domingo, 13 de junio de 2010

LABERINTOS DE LA REALIDAD ECONOMICA GLOBAL Y ALGUNOS PROTAGONISTAS...

MERCADOS
O DEMOCRACIA

Escribe
JUAN

HERNANDEZ.
VIGUERAS (*)


“Público.es” -
11 Junio 2010

¿Puede sobrevivir un Eurogrupo basado en la plena libertad de las operaciones extracomunitarias del capital sin fiscalidad compartida y sin gobierno controlado democráticamente? ¿Puede el euro apoyarse únicamente en un simple pacto que limita el déficit público al 3% y el endeudamiento al 60% del PIB? ¿Puede seguir siendo el Eurogrupo una mera zona monetaria por más tiempo?
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La disyuntiva no tendría justificación si por mercados entendiéramos todos los que integran la economía de un país, desde el de la vivienda o los automóviles hasta el de las patatas o el vino; porque no hay democracia sin todos estos mercados reales que crean riqueza y empleo.

Pero hoy sabemos que cuando nos hablan de los mercados para justificar recortes salariales o sociales, nos están hablando de las Bolsas y de la banca financiera, de los llamados inversores, a los cuales tienen que acudir los gobiernos para obtener los préstamos necesarios para cubrir el déficit de ingresos públicos provocado por las ayudas a esos bancos y a una economía destrozada por la crisis de esos mismos mercados.

Y lo más curioso es que muchos inversores, si a finales de 2009 hubieran escrito una carta a los Reyes Magos, les habrían pedido beneficios crecientes y tipos de interés muy bajos; justo unos deseos que han sido colmados, como afirma The Economist en su último número. A lo que podríamos añadir que los bancos han logrado igualmente un tercer deseo: gobernar de facto a los países y sin riesgo político, obligando a los gobiernos europeos a ejecutar recortes del gasto público muy alejados de los programas por los que fueron elegidos en las urnas.

Porque nos encontramos con que los rescatadores son rehenes de los rescatados. Los gobiernos europeos rescataron a la banca y a los mercados con el dinero de los contribuyentes, y se están sometiendo a los dictados de esos mercados. A eso los expertos de guardia le llaman “el problema de los bonos soberanos”, la incertidumbre sobre la rentabilidad de los préstamos a los gobiernos del Eurogrupo que ha creado una crisis del euro. Un asunto elevado al nivel de riesgo sistémico para Wall Street y para Washington, que lo equipara al actual riesgo geopolítico (que Corea del Norte la líe con la del Sur).

Pero la realidad que se oculta es que, si los inversores internacionales presionan al Eurogrupo, es porque los impagos de Grecia o de otro país miembro podrían provocar una crisis grave de la banca europea, que es la mayor acreedora (Financial Times, 27-05-2010). Por otra parte, el endeudamiento exterior de país engloba el sobreendeudamiento del sector privado, de bancos y grupos empresariales con el exterior, como es el caso de España.
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Al mismo tiempo los inversores siguen apostando por la falta de liderazgo y de voluntad política comunitaria, que se ha puesto de relieve con la demora para comprometer los préstamos bilaterales que ayuden a Grecia. Una clara muestra de la desunión e insolidaridad del Eurogrupo, además de su desnudez al carecer de supervisión bancaria comunitaria para operaciones transnacionales (el Banco de España solo tiene competencia hasta las fronteras) y, sobre todo, de un gobierno que controle las economías, recurriendo en cada momento a los acuerdos políticos intergubernamentales.

Por tanto, los interrogantes abiertos son serios y graves. ¿Puede sobrevivir un Eurogrupo basado en la plena libertad de las operaciones extracomunitarias del capital sin fiscalidad compartida y sin gobierno controlado democráticamente? ¿Puede el euro apoyarse únicamente en un simple pacto que limita el déficit público al 3% y el endeudamiento al 60% del PIB? ¿Puede seguir siendo el Eurogrupo una mera zona monetaria por más tiempo?

Porque frente a la crisis financiera llegada del exterior, antes y después del fracasado Tratado de Lisboa, tanto la UE como el Eurogrupo han carecido de un proyecto para corregir la competencia fiscal y la desregulación bancaria y financiera a nivel comunitario, donde nadie controla las transacciones extracomunitarias de los bancos. Y en el plano mundial, la pretendida regulación financiera ha fracasado hasta el momento.

Frente a la crítica por ignorar los informes de los grandes bancos, el ministro de Hacienda alemán, Schaüble, respondía que “si se quiere desecar una ciénaga, no se les pide a las ranas la opinión objetiva”. Y ese es el camino para superar la crisis actual; porque el dilema político al que se enfrentan los gobernantes en la Europa de hoy es mercados o democracia.
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SACADO DE CONTEXTO POR EL BLOG.
LA VERSIÓN COMPLETA LA ENCUENTRA
A TRAVES DE ESTE ENLACE:
http://www.laeuropaopacadelasfinanzas.com/
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(*) JUAN HERNANDZ VIGUERAS es doctor en Derecho con experiencia como directivo de grandes empresas, y profesor universitario de posgrado. Actualmente es coordinador de la Comisión de Paraísos Fiscales de Attac-España y miembro del International Steering Committee de la Red por la Justicia Fiscal (Tax Justice Network). En su libro, Vigueras denuncia el fenómeno de los llamados “paraísos fiscales” como un subproducto de la globalización de los mercados financieros.

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