NO DESCANSA
Escribe
GONZALO
CANAL RAMIREZ (*)
El cerebro es el prodigio de esa maravilla que es su cuerpo. Gracias a él, usted piensa, reflexiona, recuerda, siente, se comunica con los demás y con usted mismo, habla e imagina. Su cerebro regula los millones de operaciones simultáneas realizadas por su cuerpo. De él parten la mayoría de los mensajes, órdenes o señales que ponen en función muchos órganos. Pero ante todo, él, su cerebro, es el asiento, el instrumento de su razón, gracias a la cual nos distinguimos de los animales, y, después de haber salido de las cavernas, vamos ya en los astros.
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Esto no es una figura literaria. Analice el ser humano de las cuevas y vea ahora a la persona del cosmos, caminante por la luna y explorador de Marte. A nuestro cerebro debemos haber podido sobrevivir a todas las catástrofes cósmicas. El ser hu
mano es, entre los animales superiores, uno de los más pequeños. Sin embargo, logró superar los conflictos geológicos y climáticos, donde perecieron otros animales, mucho más grandes en peso y estatura, que están ahora fosilizados, hoy apenas esqueletos, visibles en los museos de historia natural. El ser humano en cambio, a pesar de tantas amenazas, está vivo, ahí, gracias a su cerebro, más desarrollado que nunca, después de haber vencido a sus enemigos del reino vegetal y del reino animal y a las fuerzas internas y externas del planeta.
Esto no es una figura literaria. Analice el ser humano de las cuevas y vea ahora a la persona del cosmos, caminante por la luna y explorador de Marte. A nuestro cerebro debemos haber podido sobrevivir a todas las catástrofes cósmicas. El ser hu
mano es, entre los animales superiores, uno de los más pequeños. Sin embargo, logró superar los conflictos geológicos y climáticos, donde perecieron otros animales, mucho más grandes en peso y estatura, que están ahora fosilizados, hoy apenas esqueletos, visibles en los museos de historia natural. El ser humano en cambio, a pesar de tantas amenazas, está vivo, ahí, gracias a su cerebro, más desarrollado que nunca, después de haber vencido a sus enemigos del reino vegetal y del reino animal y a las fuerzas internas y externas del planeta. .
Solamente poder sobrevivir, después de que el hombre nace como la más desprotegida de las aves, es ya una hazaña de nuestro cerebro. El nos ha enseñado como resistir. El cerebro le permite al torero desafiar la tromba de bravura y fiereza del toro de lidia, al jinete hacer de los potros salvajes sus fieles aliados y amigos del camino, al sabio fisurar el átomo, medir las estrellas. Gracias al cerebro, vencemos a los enemigos. Si los orangutanes y chimpancés en vez de tomar el garrote con la mano plana hacia abajo, horizontalmente, lo hicieran tomándolo con la mano vertical, como nosotros, nos habrían exterminado. Si las serpientes venenosas tuvieran un gramo de nuestro cerebro, nos hubieran destruido y, si nuestro cerebro no nos hubiera defendido de la mosca Tse-Tsé, todos estuviéramos dormidos para siempre...
Solamente poder sobrevivir, después de que el hombre nace como la más desprotegida de las aves, es ya una hazaña de nuestro cerebro. El nos ha enseñado como resistir. El cerebro le permite al torero desafiar la tromba de bravura y fiereza del toro de lidia, al jinete hacer de los potros salvajes sus fieles aliados y amigos del camino, al sabio fisurar el átomo, medir las estrellas. Gracias al cerebro, vencemos a los enemigos. Si los orangutanes y chimpancés en vez de tomar el garrote con la mano plana hacia abajo, horizontalmente, lo hicieran tomándolo con la mano vertical, como nosotros, nos habrían exterminado. Si las serpientes venenosas tuvieran un gramo de nuestro cerebro, nos hubieran destruido y, si nuestro cerebro no nos hubiera defendido de la mosca Tse-Tsé, todos estuviéramos dormidos para siempre...
