Domingo
23 de octubre 2011
LA HORA
DEL INDIVIDUO MUNDO
Escribe
EDGAR
BORGES (*)
(Desde España)
ARGENPRESS CULTURAL
23 de
octubre, 2011
.
(*)
EDGAR BORGES.
Escritor y periodista venezolano (Caracas, 1966).Radicado en España Ha
trabajado el relato, la novela, la crónica y la dramaturgia. Autor del monólogo
“Lavoe contra Lavoe, la tragedia del cantante” que recién acaba de publicarse
en Venezuela. Autor de la radio serie La fuga de don Quijote. Enrique
Vila-Matas asegura que Borges entiende la literatura como un complot contra la
realidad”. Ha publicado varios libros. Periodista que escribe en importantes
medios... Con la novela “La Contemplación”,
obtuvo el I Premio Internacional “Albert Camus 2010”. Acredita varios
otros premios y distinciones.
.
Por más
que el capitalismo pretenda ejecutar una mutación hacia una forma de dominio
superior (desmontar el colapso para crear un nuevo mercado virtual), las
cuentas de la injusticia cada vez cuadran menos en las iniciativas populares. A
nivel global, mientras el sistema sociopolítico convencional (tanto de derecha
como de izquierda) se derrumba en caída libre, surgen diversas e importantes
respuestas individuales. Los movimientos sociales que hoy protestan nacen de
las acciones directas de las personas, no de la maquinaria de los partidos
políticos.
En paralelo al colapso del sistema, muchos otros individuos abren las puertas del caos para asumir las respuestas a su propio dilema. Un sujeto emprende una discreta campaña (boca a boca) para que los sobrantes de comida se conviertan en alimentos de otros; cuatro o siete vecinos se ponen de acuerdo para recuperar una biblioteca; dos lectores fundan una editorial; una doña (creyente de sí misma y de su entorno) dicta clases de corte y costura en la plaza del barrio. Cada vez son más los integrantes de la comunidad que dan el salto de la apatía al activismo social. Y si bien nada de esto es noticia, porque ya sabemos que para la lógica mediática no es importante que de diez vecinos cuatro articulen solidaridades (sino que seis ensucien las paredes), la voluntad civil (y anónima) sigue su curso.
En paralelo al colapso del sistema, muchos otros individuos abren las puertas del caos para asumir las respuestas a su propio dilema. Un sujeto emprende una discreta campaña (boca a boca) para que los sobrantes de comida se conviertan en alimentos de otros; cuatro o siete vecinos se ponen de acuerdo para recuperar una biblioteca; dos lectores fundan una editorial; una doña (creyente de sí misma y de su entorno) dicta clases de corte y costura en la plaza del barrio. Cada vez son más los integrantes de la comunidad que dan el salto de la apatía al activismo social. Y si bien nada de esto es noticia, porque ya sabemos que para la lógica mediática no es importante que de diez vecinos cuatro articulen solidaridades (sino que seis ensucien las paredes), la voluntad civil (y anónima) sigue su curso.
En
medio de la parálisis política y el asalto financiero, crece la reacción
comunitaria. El ser, que en todos los tiempos se ha resistido a que le decreten
el final de su esperanza, está actuando. Una nueva forma de respuesta, quizá
inédita, irrumpe en la sociedad. Ya no se trata del individuo dirigido sino del
ser en respuesta ante su cotidianidad. Tradicionalmente la individualidad ha
sido un factor de negación o de chantaje para la política conservadora. Del
individuo, la derecha ha trabajado su egoísmo, la izquierda su inexistencia.
Usar al individuo para dividir es tan nocivo como apartarlo por considerarlo
amenaza.
Un
pueblo sin individuos fortalecidos (en conciencia y educación) es tan abstracto
como una serie de individuos sin pueblo. Rentabilizar al ser en beneficio del
poder es la lógica política que sigue imperando. No obstante, todo parece
indicar que el colapso de esa lógica está ocasionando el despertar del
individuo. Aún es pronto para vaticinar escenarios, sin embargo, la actual
indignación global y el crecimiento de las iniciativas hacen pensar que la
capacidad de respuesta del individuo terminará sobrepasando a la del estado.
¿Anarquía? ¿El fin de los dogmas? ¿Nueva estructura social basada en el
protagonismo de los individuos? ¿Evolución?
Todo es posible siempre y cuando pasemos de la
reacción a la conciencia, de la indignación a la construcción y del egoísmo a
la participación. Es mucho el escombro que aún falta por esquivar, que nadie se
llame a engaño. Lo que está cayendo es la lógica sociopolítica de un mundo
construido para ser habitado por dominados y dominadores. Una historia de más
de 2000 años de victimas y victimarios no se derriba tan fácilmente. Mas, si
actuamos con la coherencia que requieren los acontecimientos, éste podría ser
el siglo del desplome y de la construcción. Entre la utilización y el
aniquilamiento, necesario será el gran salto del ser. (Hacia la suma de las
conciencias activadas). Todo sea por el surgimiento del individuo mundo. (Uno
en coherencia con el todo).



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