La hipótesis sostenida en este artículo es que la economía mundial se dirige hacia una crisis relativamente importante. Dado que toda crisis lleva la marca del momento en que surge y de las contradicciones características del mismo, esto es lo que el artículo procuró aclarar. Toda crisis de cierta amplitud nos recuerda el carácter y los límites históricos del capitalismo: seguramente tendremos más oportunidades de referirnos a ello, sabiendo de todos modos que eso no basta para asegurar su superación.
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INTRODUCCIÓN
La marcha de la crisis financiera que estalló en el sector de préstamos hipotecarios de los Estados Unidos en agosto del año pasado no es lineal. Los momentos de regreso a una calma relativa se alternan con expresiones más visibles de crisis, a veces espectaculares. El estallido de esta crisis representa un giro en el curso de la economía mundial. En primer lugar, marca el fin del ciclo económico estadounidense iniciado con la recuperación de comienzos del 2003.
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Ya en este sentido su alcance es mundial, pues el consumo interno norteamericano representó, entre 2003 y 2006, la principal salida para la oferta de mercancías producidas en los otros países. Y hay más: aún antes de que la demanda interior de los Estados Unidos sufriese todo sus efectos, la crisis hipotecaria comenzó a propagarse casi en todo el mundo, mediante los mecanismos propios del sistema financiero globalizado, hacia los bancos y las sociedades de colocación financiera (los Mutual Funds, los Hedge Funds y las sociedades especializadas en préstamos hipotecarios).
Ya en este sentido su alcance es mundial, pues el consumo interno norteamericano representó, entre 2003 y 2006, la principal salida para la oferta de mercancías producidas en los otros países. Y hay más: aún antes de que la demanda interior de los Estados Unidos sufriese todo sus efectos, la crisis hipotecaria comenzó a propagarse casi en todo el mundo, mediante los mecanismos propios del sistema financiero globalizado, hacia los bancos y las sociedades de colocación financiera (los Mutual Funds, los Hedge Funds y las sociedades especializadas en préstamos hipotecarios).
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No son tocados sólo los países fuertemente interconectados con la finanza estadounidense. Lo son también los que tienen monedas más expuestas a los efectos de la caída del dólar. Por lo tanto, los niveles de actividad económica, de empleo y de disposición al consumo o la inversión en un conjunto de países pueden disminuir a consecuencia de lo que ocurre en los Estados Unidos. Son de prever interacciones a este nivel, pues la OCDE precisó que la desaceleración había comenzado entre los países miembros antes del inicio de la crisis financiera.
No son tocados sólo los países fuertemente interconectados con la finanza estadounidense. Lo son también los que tienen monedas más expuestas a los efectos de la caída del dólar. Por lo tanto, los niveles de actividad económica, de empleo y de disposición al consumo o la inversión en un conjunto de países pueden disminuir a consecuencia de lo que ocurre en los Estados Unidos. Son de prever interacciones a este nivel, pues la OCDE precisó que la desaceleración había comenzado entre los países miembros antes del inicio de la crisis financiera.
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El mecanismo de contagio en el que más se interesan los diarios es el de la cotización de las acciones en las bolsas. La transmisión de las fluctuaciones bursátiles puede ser espectacular, pero más allá del efecto «subjetivo» en términos de imagen del capitalismo, no es el canal de propagación más importante. Sólo en los Estados Unidos y en menor medida en Gran Bretaña el consumo interno es directa y rápidamente afectado por los cursos bursátiles. La inquietud inmediata de los observadores tiene que ver sobre todo con otras tres cuestiones.
El mecanismo de contagio en el que más se interesan los diarios es el de la cotización de las acciones en las bolsas. La transmisión de las fluctuaciones bursátiles puede ser espectacular, pero más allá del efecto «subjetivo» en términos de imagen del capitalismo, no es el canal de propagación más importante. Sólo en los Estados Unidos y en menor medida en Gran Bretaña el consumo interno es directa y rápidamente afectado por los cursos bursátiles. La inquietud inmediata de los observadores tiene que ver sobre todo con otras tres cuestiones.
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La primera se refiere a la amplitud de la contracción del crédito interno en el sector financiero, provocada por los títulos «podridos» de «nueva generación» (ver más adelante) que los bancos y los fondos de colocación con riesgo (los Hedge Funds ) tienen en sus carteras. No se trata todavía de una contracción del crédito a las empresas, sino de un paso en esa dirección. La segunda concierne al momento y la violencia del estallido de la burbuja inmobiliaria en otros países en que existe, sobre todo los de la Unión Europea como España o Irlanda, pero también Australia.
