. Estos textos son del libro “ENVEJECER NO ES DETERIORARSE” que ha merecido innumerables ediciones y traducciones desde 1980, año de su aparición en España.

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