martes, 8 de julio de 2014

GRAN NÚMERO DE MENORES OPTARON POR TOMAR SOLOS EL PELIGROSO CAMINO HACIA EL NORTE,

LA CRUZADA DE LOS NIÑOS

Escribe 
HERMANN BELLINGHAUSEN (*)  
Columnista de “La Jornada” 
de México – 7 de julio 2014

(*) HERMANN BELLINGHAUSEN (Ciudad de México, 1953) Es un médico, narrador, poeta y editor mexicano. Graduado en la Universidad Nacional Autónoma de México. Autor, entre otros trabajos, de "La Memoria Herida" a propósito del tema de las violaciones a los Derechos Humanos. Como periodista participa en diversos medios de prensa alternativa.

Desde principios de 2014, las comunidades garífuna de Honduras comenzaron a notar que los niños se estaban yendo con sus madres, o solos, rumbo a Estados Unidos, con un arrojo cercano a la desesperación y las ganas de creer en promesas
de una vida mejor. Como si el trayecto no existiera y cruzar México no fuera infierno garantizado para los caminantes del ensueño, siguieron una mezcla de urgencia vital y leyenda urbana que remite cruelmente a La Cruzada de los niños, de Marcel Schwob, sobre aquel olvidado episodio medieval en 1212 según lo relata un imaginario coro de testigos: el goliardo, el papa Inocencio III, el leproso, tres niños optimistas, el clérigo, el jefe árabe, la desgarradora pequeña Allys ("ya no puedo caminar bien, porque estamos en un país ardiente, donde los hombres mentecatos de Marsella nos trajeron"). En su prólogo al libro, Jorge Luis Borges resume: "A principios del siglo XIII, partieron de Alemania y de
Francia dos expediciones de niños. Creían poder atravesar a pie enjuto los mares. ¿No los autorizaban y protegían las palabras del Evangelio?... Esperanzados, ignorantes, felices, se encaminaron a los puertos del Sur. El previsto milagro no aconteció. Dios permitió que la columna francesa fuera secuestrada por traficantes de esclavos y vendida en Egipto; la alemana se perdió y desapareció, devorada por una bárbara geografía y (se conjetura) por pestilencias". Y todavía agrega: "Dicen que un eco ha perdurado en la tradición del Gaitero de Hamelin". Nueve siglos después, y semanas antes de que el "tema de los niños" saltara a los medios, la Organización Fraternal Negra Hondureña (OFRANEH) reportaba desde Sambo Creek: "A partir de diciembre tuvo lugar un notorio incremento de la migración de madres jóvenes
acompañados por sus hijos, engrosando el éxodo masivo hacia Estados Unidos" que se viene dando hace décadas. A inicios de este año, los reportes indicaban que "la estampida incluía un singular número de menores, los cuales en algunos casos optaron por tomar solos el peligroso camino hacia el norte, controlado por el crimen organizado". A pesar de las historias de extorsión, violaciones y asesinatos cometidos por maras, zetas y "las mismas autoridades mexicanas", los menores "aseguraban con toda certeza la existencia de una ley que los protege tan pronto son arrestados por los servicios de migración y entregados a sus parientes en las urbes estadunidenses".   

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