Miercoles 26 de octubre de 2011
FINAL DE LA HISTORIA:
EL 99% EN EL BOTE DE LA BASURA
Escribe
PAUL
CRAIG ROBERTS
(*)
Fuente:Global Research
Publicó “Rebelion”
25 de octubre 2011
.
(*) PAUL CRAIG ROBERTS fue Secretario Adjunto del Tesoro en el gobierno de Reagan. Fue
Editor Asociado de la página editorial del Wall Street Journal y editor
colaborador de National Review. Es coautor de The Tyranny of Good Intentions
[La tiranía de las buenas intenciones.] Su último libro, How the Economy
Was Lost, ha sido publicado recientemente por CounterPunch/AK Press. Para
contactos, escriba a: paulcraigroberts@yahoo.com
.
Si los planes de Washington tienen éxito, Libia se
convertirá en otro estado marioneta de los Estados Unidos. La mayor parte de
las ciudades, villas, y la infraestructura de Libia han sido destruidas por
ataques aéreos de las fuerzas aéreas de los EE.UU. y la OTAN, las marionetas de
Washington. Las firmas estadounidenses y europeas conseguirán ahora jugosos
contratos, financiados por los contribuyentes de los EE.UU., para reconstruir
Libia. Las nuevas propiedades inmobiliarias serán asignadas cuidadosamente para
lubricar una nueva clase predominante escogida por Washington. Esto pondrá a
Libia firmemente bajo el dedo pulgar de Washington.
Con Libia conquistada, AFRICOM comenzará en los otros países
africanos en donde China tiene inversiones en energía y minerales. Obama ha
enviado ya a tropas de los EE.UU. a África central bajo el cuento de derrotar
al Ejército de Resistencia del Señor, una pequeña insurrección contra un
dictador de por vida. El republicano y presidente de la Casa de Representantes,
John Boehner, dio la bienvenida a la perspectiva de otra guerra declarando que
enviar tropas de los EE.UU. a África central “fomenta los intereses de la
seguridad nacional de los EE.UU. y la política extranjera”. El Senador
republicano James Inhofe agregó un galón de verborragia moral sobre salvar a
los “niños de Uganda”, una preocupación que el senador no tenía para con los
niños de Libia o de Iraq, Palestina, Afganistán y Paquistán.
Washington ha restablecido el Gran Juego del Poder y está
compitiendo con China. Mientras que China lleva inversión a África, además de
regalos de infraestructura, Washington envía tropas, bombas y bases militares.
Tarde o temprano, la agresividad de Washington hacia China y Rusia va a
estallar en nuestras propias caras.
¿De dónde saldrá el dinero para financiar el imperio
africano de Washington? No del petróleo
de Libia. Los grandes pedazos de ése territorio se han prometido a los
franceses y británicos por proveer ayuda en la guerra de agresión desnuda más
reciente de Washington. No de los ingresos fiscales de una economía de los
EE.UU. que se derrumba y donde el desempleo, si es medido correctamente, es del
23 por ciento.
Con el déficit presupuestario anual de Washington tan enorme
como es, el dinero solo puede venir de la máquina de imprimir.
Washington ya ha hecho funcionar la maquinita lo suficiente
como para levantar el índice de precio del consumidor para todos los
consumidores urbanos (CPI-U) al 3.9% por año (a finales de septiembre pasado),
el índice de precio del consumidor para los asalariados urbanos y los
trabajadores administrativos (CPI-W) al 4.4% por año, y el índice de precios de
productor (PPI) a 6.9% por año.
INFLACION REAL 11,5 POR CIENTO
Como el estadístico John Williams (shadowstats.com) ha
demostrado, las medidas oficiales de la inflación son reducidas para mantener
bajos los ajustes del coste de vida para los recipientes del Seguridad Social,
ahorrando así dinero para las guerras de Washington. Cuando los índices son
medidos correctamente, la tasa de inflación actual en los EE.UU. es del 11.5%.
¿Qué tasa de interés puede salvarnos sin tomar los riesgos
masivos de los bonos griegos? Los bancos de los EE.UU. pagan menos del 0.5 por
ciento en depósitos de ahorros asegurados por el FDIC. Los bonos a corto plazo del gobierno de
los EE.UU. pagan esencialmente cero de intereses.
