martes, 17 de agosto de 2010

TRATANDO DE APROVECHAR LA "BURBUJA" de la crisis...


EL KARMA
HIPOTECARIO

Escribe
E. FRAYSINNET
“La Tribuna
Hispana USA”
17 de agosto /10

Muchos propietarios de casas en Long Island que tienen hipotecas más costosas que el valor de sus hogares en el mercado de bienes raíces, a quienes se les suele llamar "los prestatarios ahogados", están haciendo uso de una táctica ilegal, dicen las autoridades. Aunque otros señalan que solo tratan de darle un poco de su propia medicina a los prestamistas. De acuerdo al esquema revelado por los conocedores, los propietarios dejan de pagar intencionalmente las hipotecas y convencen a los prestamistas de recibir menos de lo que se les debe, a través de un “short sale” de la casa.

Luego los propietarios arreglan secretamente con alguien en quienes ellos confían para readquirir la casa a un precio menor, dicen los prestamistas, agentes inmobiliarios y funcionarios federales. O ellos esperan por el embargo de la casa, entonces les dan dinero a sus parientes o amigos para comprar una nueva casa en su nombre. Para los expertos es una jugada aventurada y difícil de descubrir, pero la caída de los precios de las casas (en medio de una recesión económica donde los empleos son cada vez más inciertos) ha hecho tentador la combinación de la “estrategia de no pagar” y luego comprar usando el nombre de un testaferro.

Algunos lo intentan porque las modificaciones de préstamo, que alguna vez fueron la gran esperanza de los prestatarios con problemas, son difíciles de conseguir. Otros incluso quieren que los prestamistas reciban su propia medicina porque sienten que fue injusto que les dieran préstamos a un costo elevado. O simplemente no quieren pagar los préstamos basados en precios inflados, durante la era del auge de la venta y compra de casas.

Los tratos pre arreglados defraudan a los prestamistas, dicen los veteranos de la industria, pero otros lo llaman los karmas: los dueños de las casas están usando el sistema que los prestamistas solían usar, dicen. Prestamistas, abogados y agentes inmobiliarios en Lindenhurst, Oceanside, Bay Shore, y en otras partes, dijeron conocer de tales tratos e intentos de tratos. El Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de los EE.UU. y el gigante hipotecario Fannie Mae, tienen nuevas pautas para evitar estas estrategias de fraude.

Alrededor de un candidato de las 1.000 solicitudes recibidas cada mes por Continental Home Loans es sorprendido intentando llevar a cabo el esquema de fraude, dijo Mike McHugh, director de la entidad prestamista. En el pasado, solo eran uno o dos por año, dijo. Con el fraude, no sólo el prestamista es engañado, dijo McHugh al Newsday. “En el fondo alguien pagará el costo de la pérdida”, dijo. “Todos nosotros estamos pagando por esto cada día. Lo estamos pagando en el costo de nuestro sistema bancario... en el coste de nuestros préstamos”, dijo. Steven A. Milner, jefe ejecutivo de Mortgage Concepts, en Bohemia, cree que tales maniobras han aumentado, y su compañía está realizando esfuerzos para detectar a los conspiradores.

En año pasado, el agente inmobiliario José Martínez, en Bay Shore, dijo que él rechazó participar con conocimiento de causa en cerca de 12 tratos propuestos por los dueños de la casa. “Se sientan conmigo y me dicen, mira, estoy perdiendo mi casa. Pero conseguí a mi primo, que quiere comprarla”, dijo Martínez, jefe de Power Team Realty. “Yo les dije, es ilegal. No pueden hacerlo”. Martin, que está atrasado en el pago de su hipoteca y no quiso que su apellido sea usado, dijo que recientemente les pidió a cerca de ocho amigos que “compraran” su casa en Bay Shore. Pero sus amigos lo rechazaron, así que tuvo que emplear a una empresa de modificación de préstamo.

Jonatán Green, asistente del Fiscal General de los EE.UU., dijo que las compras de casa usando a testaferros implica casi siempre un fraude. “Ustedes no pueden engañar el banco en la creencia de que sólo es una transacción cuando de hecho no lo es”, dijo Green, el coordinador del grupo de trabajo contra los fraudes hipotecarios en la oficina del Fiscal General de los EE.UU. para el distrito este de Nueva York, que cubre Long Island. “Cuando ustedes dicen que son los residentes primarios de una casa y no lo son, eso es una mentira”.

Porque él sabe que es ilegal y que podría poner en peligro su licencia de agente de bienes raíces, Martínez dijo haber advertido a dueños de casa que vender su propiedad a un amigo o pariente “puede ser considerado una transacción fraudulenta”. Si hay algo que los expertos en economía y bienes raíces se rehúsan a admitir abiertamente es que el famoso auge de los precios de las viviendas en los Estados Unidos, durante la década pasada, fue simplemente un engaño basado en creencias sin sólidas bases económicas.

Lo que ocurrió fue que los precios las casas, ya sean estas nuevas o antiguas (a veces de hasta 30 o 40 años de antigüedad) se les comenzó a incrementar su valor de la noche a la mañana, como un acto de magia, con la supuesta creencia de que en un futuro no muy lejano, de 5 a 10 años, los precios iban a escalar a tal punto que los compradores podían revender su propiedad y obtener ganancias por la supuesta inversión que ellos hicieron en su propiedad. Sin embargo el valor aumentado fue una simple ficción en la mente de la gente. Fueron números tecleados en una pantalla, sin ningún respaldo real.

¿En que se podían basar para que el precio de una casa pueda casi duplicar su precio en menos de 5 años? La base solo fue la ilusión de una prosperidad eterna de los Estados Unidos. Nadie se puso a pensar de que, para que el valor de una propiedad tenga una sólida alza, depende de muchos otros factores, entre ellos el desarrollo industrial y la creación de empleos con elevados salarios alrededor de las zonas urbanas y suburbanas. Sin embargo, lo que ocurrió fue exactamente lo opuesto. Con el estallido de la burbuja inmobiliaria, agregado a la recesión y la exportación de empleos que no existen más en los Estados Unidos lo que ha exacerbado el desempleo, era obvio que el precio de las casas en el mercado iban a volver a sus patética realidad, pero no, irónicamente, los préstamos que se hicieron para que las adquirieran a un precio inflado.

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