UN INCIDENTE EN EL UMBRALDE LA DISCUSION DE
VENIAS EN EL CENTRAL
Por Jorge Jauri
(“La República” 25 de agosto)
En el umbral de una discusión importante sobre las venías del nuevo Directorio del BCU, y en la perspectiva de atenuar riesgos no previstos en la transición, un incidente del fin de semana volvió a llamar la atención sobre la importancia de la confrontación económica y del pensamiento del centro.
La espléndida grandeza del cierre de la Olimpíada no alcanzó a distraer la atención de una minúscula porción de la población que siguió a través de canales de información más umbrosos el desenlace del extraño meeting o Simposio de Bancos Centrales realizado en Jackson Hole, Wyoming, y cuyo momento estelar no fue, tal cual se esperaba, la presentación o explicación de Ben Bernanke el viernes, sino un debate inusual generado en una mesa en la cual se discutió la presentación de un ex director del Banco de Inglaterra, Willem Buiter, endilgándole a la Reserva Federal de los EEUU un comportamiento peligroso para la estabilidad mundial.
La presentación de Buiter fue inusual para el trato diplomático con el cual se debate en este tipo de foros la intersección entre la teoría de la regulación monetaria y financiera y las consecuencias prácticas de su aplicación en una escala de trascendencia necesariamente global.
Stanley Fischer, director del banco central israelí, debió moderar una confrontación cuyo desenlace pudiera haber sido bastante más dramático, cuando dos miembros de la FED refutaron en términos también inusuales las flamígeras críticas del inglés.
La esencia de la incidencia es conocida. Constitucionalmente, la FED tiene en los EEUU un doble mandato: preservar la estabilidad de la moneda en la que se paga el ingreso norteamericano y, a la vez, preservar el empleo y el nivel de actividad.
Los bancos europeos tienen, en cambio, misión única prevalente: defender la estabilidad del euro -el ECB- y la libra esterlina -el BOE.
Frente al nuevo embate del descalabro financiero norteamericano, la FED descuida la inflación y llena de dólares el mercado, contradiciendo el discurso público del gobierno y sus propios documentos, contribuyendo a devaluar el dólar, afectar la competencia comercial, precipitando inflación y caída de la actividad sobre Europa, Japón y la periferia no preparada para estas políticas imprevisibles del regulador norteamericano.
Desde el ángulo de interés de los uruguayos, esa discusión creciente tiene más importancia que aquella que procura reactivar la negociación de Doha. Es más, en los próximos días, cuando vayan al legislativo las solicitudes de venías para proveer los nuevos cargos del directorio del BCU, algunos legisladores abrevarán en esa discusión para decidir su voto. Dentro y fuera del Frente Amplio.
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