jueves, 5 de junio de 2008

DE PRECIOS Y DE INFLACION Y DE...

SUR,INFLACION Y DESPUES
De "La Diaria" 5 de junio,2008
Se reaviva la discusión acerca del rol de la política monetaria para controlar la inflación
El incremento de los precios de los alimentos y del crudo, así como la crisis del mercado de hipotecas norteamericano, han encendido la preocupación respecto del fin del ciclo que vive la economía mundial.
El control de la inflación ha reaparecido entre los desvelos de los principales analistas, los gobernantes y los altos jerarcas de diversos organismos multilaterales.
Ha vuelto a cobrar vigencia el debate respecto a las “metas de inflación” como objetivo de la política monetaria. Hace un par de semanas
JOSEPH STIGLITZ cadvertía en un artículo publicado en la página web de Project Sindicate que “la fijación de metas inflacionarias se está poniendo a prueba, y es casi seguro que fracasará”. Debe tenerse presente que las “metas de inflación” o inflation targeting consisten en una política monetaria que permite un manejo flexible de diversos instrumentos (tasa de interés, tipo de cambio, etcétera) por parte de los bancos centrales, con el objetivo prioritario y excluyente de alcanzar y preservar una tasa de inflación baja. Esta política puede tener contradicciones con el objetivo de lograr la estabilidad del tipo de cambio o preservar la cadena de pagos pero el control inflacionario se ubica como supremo.
NO HAY PEOR CUÑA
QUE LA DEL MISMO PALO
Stiglitz sostiene: “en la actualidad los países en desarrollo enfrentan índices más altos de inflación, no debido a un mal manejo de la macroeconomía, sino porque los precios del petróleo y los alimentos se están yendo a las nubes”, por lo que el manejo de la política monetaria se torna vano a los efectos de abatir el crecimiento de los precios. A favor de esta fundamentación milita el hecho de que en las canastas de consumo de los países en desarrollo, los bienes energéticos y alimenticios representan una porción más importante que en las economías desarrolladas, por lo que el aumento global de los precios los impacta más fuertemente. Por ello, “en su mayor parte, la inflación en estos países es ‘importada’”.
COMO CON BRONCA JUNANDO
Sin embargo, estas consideraciones parecen estar bastante lejos de la reflexión y las orientaciones de política de mayor predicamento en la actualidad. El menos glamoroso pero siempre presente Fondo Monetario Internacional (FMI) continúa alentando los paradigmas tradicionales respecto a la política monetaria y el control de la inflación. Es así que su director para América Latina, el indio Anoop Singh, sostuvo días pasados que “la inflación es el mayor peligro” para la región y sugirió que la tarea de los bancos centrales era arbitrar medidas para contenerla, en particular subir las tasas de interés. Brasil se apresta a llevar adelante una medida de este tipo, subiendo la tasa de referencia denominada Selic. Asimismo, el jerarca insistió en las advertencias tradicionales del FMI, abogando por un gasto público más “conservador” y señalando su preocupación respecto a que “el mayor nivel de inflación se incorporara en la negociación de los contratos”, en particular salarios.
La opinión de Stiglitz se ubica en las antípodas de este enfoque, ya que sostiene que el aumento de la tasa de interés “puede reducir la demanda agregada” y con ello detener el crecimiento de la economía a partir del control del aumento de los precios que no están sujetos al comercio internacional, denominados no transables, aduciendo que sería necesario que esos precios “bajaran notablemente” provocando recesión y desempleo en los sectores productores de esos bienes y servicios, con los que “la cura sería peor que la enfermedad”.
ENTRE BUEYES NO HAY CORNADAS
Stiglitz continúa su enfoque emprendiéndola contra otra de las vacas sagradas del manejo de la tasa de interés para controlar el humor de la economía. Así, sostiene que el retirado Alan Greenspan, “merece mucha de la responsabilidad por el embrollo actual”, ya que Estados Unidos durante su mandato al frente de la Reserva Federal (Fed) “se benefició de un período de baja de los precios de los productos básicos y de la deflación en China”, lo que les permitió “mantener a raya los precios de los bienes manufacturados”.
Además, existe un amplio consenso acerca de que algunas de las señales que auguraban que no se sustentaría la política de crédito blando estadounidense estaban presentes desde hace años y eran consecuencia de una expansión crediticia sin la supervisión adecuada. Ahora el FMI advierte respecto a la necesidad de evitar una explosión del crédito en la región, arguyendo los peligros que entraña la baja calidad de las carteras en ese caso, receta consistente con el mantenimiento de las metas de inflación.
YA NUNCA ME VERÁS COMO ME VIERAS
Para afrontar el problema del crecimiento de los precios, Stiglitz sugiere que “es necesario anular los subsidios a los biocombustibles, que han estimulado el cambio de uso de las tierras desde la producción de alimentos a la de energía” y finaliza sentenciando que “lo que es más importante, tanto en los países desarrollados como en los en desarrollo, es que deben abandonar la fijación de metas inflacionarias”.
El desafío parece consistir en identificar el origen de las presiones inflacionarias. No resulta razonable responder con los mismos instrumentos ante situaciones disímiles y tampoco parece obvia la elección entre el mantenimiento de guarismos reducidos de incremento de los precios y la desaceleración del crecimiento. El rol de los bancos centrales, sus prioridades, sus instrumentos y, obviamente, su grado de autonomía para manejarlos, ocupa y seguirá ocupando un rol muy destacado en esta discusión, donde lo que a priori parece obvio de una y otra parte, luego deviene en poco razonable.
Juan Benítez
Fuentes: Reuters, EFE y Proyect Syndicate

No hay comentarios: