
REFORMA DE PENSIONES
INFORME DEL BANCO MUNDIAL
CIUDAD DE WASHINGTON
INFORME DEL BANCO MUNDIAL
CIUDAD DE WASHINGTON
24 de mayo de 2005.
Mientras las autoridades responsables de la política económica en los Estados Unidos, Europa y Asia lidian con la capacidad de pago, a largo plazo, de sus sistemas de pensiones, un nuevo informe del Banco Mundial revela que el crecimiento demográfico y las presiones económicas están obligando tanto a los países en desarrollo como a los desarrollados a acometer una reforma urgente de dichos sistemas. Según el informe, titulado Old-Age Income Support in the Twenty-First Century: An International Perspective on Pensions and Reform, la incorporación cada vez mayor de la mujer al trabajo en todo el mundo, el aumento de las tasas de divorcio, la aparición de nuevas modalidades de empleo en la economía mundial, la exacerbación de los déficit presupuestarios y el creciente número de personas de edad avanzada hacen ineludible la necesidad de reformar los sistemas de pensiones.
Mientras las autoridades responsables de la política económica en los Estados Unidos, Europa y Asia lidian con la capacidad de pago, a largo plazo, de sus sistemas de pensiones, un nuevo informe del Banco Mundial revela que el crecimiento demográfico y las presiones económicas están obligando tanto a los países en desarrollo como a los desarrollados a acometer una reforma urgente de dichos sistemas. Según el informe, titulado Old-Age Income Support in the Twenty-First Century: An International Perspective on Pensions and Reform, la incorporación cada vez mayor de la mujer al trabajo en todo el mundo, el aumento de las tasas de divorcio, la aparición de nuevas modalidades de empleo en la economía mundial, la exacerbación de los déficit presupuestarios y el creciente número de personas de edad avanzada hacen ineludible la necesidad de reformar los sistemas de pensiones.
"Este informe muestra que, si bien en la mayoría de los países las reformas de los sistemas de pensiones vienen determinadas por problemas presupuestarios a corto plazo para mantener a flote el costoso sistema público, es igualmente importante incluir en el debate dificultades más importantes a largo plazo que se derivan del envejecimiento de la población y el cambio social en todo el mundo, junto con las modificaciones en nuestra economía mundial", señala Robert Holzmann, director de la Unidad de Protección Social del Banco Mundial, coautor del nuevo informe y uno de los principales especialistas internacionales en materia de reforma de sistemas de pensiones.
En el informe se propone un marco común para ayudar a los países a resolver sus problemas de pensiones, planteando la diversificación de los sistemas de pensiones en una combinación de elementos públicos para mantener los niveles de vida mínimos, así como elementos administrados y capitalizados a título privado. También se hace hincapié en la relación potencial entre la reforma de las pensiones y las condiciones que conducen al crecimiento y al desarrollo. Se indica que la mayoría de los planes públicos de pensiones no están diseñados para mantener los niveles de prestaciones actuales ante los importantes cambios demográficos y económicos de nuestro tiempo. Por consiguiente, para mantener a flote los sistemas vigentes será preciso recortar el gasto público en salud y educación o reducir radicalmente las pensiones de las generaciones futuras de personas mayores.
Según el informe, en muchos casos los gastos presupuestarios reales casi nunca se calculan de forma exhaustiva o transparente y, las más de las veces, los planes de pensiones discrepan de los principios 'actuariales' habituales en que se basan los sistemas de pensiones eficaces. El Banco, que ha participado en reformas de pensiones en más de 80 países y prestado ayuda financiera para las reformas a más de 60, señala que si no se resuelve este tipo de problemas, el resultado final podría ser la regresión del crecimiento económico y el aumento de la pobreza.
Holzmann sostiene que el hecho de mantener sistemas de pensiones inasequibles, con transferencias presupuestarias constantes, suele ser la causa principal del déficit presupuestario elevado y en aumento, los cuales a su vez pueden empeorar las perspectivas macroeconómicas de un país en período de crisis económica. El ejemplo reciente más drástico por el momento es el de Brasil en 1998, donde un déficit fiscal superior al 6% del PIB desencadenó una crisis justo después de las crisis financieras de Asia oriental y de Rusia. Dos tercios de ese déficit, aproximadamente el 4% del PIB, obedecían al gasto en pensiones.
Además, si las autoridades quieren minimizar el efecto desestabilizador de transferencias presupuestarias elevadas, deben recaudar más impuestos o efectuar recortes presupuestarios en otras partidas. Dada la dificultad para subir los impuestos, los gobiernos de muchos países en desarrollo prefieren reducir otros gastos sociales, por lo general los de salud y educación. Por ejemplo, el aumento de los costos de las pensiones de profesores jubilados redunda en una disminución del número de nuevos efectivos que se contratan con un presupuesto de educación ya escaso de por sí. En otros casos, los maestros tienen que permanecer en nómina tras la edad de jubilación porque no hay suficientes recursos en los fondos para pagar sus pensiones, con lo cual no se puede contratar a nuevo personal docente. (material parcial)
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