Así, según la estadística oficial del gobierno de los EE.UU.
los ahorristas norteamericanos están perdiendo entre 3.9% y 4.4% anualmente de
su capital. Según los estimados de John Williams por la tasa de inflación
verdadera, los ahorradores de los EE.UU. están perdiendo el 11.5% de sus ahorros
acumulados.
Debido a que los norteamericanos jubilados no reciben ningún
interés en sus ahorros, están obligados a gastar su capital. A pesar de la
capacidad de los jubilados más prudentes para sobrevivir a los intereses
negativos que están recibiendo, la erosión de la inflación a cualquier pensión
que reciban acabará con sus activos acumulados hasta que se agoten.
A excepción de los megaricos favorecidos por Washington, el
uno por ciento que ha capturado todas las ganancias de ingresos en años recientes,
el resto de América ha sido asignado al bote de la basura. Nada se ha hecho a
favor del 99% desde que la crisis financiera los golpeó en diciembre de 2007.
Bush y Obama, los Republicano y Demócratas, se han centrado en salvar al 1 por
ciento mientras les han levantado el dedo al 99 por ciento.
Finalmente, algunos norteamericanos, aunque no bastantes,
han agitado la bandera flameante del “patriotismo” que los ha consignado al
compartimiento de la basura de la historia. No se rendirán sin una lucha y están
en las calles. Ocupemos Wall Street está expandiéndose. ¿Cuál será el destino
de este movimiento?
¿La nieve y el hielo del próximo invierno terminarán con las
protestas, o los llevará a (ocupar) edificios públicos? ¿Cuanto tiempo las autoridades locales,
subsirvientes a Washington como son, tolerarán la señal obvia de que la
población carece de cualquier confianza en cualesquier gobierno?
Si las protestas duran, especialmente si crecen y no
declinan, las autoridades infiltrarán a los manifestantes con provocadores de
la policía que enciendan el confrontamiento con la policía. Ésta será la excusa
para tirar abajo a los manifestantes y para arrestar a los sobrevivientes como
“terroristas” o “extremistas domésticos” y para enviarlos a los campos de concentración
de $385 millones construidos por Halliburton de Cheney, bajo contrato del
gobierno de los EE.UU.
El estado policial Amerikano tomará su siguiente paso dentro
del Campo Estatal de Concentración de Amerika.
¿EL CAOS ECONOMICO DERRUMBARA
AL IMPERIO DE LA GUERRA?
Mientras tanto, perdidos en su marasmo, los conservadores
continuarán gimiendo de la ruina del país causado por los matrimonios
homosexuales, el aborto, y “los medios liberales”. Las organizaciones liberales
comprometidas a las libertades civiles, tal como la ACLU, continuarán
alineándose a los derechos de la mujer al aborto con la defensa de la
Constitución de los EE.UU. Amnistía Internacional ayudará a Washington en
demonizar a su siguiente objetivo para un ataque militar, mientras se hace de
la vista gorda a los crímenes de guerra del presidente Obama.
Cuando consideramos como Israel ha ido demasiado lejos, bajo
la protección comprada de Washington —con sus crímenes de guerra, los
asesinatos de niños, el desahucio con la total indiferencia del derecho
internacional de los palestinos sobre sus tierras ancestrales, la demolición de
sus casas y el desarraigo de sus olivares para el establecimiento de “colonos
fanáticos”, las invasiones asesinas de Líbano y Gaza, la matanza al por mayor
de civiles— solo podemos concluir que Washington, el capacitador de Israel,
puede llegar más lejos.
En los pocos años al inicio del siglo XXI, Washington ha
destruido la Constitución de los EE.UU., la separación de poderes, el derecho
internacional, la responsabilidad del gobierno, y ha sacrificado cada principio
moral para alcanzar la hegemonía sobre el mundo. Esta agenda ambiciosa se está
realizando mientras que Washington retiró simultáneamente toda regulación sobre
Wall Street, el hogar de la avaricia masiva, permitiendo que el horizonte a
corto plazo de Wall Street arruine la economía de los EE.UU., destruyendo así
la base económica para el asalto de Washington en el mundo.
¿Los EE.UU. se derrumbarán en el caos económico antes de que
gobierne el mundo?
.
Texto original:
http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=27205
Traducción: A. Mondragón





No hay comentarios:
Publicar un comentario