martes, 7 de octubre de 2014

¿DE DÓNDE VIENE Y QUÉ HACER CON LA DEUDA?

CREAR DEUDA Y AUMENTARLA: 
ES EL GRANDE NEGOCIO DE LA BANCA. 
LOS BANQUEROS SON QUIENES MÁS QUE NADIE
ESTÁN MUY INTERESADOS EN QUE AUMENTE

Escribe 
JUAN TORRES LÓPEZ (*) 
Fuente “Rebelión” 
5 de octubre 2014

(*) JUAN TORRES LÓPEZ- ( ESPAÑA Granada 1954) - Economista Catedrático de Ciencias Económias y Empresariales  en la Universidad de Sevilla. Es miembro del Consejo Científico de Attac España. Ha escrito 15 libros, Sobre la crisis económica tiene varias obras de gran exito editorial. entre las que se destacan entre otros “El gran despilfarro: La crisis bancaria en España”, "Los amos del mundo",  "Hay alternativas"


Hay cuatro falsedades que se utilizan habitualmente para confundir a la población respecto a la deuda y para combatir a los movimientos y partidos progresistas. La primera es que la deuda se origina porque la gente normal y corriente ha vivido por encima de sus posibilidades, lo que produce lógicamente un gran sentimiento
de culpa y lleva a que la gente asuma que hay que pagarla sin rechistar. La segunda es que la deuda pública se origina porque se realizan demasiados gastos sociales. La tercera es que los gobiernos y los partidos de izquierda en general son los partidarios de aumentar siempre la deuda porque no ven peligro alguno en ello. La cuarta es la acusación de que los partidos o movimientos progresistas o de izquierda no pagan la deuda y provocan así problemas económicos mucho mayores.(el autor explica los cuatro puntos en la nota) La historia muestra claramente que las etapas de mayor deuda están unidas a fases en las que los bancos han estado más desregulados y han tenido más libertad para hacer negocios y también que han sido con los gobiernos de derechas (Reagan, Bush, las dictaduras militares...

o ahora Rajoy en España) con quienes se han alcanzado los niveles más altos de déficits o deuda de todos los tiempos en sus respectivos países. Por el contrario, los gobiernos de izquierdas o progresistas, casi siempre y salvo alguna excepción, se han tenido que tragar esa deuda previamente acumulada: o han tenido que hacer mil equilibrios para pagarla (como la Venezuela bolivariana, por cierto) o, a pesar de hacer quitas o reestructuraciones que han beneficiado también a los acreedores, han tenido que asumir una gran parte de ella (como recientemente en Ecuador). La deuda es impagable, no es que no se quiera pagar. Al respecto, a mí me parece que hay que ir por partes. los economistas más sensatos, sean del color que sean


y hasta los que trabajan en organismos como el FMI, saben e incluso reconocen públicamente que la deuda que se ha acumulado en el mundo, en Europa o incluso (aunque en menor medida) en España es materialmente impagable (de hecho, si se quisiera pagar en este momento, no habría medios de pago suficientes para ello de tanto como ha crecido. Es imposible, por ejemplo, que una buena parte de las empresas españolas, como ha reconocido el FMI, genere en el futuro beneficios suficientes para poder acabar con su deuda. Por tanto, la cuestión no radica en decir si se quiere pagar o no, sino en ser inteligentes y poner sobre la mesa soluciones que no sigan paralizando la actividad productiva, hundiendo a las economías y ¡generando más deuda! No tiene sentido empeñarse en hacer frente a un imposible en algo que no conviene a nadie salvo, claro está, a la banca que en 2013 se metió en el bolsillo solo en la Unión Europea y en concepto de intereses, 365.017 millones de euros en 2013 y 6,2 billones de euros desde 1995.    

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