Miercoles
26 de octubre de 2011
CATÁSTROFE QUE NOS AMENAZA
Escribe
TEO
NAVARRO
Publica
“Página Roja”
25 de octubre 2011
.
La
crisis de la deuda pública europea continúa agravándose sin que Angela Merkel,
Sarkozy y demás jerifaltes de la Unión Europea sean capaces de ponerle freno.
El pacto al que llegaron tan trabajosamente en julio, para “rescatar” por
segunda vez a Grecia y “salvar al euro”, hizo aguas en menos de una semana.
El
precio de la deuda de la periferia se dispara, tocando de lleno a Italia y al
Estado español, ambos en una situación cada vez más apurada (sin hablar ya de
Grecia o Portugal). El problema afecta, además, a lo que más les preocupa: la
gran banca europea. Hace 10 días quebró el banco franco-belga Dexia, del tamaño
del BBVA. Pero no era éste un caso aislado, sino el que puso en evidencia que
los bancos alemanes y franceses (y tras ellos los demás) se enfrentan a la
amenaza de quiebra. La crisis se agrava porque alemanes y franceses están a la
greña para ver cómo reparten los costes de esta crisis, sin que consigan
alcanzar un acuerdo. Todo ello, además, en un momento en que se anuncia una
recesión económica internacional. Es la propia zona euro y la Unión Europea, la
Europa del capital, lo que está en cuestión.
A LAS PERTAS DE UN NUEVO
RESCATE MASIVO DE LA BANCA
Estamos
a las puertas de un nuevo rescate masivo de la banca europea por parte de los
gobiernos, a costa de generar otra montaña de deuda pública, que se añadirá a
la actual y que será imposible de manejar. La salida que proponen es una
espiral infernal sin solución, cuya base es el saqueo de la clase trabajadora y
de los pueblos, a los que hunde cada vez más en la pobreza.
Vamos a
encontrarnos con muchos despidos en la Administración, en especial en
Ayuntamientos (muchos de ellos en quiebra) y en Autonomías. Van a imponer
grandes recortes salariales a los empleados públicos y fuertes subidas de
impuestos a la población trabajadora (mientras a los empresarios se les
bonificará aún más). Van a lanzarse, siguiendo el ejemplo criminal de los
gobiernos de Artur Mas y Esperanza Aguirre, a desmantelar la sanidad y la
educación públicas y a cargarse los fondos de asistencia social. Con la reforma
laboral de Zapatero y lo que aporte Rajoy, nos enfrentamos al cuestionamiento
generalizado de los convenios y a una ofensiva patronal para echar atrás
conquistas laborales arrancadas en décadas. Todos los analistas anuncian, por
otra parte, que el paro superará pronto los 5 millones, mientras más y más
trabajadores se quedan sin ningún ingreso y los desahucios se disparan.
NO
PAGAR LA DEUDA PÚBLICA A
BANQUEROS Y ESPECULADORES
Los
Zapatero, Rajoy y Artur Mas nos martillean día tras día diciendo que los
recortes son inevitables porque, “nos guste o no”, tenemos una Deuda y hay que
pagarla. Todos repiten la misma cantinela, coreada por “expertos” a sueldo y
amplificada por los medios de comunicación. Es como si fuera “palabra de Dios”
que no puede ser puesta en duda. Incluso han hecho aprobar una reforma
constitucional exprés que establece que el pago de la deuda es la “prioridad
absoluta” de los poderes públicos.
Si
aceptamos esta premisa, entonces la discusión queda ya reducida a si recortamos
más o recortamos menos, si quitamos de aquí o quitamos de allá. Lo que ya no se
discute es que es necesario recortar, "porque no hay más remedio".
La
necesidad absoluta del pago de la deuda es una de sus grandes reglas de juego.
Una regla que, si la aceptamos, ya no hay nada que hacer porque estaríamos
derrotados de antemano. El pequeño problema es que toda su argumentación es una
falacia, una trampa hecha con la única intención de engañar a la población.
En
primer lugar, porque la Deuda ha sido decidida completamente a espaldas del
pueblo. A nadie se nos ha consultado si teníamos que endeudarnos y porqué. Lo
han decidido ellos, los diferentes gobiernos, en combinación con los grandes
empresarios amigos y con los banqueros. El pueblo nunca ha sido informado ni ha
decidido nada al respecto. ¿Por qué, entonces, ha de pagarla?
En
segundo lugar, porque es una Deuda ilegítima que no responde en absoluto a las
necesidades populares. La Deuda se ha creado porque se han gastado miles de
millones para salvar a los banqueros. Porque han hecho enormes y deficitarias
inversiones en el AVE, en beneficio de las grandes constructoras y los
suministradores extranjeros y a costa de los trenes de cercanías y otros
servicios ferroviarios populares. Porque han construido costosos aeropuertos
donde no vuelan aviones. Porque han dedicado partidas enormes a comprar un
carísimo armamento que no hace ninguna falta. Porque han gastado y gastan una
millonada para financiar las aventuras militares en Afganistán o en Líbano.
Porque han reducido los ingresos públicos en miles y miles de millones para
rebajar los impuestos a los empresarios y a los ricos, que se han hecho cada vez
más ricos.
En
tercer lugar, porque el pago de la Deuda es a costa de un gravísimo deterioro
de la vida colectiva provocado por el desmantelamiento y privatización de la
sanidad y la educación públicas, los recortes de las pensiones..., todo con el
único objetivo de asegurar los beneficios de una pequeña minoría parasitaria de
banqueros que reciben dinero del Banco Central Europeo al 1% y lo prestan a los
gobiernos al 5%, al 10% o más.
En
cuarto lugar, porque la deuda no es sino un mecanismo de saqueo, convertido en
una espiral sin fin. Grecia es la muestra más evidente. Cuanto más se paga, más
se debe. Cuanto más se debe, más cara la deuda y más medidas de ajuste, más
pobreza y más retroceso económico. Esta espiral criminal sólo puede pararse de
una manera: dejando de pagar la deuda.



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