lunes, 9 de febrero de 2009

¿ESTO LO SABIA USTED...?

EL TENEDOR

Durante siglos, la gente comió con las manos.
En la mesa o en el suelo, se compartían jarras, bandejas y vasos.
Los cuchillos se usaban para cortar la carne.
Las cucharas también se empleaban para tomar sopas y salsas.
Pero para los alimentos sólidos, todo el mundo metía la mano al plato.
Una mujer exclama: ¡Qué asco!… Bueno, que los plebeyos metan la mano. Pero nosotros, nobles, tocaremos los manjares solamente con tres dedos... ¡así!

Y así fue. A partir de los tiempos romanos, las personas de buena crianza no se ensuciaban nunca el dedo anular ni el meñique.
Tocaban los alimentos sólo con tres dedos: pulgar, índice y corazón.
En Florencia, allá por el siglo 11, apareció el tenedor. Era como una manito con tres dedos, pero de metal.
¡Belísimo!... ¡Belísimo y limpísimo!

Pero el clero, inmediatamente, condenó su uso:
Explica un cura: Sólo los dedos humanos, creados por Dios, son dignos de tocar los alimentos que también nos da el Señor.
Dice un hombre: Déjeme explicarle, señor cura. ¿Ve esta cuchara? La cuchara es una “extensione” de nuestra boca. ¿Y el cuchillo? Una “extensione” de nuestros dientes. Pues bien, el tenedor es... una “extensione” de nuestra mano, de los dedos.

Cura: Basta de tonterías. Ningún tenedor hace falta a los hijos de Dios.

Por tanto siguió prohibido el tenedor.
Durante cien años más, este utensilio se mantuvo como una “novedad escandalosa”.
En Venecia, en un banquete, una mujer noble comió con un tenedor fabricado según su propio diseño. Incurrió en las iras de los clérigos presentes.
La mujer murió pocos días después a causa de una epidemia reinante en la ciudad.

Pero los clérigos difundieron otra versión:
Cura ¡Castigo divino por usar el tenedor, por ese excesivo refinamiento al comer!

Todavía en el siglo 16, el tenedor no era más que una curiosidad italiana, decorativa y costosa. Los hombres que lo usaban eran tildados de…
Mujer… de afeminados. (RISAS)
No fue hasta el siglo 18 que se generalizó en Europa el uso del tenedor.

Dijo un francés ¡Los revolucionarios, con la mano; y nosotros… con el tenedor...!
La nobleza francesa, en su afán de distinguirse de los revolucionarios que pregonaban la igualdad de clases, promovió el uso del tenedor.
Mujer (sofisticada) decía: Si me amas, come con tenedor.

El tenedor se convirtió, desde entonces, en símbolo de lujo y categoría social.
Y hasta los curas, para que no los confundieran con el populacho, comenzaron a usarlo y defenderlo.
El tenedor, antes excomulgado, ahora estaba permitido y bendecido.
Y un cura canta: ¡Amén!
-
BIBLIOGRAFÍA
Charles Panati. “Las cosas nuestras de cada día”
Círculo de Lectores – Barcelona, 1990.

No hay comentarios: