Domingo
23 de Octubre de 2011
TERQUEDAD
DE LAS PANZAS
Escribe
SILVANA
MELO (*)
(ARGENPRESS)
AGENCIA
APE (**)
23 de
octubre de 2011
.
(*) SILVANA MELO nació en Olavarría el 30 de agosto de 1961. Es periodista gráfica
y radial, escritora y militante social. Tiene a su cargo la Agencia de Noticias “Pelota de Trapo”
(APE). agenciapelota@pelotadetrapo.org.ar . que tiene su
campo de acción en areas carenciadas y marginadas.
.
“Menos mano de obra se
necesita cada vez. El sistema no ha previsto esta pequeña molestia: lo que
sobra es gente. Y la gente se reproduce. Se hace el amor con entusiasmo y sin
precauciones. Cada vez queda más gente a la vera del camino (…): el sistema
vomita hombres. Las misiones norteamericanas esterilizan masivamente mujeres y
siembran píldoras, diafragmas, espirales, preservativos y almanaques marcados,
pero cosechan niños; porfiadamente, los niños latinoamericanos continúan
naciendo, reivindicando su derecho natural a obtener un sitio bajo el sol en
estas tierras espléndidas que podrían brindar a todos lo que a casi todos
niegan”. (Eduardo Galeano – Las Venas Abiertas de América Latina, 1971).
Según
dónde le haya tocado nacer, en la suerte o en la penuria, un niño es una chispa
de mañana o una tarjeta magnética para cobrar un subsidio. Según nazca en el
arrabal o en el ombligo de este mundo, el niño será ritual de bienvenida o
fastidio de otro más para los dominadores que miran cómo crece y sigue
creciendo el ancho pie de la pirámide. Es el instinto de vida aluvional de los
olvidados. Como una herramienta precisa y concreta para resistir el destierro.
Para
las napas dominantes, un niño que berrea a gritos su postergación pasada y
futura, recién aparecido al mundo, es para su madre un pasaporte a la prebenda.
El embarazo no deseado de una nena de 12, de 13, de 14, tan niña todavía como
el que abrazará, tan abandonados estarán los dos, es para los ideólogos del
desprecio una estrategia de ingresos extra.
La
asignación por embarazo y la asignación por hijo –que no es universal, no nos
cansaremos de remarcar, pero es-, distante de ser la panacea ni el fin de la
indigencia, es un alivio. Sin llegar al hueso, calma el dolor. No alcanza. Está
pensada para una familia ya inexistente en un país que perdió el rumbo
humanizador del trabajo y la utopía colectiva del abrazo y la dignidad. Y eso
la convierte en una quimera para tantas madres con sus hijos bajo las alas y la
asignación en manos de un marido ausente. No está estructurada alrededor de
programas profundos, rigurosos, que atiendan la tragedia de la vulnerabilidad
extrema, de los abismos más profundos. Es insuficiente pero está. Desahoga.
Aunque para los teóricos de la humillación, como el presidente del Comité
Nacional de la UCR, Ernesto Sanz, la suma de niños que arrastrará una madre
prendidos de su cintura serán dinero que se irá “por la canaleta del juego y la
droga”.
O Miguel Del Sel, cómico bizarro a puntitos de ser consagrado gobernador Pro de Santa Fe, escandalizado con liviandad extrema de que “una piba ignorante, que vive en la miseria, en los ranchitos de adobe del norte de Santa Fe, se embarace para cobrar una platita todos los meses”. Tan fácil, tan lineal, tan estratégica es para Del Sel la sublime capacidad de crear, la llama de divinidad de una mujer, el don de encender la vida, que se reduce lastimosamente a niño=subsidio.
Sin más
fuente que un comentario fugaz del director de un Hospital, aseguró que los
embarazos en las niñas “se triplicaron o cuadruplicaron”; “el dato que tengo es
que hay más pibitas embarazadas porque algo ha provocado que se embaracen:
quizá para tener plata a los tres meses”.
Cuánta
locura diosente hay que llevar adentro para crear niños en malos tiempos.
Tiempos cuando sobra la gente y se la encierra sutilmente, a la que sobra, en
rincones preconcebidos. En arrabales de donde no se salga, de donde no se
vuelva. Tiempos cuando los niños se matan y se mueren en un darwinismo que deja
pasar por el cedazo sólo al que soporta. Al que tiene con qué. El resto va
quedando en el camino, mirando cómo el tren pasa y se va. Como para siempre.
Pero
olvidan, los delseles dominantes, que parir es poner a rodar una semilla de
transformación. Una chispa en el ramaje seco de un mundo injusto. Un viento que
avivará y pondrá norte al incendio. Los niños que nacen en los arrabales, de
panzas tercas, están señalados para la rebelión ante el orden establecido. El
orden que, a la vez, los establece afuera. Golpeando las puertas del mundo de
los otros.
Por eso
tal vez los debilitan. Con hambre, sin casa, con venenos que les devoran el
cerebro. Pero algunos sobreviven. Apremiantes. Y se replican en otros niños. En
más panzas pertinaces para la vida, para la tribulación, para la resistencia.
.
(**)Agencia
de Noticias Pelota de Trapo
Nuestra
Agencia instala su palabra en una sociedad asimétrica, inequitativa, que dejó
atrás a la mayoría de nuestros niños y donde los derechos inalienables de la
persona humana solo se cumplen para unos pocos elegidos por la suerte.
Como
herramienta comunicacional, se propone impactar en la opinión pública y en los
mismos comunicadores sociales, promoviendo una revisión sistemática del
paradigma cultural dominante. Se trata de mover -y de conmover- a esa sociedad
que ha marcado con un estigma descalificante al excluido, y que levanta
barreras infranqueables para los niños y jóvenes nacidos en la pobreza, lo mismo
que para las familias de donde ellos provienen.
Toda
acción que contribuya a hacer visible y conciente el hecho -lacerante- de que
hemos desterrado a millones de niños y aceptamos, cotidianamente, el
inaceptable crimen del hambre; toda acción que lleve a los colectivos humanos a
indignarse y a impulsar un cambio, es para nosotros palabra de cristal.
La
Agencia Pelota de Trapo llega a 60 mil lectores utilizando básicamente tres
herramientas: esta página web que se actualiza a diario, un boletín electrónico
semanal enviado a los suscriptores y una revista impresa en papel, sin contar
las ediciones especiales y la reproducción sistemática de sus contenidos a
través de otras agencias o medios de la red.
Hemos
recibido el Primer Premio Infancia 2005 en la categoría Medio de Comunicación,
instituido por la Comunidad de Madrid, España.



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