miércoles, 9 de junio de 2010

LA VEJEZ, ESA COSTUMBRE DELA GENTE, muy importante en la vida de las personas


TRISTEZA,
NOSTALGIA,
MELANCOLIA Y...

Escribe
GONZALO
CANAL RAMIREZ (*)

La tristeza, el gran enemigo suyo, desde su digestión hasta su cerebro, tiene formas muy sutiles de penetración casi inconsciente. A pesar de su hostilidad, llegamos amarla a veces. La nostalgia es un refinado y amable matiz de tristeza, porque a veces hasta nos dignifica e inspira. Los poetas la han cantado. Esa relación sentimental hacia nuestros seres queridos y ausentes, hacia nuestros lugares lejanos, hacia nuestros recuerdos e imágenes preferidos, hacia lo que no tenemos ya, o no está en nosotros. Quien no la ha experimentado es una persona sin sentimientos. Y necesitamos los sentimientos. Bienvenida la nostalgia transitoria.
.
Mal llegada cuando es habitual. Y el viejo/a tiene el hábito de convertirla en hábito, cuando no está ligado interesadamente a su presente. Ese mal hábito desemboca en la melancolía patológica, que puede llamarse casi viciosa, porque enferma y enajena la voluntad, hasta el punto de no poder vivir sin ella. Sus consecuencias peyorativas son múltiples: negativismo, pesimismo, sensaciones de frustración, inapetencia, desinterés, atonía física y espiritual.
.
(...) El viejo tiene la tendencia a la nostalgia y a la melancolía. Lo malo no es sentirlas pasajeramente, estar nostálgicos y melancólicos, sino serlo de manera permanente. Los tiempos que fueron tienen su propio poder de evocación imprescindible. Son también parte de nuestra vida. Además, los buenos recuerdos ayudan a vivir. Lo malo es caer en forma permanente en ellos hasta convertirnos en seres nostálgicos, melancólicos.
.
Eso es la tristeza, enfermedad de la cual hay que tratarse de inmediato. Como de cualquier otra enfermedad degenerativa. Si no, nos agotaremos como los israelitas del exilio de Babilonia llorando sobre las arpas mudas colgadas de los sauces. Las lágrimas son fecundas y bellas cuando se vierten merecidamente. Cuando no, son una enfermedad de los músculos lagrimales, o del alma y un poderoso acelerador del envejecimiento. Y no nos liberan de Babilonia. No olvide “La tristeza perjudica el cuerpo y el alma más que las otras pasiones.
.
Algunos viejos “preteristas” suelen anclarse en determinada época de su vida pasada, la mejor, y allí paralizan su historia y la del mundo. “Cuando yo era... en mis tiempos de...”Esa reversión los envejece y su repetida alusión incomoda a los demás. No. Abra los ojos a cuanto le circunda hoy, tenga autocrítica, viva hacia delante, afiáncese en su presente, no desperdicie las ventajas de hoy por el melancólico recuerdo del ayer.
.
Venere y respete sus recuerdos –son usted– pero no se obsesione por ellos. Ellos no son su única vida. Fueron una parte de su vida. La vida es también discurrir. Y eso ya recurrió. La lucha de las generaciones existe, aun más enardecida. La premura de la existencia actual acelera la puja de los de atrás de la fila. Ahí están a la puerta los nuevos presionando por el puesto de los antiguos. Ellos nacieron durante el gran cambio y lo han asimilado más que nosotros. Saben menos de historia, pero más de actualidad, por haber nacido en el torrente de los medios masivos de comunicación.
.
Nosotros hemos de estar alerta y ponernos en contacto con el acontecer del día para estar informados. Sin esta información, usted envejecerá más aceleradamente porque verá alejarse el mundo viejo, sin comprender el nuevo. Es decir, se marginará. Y hay muchas personas interesadas en marginarlo... El aislamiento es caldo de cultivo para la vejez. Impídalo. Estar en contacto con nuestro día a día y con la juventud es renovarse. Es muy bueno saber historia, pero es indispensable conocer la realidad cotidiana de nuestro mundo.
.
La historia de hoy es nuestra historia. Y esto es fácil porque, si quiere, la información la encontrará gratuitamente a su alrededor. Cicerón tenía razón: “La historia se enamora de los muertos con perjuicio de los vivos. No me compares con Tucídides, compárame contigo”.
Por otro lado no crea en la “guerra de las generaciones”, o por lo menos no la haga. Acepte la puja de generaciones porque es ineludible. En la naturaleza, como en los ríos, nada se detiene. En vez de retroceder, marche usted también hacia delante con quienes son más jóvenes. Ellos lo rejuvenecerán. No se esconda en el ancianato. Puje con los jóvenes. La retirada no es para usted aunque esté en retiro.
.
Hay mucho para hacer dentro y fuera de nosotros mismos. Tantos pueden ¿Por qué no usted? Cerca de mi tengo tengo infinidad de casos positivos. En Bucaramanga (Colombia) Alejandro Galvis Galvis; en Bogotá, Gabriel Cano. Ambos son periodistas, ambos tienen 87 años, ambos realizan bien al frente de sus diarios la lucha de siempre, sin pensar en la edad. No han tenido tiempo de envejecer. Informarse e informar se lo han impedido, mantienen la lámpara en la mano.
En esto de rejuvenecer por la información hay muchas lecciones. En Colombia, Alberto Lleras Camargo; en Chile Felipe Herrera; en Costa Rica, José Figueres; en Argentina, Raúl Prebisch: en Ecuador Galo Plaza; en Venezuela Rómulo Bentancur. Todos ellos son coetáneos, hoy hacia los 80 años. Su grupo fue ayer decisivo en la política continental. Hoy se informan e informan. Otra manera de gobernar. Informarse es tener la luz encendida. Ignorar es apagarla.
.
(*) Gonzalo Canal Ramírez, es un reconocido especialista en temas de la Tercera Edad. De origen colombiano, esta radicado en España. Estos textos son del libro “ENVEJECER NO ES DETERIORARSE” que ha merecido innumerables ediciones y traducciones desde 1980, año de su aparición en España.

No hay comentarios: