CON EL DEDO PINTADON. de R. El senador ELEUTERIO FERNANDEZ HUIDOBRO asistió en Venezuela a un acto electoral y de eso habla en su contratapa de "La República" de ayer. Hemos tomado la última parte, porque es un fresco y bien logrado texto de un buen escritor, sobre algo que compartió.FD
Pero por encima de todo, quedamos impresionados por un mensaje popular espontáneo por la noche: en Venezuela se vota con el dedo índice mediante un avanzado sistema informático y, además, para evitar cualquier dolo (votar en dos mesas), cada una obliga a meter el meñique votante en un frasco de tinta indeleble. Esto quiere decir que por la noche de una jornada electoral los concurrentes, hasta el presidente de la República, tienen el dedo meñique pintado.
Pues bien: a modo de festejo y sin que nada ni nadie lo hubiera planificado, en Venezuela la gente festejaba simplemente mostrando sus manos abiertas... Hasta los niños y niñas que no habían podido votar mostraban sus manos bailando. Con el meñique pintado...
Esa "propaganda" la inventó el pueblo espontánea y rápidamente. Manos blancas y negras. Manos de cobre. Manos blandas hechas para caricias. Manos duras y grandes, sufridas, de campesinos y obreros. De las que raspan hasta cuando quieren besar y besan. Manos indígenas; manos viejas; y manos enfermas. Manos truncas.
Manos de levantarse orgullosas, a veces por primera vez en su vida, como banderas imponentes y terminantes, por millones, las de hijos e hijas, mostrándole al mundo su decisión de simplemente ser, decidir, opinar, resolver, hacer, protagonizar...
En agosto hay un referéndum definitivo en la torturada Bolivia que quieren descuartizar. En el próximo enero gana la izquierda en El Salvador (lleva más de veinte puntos porcentuales de ventaja al más próximo contrincante). En pocos meses habrá jornadas electorales de suma importancia en varios países del continente (entre ellos el nuestro). Al mismo tiempo hay avances guerreristas, metálicos, sanguinarios, blindados, asesinos, amenazando a estos pueblos.
Manos como palomas. Muchísimos millones de manos palomas recuperadas. Las de Víctor Jara espolvoreadas y sembradas que levantan desde tal semillero, una colosal cosecha de espigas cantoras.
Dedos populares empujando la pesada rueda de la Historia con fuerza imponente. Tañendo selvas de guitarras liberadas.
Pues bien: a modo de festejo y sin que nada ni nadie lo hubiera planificado, en Venezuela la gente festejaba simplemente mostrando sus manos abiertas... Hasta los niños y niñas que no habían podido votar mostraban sus manos bailando. Con el meñique pintado...
Esa "propaganda" la inventó el pueblo espontánea y rápidamente. Manos blancas y negras. Manos de cobre. Manos blandas hechas para caricias. Manos duras y grandes, sufridas, de campesinos y obreros. De las que raspan hasta cuando quieren besar y besan. Manos indígenas; manos viejas; y manos enfermas. Manos truncas.
Manos de levantarse orgullosas, a veces por primera vez en su vida, como banderas imponentes y terminantes, por millones, las de hijos e hijas, mostrándole al mundo su decisión de simplemente ser, decidir, opinar, resolver, hacer, protagonizar...
En agosto hay un referéndum definitivo en la torturada Bolivia que quieren descuartizar. En el próximo enero gana la izquierda en El Salvador (lleva más de veinte puntos porcentuales de ventaja al más próximo contrincante). En pocos meses habrá jornadas electorales de suma importancia en varios países del continente (entre ellos el nuestro). Al mismo tiempo hay avances guerreristas, metálicos, sanguinarios, blindados, asesinos, amenazando a estos pueblos.
Manos como palomas. Muchísimos millones de manos palomas recuperadas. Las de Víctor Jara espolvoreadas y sembradas que levantan desde tal semillero, una colosal cosecha de espigas cantoras.
Dedos populares empujando la pesada rueda de la Historia con fuerza imponente. Tañendo selvas de guitarras liberadas.
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