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El Dr. Mosqueira se complace en calcular como, si la ciencia y la técnica pudieran algún día construir una imitación del cerebro humano, hipótesis poco probable, resultaría una máquina tan grande como el alto rascacielos del mundo, el Empire State, de 102 pisos en una base dos veces superior a la del terreno de ese edificio, sin que funcionara como cerebro pensante. Y, en cambio, si, amigo, el nuestro cabe en una taza de sopa y pesa solament3e, un promedio entre 14000 y 1500 gramos. Y, además, si lo usamos, con la edad obra mejor.
El Dr. Mosqueira se complace en calcular como, si la ciencia y la técnica pudieran algún día construir una imitación del cerebro humano, hipótesis poco probable, resultaría una máquina tan grande como el alto rascacielos del mundo, el Empire State, de 102 pisos en una base dos veces superior a la del terreno de ese edificio, sin que funcionara como cerebro pensante. Y, en cambio, si, amigo, el nuestro cabe en una taza de sopa y pesa solament3e, un promedio entre 14000 y 1500 gramos. Y, además, si lo usamos, con la edad obra mejor.
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En la tercera edad el cerebro debe funcionar mejor. Y por el número de neuronas con que venimos al mundo, el cerebro humano está hecho para trabajar mucho tiempo, si nosotros no lo perjudicamos. No es explicable porque la mayoría de las personas se empeñan en destruir esas neuronas, especialmente con alcohol y fatiga. Su mejor patrimonio, el cerebro, paradójicamente, resulta ser también el órgano menos usado, y, frecuentemente, el peor tratado.
Se cuenta de un capitán de artillería japonesa que en la batalla de Puerto Arturo sostuvo, bajo las granadas enemigas, 24 horas seguidas el fuego de su batería, sin errar un cañonazo. Al final, cayó muerto sin ninguna herida visible. En la autopsia se encontró su cerebro enteramente negro. Así, desde el heroísmo de la batalla sangrienta por la patria, hasta la hazaña del combate incruento de la ciencia y la proeza diaria de vivir como se debe, el cerebro está ahí, como el epicentro rector.
En la tercera edad el cerebro debe funcionar mejor. Y por el número de neuronas con que venimos al mundo, el cerebro humano está hecho para trabajar mucho tiempo, si nosotros no lo perjudicamos. No es explicable porque la mayoría de las personas se empeñan en destruir esas neuronas, especialmente con alcohol y fatiga. Su mejor patrimonio, el cerebro, paradójicamente, resulta ser también el órgano menos usado, y, frecuentemente, el peor tratado.
Se cuenta de un capitán de artillería japonesa que en la batalla de Puerto Arturo sostuvo, bajo las granadas enemigas, 24 horas seguidas el fuego de su batería, sin errar un cañonazo. Al final, cayó muerto sin ninguna herida visible. En la autopsia se encontró su cerebro enteramente negro. Así, desde el heroísmo de la batalla sangrienta por la patria, hasta la hazaña del combate incruento de la ciencia y la proeza diaria de vivir como se debe, el cerebro está ahí, como el epicentro rector.
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No debe confundirse cerebro con fuerza mental, empleo de la inteligencia, cultivo de la razón y el razonamiento, de todo el cual el cerebro es el instrumento. Ni el cerebro órgano anatómico y su relación con el raciocinio mismo de que es computador, ordenador, coordinador y sintetizador. Según los neurólogos en una persona normal el cerebro está siempre en actividad, se usa siempre, no puede funcionar alguna de sus partes y otras no, aunque esté sectorizado por zonas para el lenguaje, el habla, la memoria, los sentimientos, la información y la dirección de funciones vitales.
No debe confundirse cerebro con fuerza mental, empleo de la inteligencia, cultivo de la razón y el razonamiento, de todo el cual el cerebro es el instrumento. Ni el cerebro órgano anatómico y su relación con el raciocinio mismo de que es computador, ordenador, coordinador y sintetizador. Según los neurólogos en una persona normal el cerebro está siempre en actividad, se usa siempre, no puede funcionar alguna de sus partes y otras no, aunque esté sectorizado por zonas para el lenguaje, el habla, la memoria, los sentimientos, la información y la dirección de funciones vitales.