La primera se refiere a la amplitud de la contracción del crédito interno en el sector financiero, provocada por los títulos «podridos» de «nueva generación» (ver más adelante) que los bancos y los fondos de colocación con riesgo (los Hedge Funds ) tienen en sus carteras. No se trata todavía de una contracción del crédito a las empresas, sino de un paso en esa dirección. La segunda concierne al momento y la violencia del estallido de la burbuja inmobiliaria en otros países en que existe, sobre todo los de la Unión Europea como España o Irlanda, pero también Australia.
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El tercero se refiere a los efectos al menos parcialmente antagónicos de las políticas de tasas de interés y tasas de cambio adoptadas por los principales países. Un ejemplo es el alza de las tasas de cambio del euro con respecto al dólar, que se aceleró con la baja de las tasas de interés norteamericanas. Un poco a más largo plazo, a seis u ocho meses, el principal interrogante, del que realmente depende el curso de la crisis financiera, se refiere al Asia.
El tercero se refiere a los efectos al menos parcialmente antagónicos de las políticas de tasas de interés y tasas de cambio adoptadas por los principales países. Un ejemplo es el alza de las tasas de cambio del euro con respecto al dólar, que se aceleró con la baja de las tasas de interés norteamericanas. Un poco a más largo plazo, a seis u ocho meses, el principal interrogante, del que realmente depende el curso de la crisis financiera, se refiere al Asia.
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Esta crisis financiera no podría desembocar en una crisis mundial grave del tipo de la de 1929, si no se produjera una desaceleración general de la demanda mundial que revelase que hubo –desde el 2002 y más aún luego de 2003– un proceso de sobre acumulación en todas las economías asiáticas de la costa del Pacífico (en China, pero también en Japón, Corea y Taiwán). Muchos economistas piensan que en esta región clave del sistema capitalista mundial, la capacidad de producción instalada excede ampliamente las posibilidades de absorción del mercado mundial.
Esta crisis financiera no podría desembocar en una crisis mundial grave del tipo de la de 1929, si no se produjera una desaceleración general de la demanda mundial que revelase que hubo –desde el 2002 y más aún luego de 2003– un proceso de sobre acumulación en todas las economías asiáticas de la costa del Pacífico (en China, pero también en Japón, Corea y Taiwán). Muchos economistas piensan que en esta región clave del sistema capitalista mundial, la capacidad de producción instalada excede ampliamente las posibilidades de absorción del mercado mundial.
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Pero siguen esperando que a pesar de la contracción de la demanda externa –que es absolutamente necesaria para las economías de Asia– los países en cuestión sepan compensar esa limitación aumentado su demanda interna. En todo caso, se entra en un contexto en el que la presión de la competencia de las mercancías asiáticas engendra tensiones proteccionistas que enfrentarán a los Estados Unidos y otros países con China.
Pero siguen esperando que a pesar de la contracción de la demanda externa –que es absolutamente necesaria para las economías de Asia– los países en cuestión sepan compensar esa limitación aumentado su demanda interna. En todo caso, se entra en un contexto en el que la presión de la competencia de las mercancías asiáticas engendra tensiones proteccionistas que enfrentarán a los Estados Unidos y otros países con China.
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Finalmente, está la situación de los países productores del mismo tipo de mercancías, por ejemplo textiles: incluso una contracción limitada de la capacidad de los Estados Unidos y de la Unión Europea para recibir importaciones provenientes de China y otros países de Asia acentuará la presión de la mercancías asiáticas sobre ellos y agravara sus dificultades.
–––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––MAÑANA PARTE DOS
Finalmente, está la situación de los países productores del mismo tipo de mercancías, por ejemplo textiles: incluso una contracción limitada de la capacidad de los Estados Unidos y de la Unión Europea para recibir importaciones provenientes de China y otros países de Asia acentuará la presión de la mercancías asiáticas sobre ellos y agravara sus dificultades.
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(+) FRANÇOIS CHESNAIS es profesor asociado en la Universidad de Paris-Nord, Villetaneuse. Chesnais es la promoción de la ATTAC, como miembro del Consejo Científico, con el cual ATTAC se ha transformado en una universidad popular en el país, hablando en el plano económico y financiero como sus mecanismos democráticos. Las campañas que están creciendo y, en combinación, forma el perfil de "otros mundos posibles" frente al pensamiento único”. Chesnais quiere mostrar que el movimiento actual de la economía no es, contrariamente a lo que se repite cada día, la liberalización de los mercados.
(+) FRANÇOIS CHESNAIS es profesor asociado en la Universidad de Paris-Nord, Villetaneuse. Chesnais es la promoción de la ATTAC, como miembro del Consejo Científico, con el cual ATTAC se ha transformado en una universidad popular en el país, hablando en el plano económico y financiero como sus mecanismos democráticos. Las campañas que están creciendo y, en combinación, forma el perfil de "otros mundos posibles" frente al pensamiento único”. Chesnais quiere mostrar que el movimiento actual de la economía no es, contrariamente a lo que se repite cada día, la liberalización de los mercados.
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