
EL AGUA
COMO
INVERSIÓN:
2 CONSEJOS,
LEA CON
2 CONSEJOS,
LEA CON
ATENCIÓN
Y ÚSELA CON
MODERACIÓN
.
Y ÚSELA CON
MODERACIÓN
.
POR S. MCCOY MADRID (Cotizalia)
Publico:Buenos Aires URGENTE24
15 diciembre 2009
No importa lo que afirmen los voceros de las empresas contaminantes: los recursos naturales no renovables son, precisamente, no renovables. Y los renovables, también pueden escasear. Todo depende de la sobredemanda. En el caso del agua, es notable. Hay un excelente trabajo de Credit Suisse que advierte las posibilidades de inversión, bien comentado por Alberto Artero en la web Cotizalia.
Muy interesante el documento publicado por Credit Suisse el pasado día 23/11. Se trata de un monográfico sobre las dinámicas que afectan a la oferta y demanda de agua a nivel mundial. Siendo como es elemento natural que, con carácter general, sólo se valora en su escasez, más nos vale irnos preparando.
Si nos atenemos a las conclusiones del banco suizo, la carestía, en la doble acepción del término como indisponibilidad y precio elevado, puede convertirse en argumento definitorio del agua en un futuro no muy lejano.
Con las enormes implicaciones políticas, sociales y económicas que esto supone. Y el universo inversor potencial que tal realidad ofrece para los que estén espabilados. Y es que las dinámicas de oferta y demandan apuntan a un fenómeno generalizado de falta de recursos hídricos. En efecto, no sólo la población mundial aumenta a un ritmo acelerado sino que cada vez son mayores sus necesidades de abastecimiento, consecuencia del desarrollo reciente de muchas regiones, urbanístico e industrial.
Por el contrario, el nivel freático se ha reducido drásticamente en lugares como China, India, Australia y algunas zonas de los Estados Unidos mientras que reservas naturales, como la del Mar de Aral, se reducen a pasos agigantados.
Si el suministro actual se mantuviera a 2020, cosa cuestionable, y no se tuvieran en cuenta las tesis del cambio climático, el 37% de la población mundial, esto es 2.800 millones de personas, casi nada, se encontrarían para ese ejercicio en situación de abastecimiento límite (que la ONU sitúa en menos de 1.700 m3 por persona y año).
Pese a este preocupante entorno, que en cierto modo se ha plasmado en un crecimiento de la factura del agua superior al de la inflación nominal en los últimos años, las inversiones abundan por su ausencia, situándose, en los países emergentes, sustancialmente por debajo de las destinadas a energía, comunicaciones o transporte. Por lo que respecta a las naciones desarrolladas existe un gap entre lo que los dineros que requerirían las mejoras en extracción, distribución, reciclado y consumo, y lo realmente desembolsado por gobiernos y empresas privadas.
Un problema mayúsculo del que apenas es consciente una opinión pública que, en tales sociedades, continúa instalada el mantra de una abundancia que, si no está, se inventa. Parece inevitable que antes o después haya una toma de conciencia colectiva sobre la dimensión del problema, con sus indeseables consecuencias potenciales, y que, por tanto, este estado de permanente relegación concluya. ¿Cuándo? 2020 está a la vuelta de la esquina por lo que no debería tardar. Sin embargo, señala Credit Suisse que existen 3 obstáculos fundamentales.
> 1, delicada situación actual de las finanzas de muchos países que amenazas con severas restricciones presupuestarias plurianuales e incorpora un elevado riesgo soberano;
> 2, ausencia de financiación privada en el entorno actual salvo para aquellos proyectos que incorporen alguna garantía de rentabilidad;
> 3, cambio de mentalidad colectiva sobre el carácter escaso del agua, su aprovechamiento y uso racional.
En un momento de incertidumbre económica, la mayor o menor urgencia para acometer esta cuestión puede ser fácilmente relativizada. En términos financieros, hay un evidente ganador de todo esto, si lo que parece inevitable termina de materializarse: las compañías constructoras y de ingeniería que puedan aplicar su know-how en otras industrias, como la petrolera o gasística, al negocio de la obtención, la depuración o la desalinización del agua.
Junto a ellas, aquellas firmas especializadas en su almacenamiento o distribución, en la mejora de la eficiencia de su uso agrícola, doméstico e industrial o en su gestión. Un mercado potencial de US$500.000 millones en el que ya están tomando posiciones las empresas asiáticas. El documento hace un recorrido extensivo por todas y cada una las categorías citadas con una enumeración abundante de firmas posicionadas en uno u otro segmento. Merece la pena echar un vistazo al instrumento propio que proponen como vehículo inversor. Sólo le ha sacado al índice sectorial un 22% en un año. 80 páginas que quedan a su disposición. Bébanlas en pequeños sorbos y no se atraganten. Háganme el favor.