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Cuando aquí hablamos de “usar el cerebro para aumentar nuestra capacidad mental”, nos referimos a la capacidad pensante servida por este órgano. De la misma manera, cuando hablamos del aprovechamiento de la mente, normalmente en tan bajo porcentaje utilizada. Cerebro y mente no son lo mismo, pero están estrechamente asociados y sin cerebro no hay mente. Habría que distinguir el cerebro anatómica y fisiológicamente –siempre en función cuando es normal– y como herramienta de la inteligencia, su empleo para el razonamiento y el conocimiento, función en la cual el subempleo del cerebro es notorio en todas las edades y en todas las épocas.
El Dr. Tubiana hace residir los principales problemas individuales y sociales del hombre en la mente, trabajada por siglos y milenios por el mito. La mente humana es el prodigio máximo del que se tiene noción. Es casi un arcano, más en su operación que en su estructura, de la cual sabemos ya. Conocemos por ejemplo su potencial ilimitado.
Cuando aquí hablamos de “usar el cerebro para aumentar nuestra capacidad mental”, nos referimos a la capacidad pensante servida por este órgano. De la misma manera, cuando hablamos del aprovechamiento de la mente, normalmente en tan bajo porcentaje utilizada. Cerebro y mente no son lo mismo, pero están estrechamente asociados y sin cerebro no hay mente. Habría que distinguir el cerebro anatómica y fisiológicamente –siempre en función cuando es normal– y como herramienta de la inteligencia, su empleo para el razonamiento y el conocimiento, función en la cual el subempleo del cerebro es notorio en todas las edades y en todas las épocas.
El Dr. Tubiana hace residir los principales problemas individuales y sociales del hombre en la mente, trabajada por siglos y milenios por el mito. La mente humana es el prodigio máximo del que se tiene noción. Es casi un arcano, más en su operación que en su estructura, de la cual sabemos ya. Conocemos por ejemplo su potencial ilimitado.
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Hemos visto con él torcer metales a distancia, como lo hace Uri Geller, o transmitir pensamientos, sensaciones y órdenes, como lo realiza Fasman. Amos casos presenciados por casi todos los públicos del mundo. Ante el fracaso de la técnica y la ciencia para impedir que el Skylab recobrara su órbita, los americanos confiaron en que si medio millón de ciudadanos concentran su mente en este, lograrían su recuperación, en marzo de 1979. A pesar de cuanto se fabula sobre este tema, hay en el control mental un fondo de verdad innegable, basada en la función reguladora del cerebro y ordenadora de las demás funciones síquicas y somáticas.
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(*) Gonzalo Canal Ramírez, es un reconocido especialista en temas de la Tercera Edad. De origen colombiano, esta radicado en España. Estos textos son del libro “ENVEJECER NO ES DETERIORARSE” que ha merecido innumerables ediciones y traducciones desde 1980, año de su aparición en España.
Hemos visto con él torcer metales a distancia, como lo hace Uri Geller, o transmitir pensamientos, sensaciones y órdenes, como lo realiza Fasman. Amos casos presenciados por casi todos los públicos del mundo. Ante el fracaso de la técnica y la ciencia para impedir que el Skylab recobrara su órbita, los americanos confiaron en que si medio millón de ciudadanos concentran su mente en este, lograrían su recuperación, en marzo de 1979. A pesar de cuanto se fabula sobre este tema, hay en el control mental un fondo de verdad innegable, basada en la función reguladora del cerebro y ordenadora de las demás funciones síquicas y somáticas.
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(*) Gonzalo Canal Ramírez, es un reconocido especialista en temas de la Tercera Edad. De origen colombiano, esta radicado en España. Estos textos son del libro “ENVEJECER NO ES DETERIORARSE” que ha merecido innumerables ediciones y traducciones desde 1980, año de su aparición en España.
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