domingo, 15 de junio de 2008

CUANDO EL HUMOR ES COSA SERIA

D’ARTAGNAN AL ATAQUE...
Hace algun tiempo se ha empezado a hablar de la mas justa distribución de la riqueza y de cómo se ayuda a los niños pobres a traves de los impuestos y de otras profundas reflexiones sobre realidades sociales. Hoy les traemos un texto que se publico el viernes 13. No importa el autor, seria para leer el texto por el texto mismo y por ahí van a ver los jubilados mencionados...que se diviertan....
"Vivimos en un país desgarrado por una fractura social que apenas si comienza a soldarse. Y resulta que este país desgarrado resulta, además, fatigado para arriba y para abajo por feroces corporativismos. ¡Quiero más! Tal parece ser, cual reclamo infantil, el sonsonete de quienes poseen, por fortuna, la fortaleza para pedir y, por desgracia, el desconocimiento de los límites. Mientras hay muchos que, históricamente débiles y sin voz, recién ahora comienzan a articular sus justas demandas, hay otros que hacen gimnasia tirando de la piola para ver cuándo y cómo se rompe. Cruzados por debates ideológicos, en ocasiones acosados por las ambiciones políticas de grupos o personas, esos reclamadores profesionales suelen estar ubicados en posiciones verdaderamente poderosas en el funcionamiento social, de modo tal que el egoísmo es apuntalado por una conciencia de necesidad. Todos recordamos episodios, algunos recientes y otros recientísimos, en los que sectores o gremios o sindicatos hicieron prevalecer por encima del interés común sus intereses particulares, los que siempre estuvieron relacionados a las remuneraciones, es decir al dinero. Siempre la discusión fue por plata. He visto con mis propios ojos a honorables catedráticos pelear sin recato por algunas monedas.
Nos espantamos de los crímenes gestados en la miseria y el desamparo más absolutos, pero no parecemos muy dispuestos a financiar las políticas sociales destinadas a terminar para siempre con esa miseria y ese desamparo. Los jubilados con mejores ingresos fueron los primeros, pero no los únicos, en poner el grito en el cielo y el ojo en la Constitución. Actúan con la misma energía para exigir mano dura y para reclamar por sus sacrosantos dinerillos. Ahora están listos para luchar los que vieron aumentada su contribución inmobiliaria. Para ello cuentan con prestigiosos jurisconsultos, que por supuesto no tienen entre su distinguida clientela a ningún habitante de Cerro Norte, ni de Casabó, ni del Nuevo Colman, ni de Santa Catalina."

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