(DOCUMENTO de 80 PÁGINAS,
Publico:Buenos Aires URGENTE24
15 diciembre 2009
No importa lo que afirmen los voceros de las empresas contaminantes: los recursos naturales no renovables son, precisamente, no renovables. Y los renovables, también pueden escasear. Todo depende de la sobredemanda. En el caso del agua, es notable. Hay un excelente trabajo de Credit Suisse que advierte las posibilidades de inversión, bien comentado por Alberto Artero en la web Cotizalia.
Muy interesante el documento publicado por Credit Suisse el pasado día 23/11. Se trata de un monográfico sobre las dinámicas que afectan a la oferta y demanda de agua a nivel mundial. Siendo como es elemento natural que, con carácter general, sólo se valora en su escasez, más nos vale irnos preparando.
Si nos atenemos a las conclusiones del banco suizo, la carestía, en la doble acepción del término como indisponibilidad y precio elevado, puede convertirse en argumento definitorio del agua en un futuro no muy lejano.
Con las enormes implicaciones políticas, sociales y económicas que esto supone. Y el universo inversor potencial que tal realidad ofrece para los que estén espabilados. Y es que las dinámicas de oferta y demandan apuntan a un fenómeno generalizado de falta de recursos hídricos. En efecto, no sólo la población mundial aumenta a un ritmo acelerado sino que cada vez son mayores sus necesidades de abastecimiento, consecuencia del desarrollo reciente de muchas regiones, urbanístico e industrial.
Por el contrario, el nivel freático se ha reducido drásticamente en lugares como China, India, Australia y algunas zonas de los Estados Unidos mientras que reservas naturales, como la del Mar de Aral, se reducen a pasos agigantados.
Si el suministro actual se mantuviera a 2020, cosa cuestionable, y no se tuvieran en cuenta las tesis del cambio climático, el 37% de la población mundial, esto es 2.800 millones de personas, casi nada, se encontrarían para ese ejercicio en situación de abastecimiento límite (que la ONU sitúa en menos de 1.700 m3 por persona y año).
Pese a este preocupante entorno, que en cierto modo se ha plasmado en un crecimiento de la factura del agua superior al de la inflación nominal en los últimos años, las inversiones abundan por su ausencia, situándose, en los países emergentes, sustancialmente por debajo de las destinadas a energía, comunicaciones o transporte. Por lo que respecta a las naciones desarrolladas existe un gap entre lo que los dineros que requerirían las mejoras en extracción, distribución, reciclado y consumo, y lo realmente desembolsado por gobiernos y empresas privadas.
Un problema mayúsculo del que apenas es consciente una opinión pública que, en tales sociedades, continúa instalada el mantra de una abundancia que, si no está, se inventa. Parece inevitable que antes o después haya una toma de conciencia colectiva sobre la dimensión del problema, con sus indeseables consecuencias potenciales, y que, por tanto, este estado de permanente relegación concluya. ¿Cuándo? 2020 está a la vuelta de la esquina por lo que no debería tardar. Sin embargo, señala Credit Suisse que existen 3 obstáculos fundamentales.
> 1, delicada situación actual de las finanzas de muchos países que amenazas con severas restricciones presupuestarias plurianuales e incorpora un elevado riesgo soberano;
> 2, ausencia de financiación privada en el entorno actual salvo para aquellos proyectos que incorporen alguna garantía de rentabilidad;
> 3, cambio de mentalidad colectiva sobre el carácter escaso del agua, su aprovechamiento y uso racional.
En un momento de incertidumbre económica, la mayor o menor urgencia para acometer esta cuestión puede ser fácilmente relativizada. En términos financieros, hay un evidente ganador de todo esto, si lo que parece inevitable termina de materializarse: las compañías constructoras y de ingeniería que puedan aplicar su know-how en otras industrias, como la petrolera o gasística, al negocio de la obtención, la depuración o la desalinización del agua.
Junto a ellas, aquellas firmas especializadas en su almacenamiento o distribución, en la mejora de la eficiencia de su uso agrícola, doméstico e industrial o en su gestión. Un mercado potencial de US$500.000 millones en el que ya están tomando posiciones las empresas asiáticas. El documento hace un recorrido extensivo por todas y cada una las categorías citadas con una enumeración abundante de firmas posicionadas en uno u otro segmento. Merece la pena echar un vistazo al instrumento propio que proponen como vehículo inversor. Sólo le ha sacado al índice sectorial un 22% en un año. 80 páginas que quedan a su disposición. Bébanlas en pequeños sorbos y no se atraganten. Háganme el favor.
(DOCUMENTO de 80 PÁGINAS,
EN COLUMNA DERECHA)
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