domingo, 14 de junio de 2015

"ES PALO, ES PIEDRA, ES EL FIN DE UN CAMINO:..."

EL TIEMPO HISTÓRICO SE ACELERA. 
LA CUENTA VA EN CONTRA NUESTRA.
  ¿TENDREMOS UN FUTURO COMO NACIÓN,
   CONSTRUYENDO EL DEVENIR HUMANO..?

Escribe
LEONARDO BOFF (*) 
Fuente Web del autor  
9 de Junio 2015

 (*)LEONARDO BOFF (BRASIL) Teólogo, filósofo y escritor Uno de los fundadores de la Teología de la Liberación. en 1985, la Congregación para la Doctrina de la Fe, dirigida por el Cardenal Ratzinger (ex Papa) le silenció por un año por su libro “La Iglesia, Carisma y Poder” . Profesor de ética y filosofía en Brasil. Conferencista en muchas universidades, como Heidelberg, Harvard, Salamanca, Barcelona, Lund, Lovaina, París, Oslo, Turín entre otras. Escribió más de 100 libros, traducidos a diversas lenguas. En 1997, el Parlamento Sueco le otorgó el premio Right Livelihood, considerado el Nobel Alternativo.


Estas palabras, tomadas de una canción de Tom Jobim que todo Brasil conoce, son también el título de un artículo del editor Cesar Benjamin en la revista Piaui de abril de 2015. Tal vez sea una de las más sugestivas interpretaciones de la mega-crisis brasilera, fuera del
Tom Jobim
marco teórico del repetitivo y engañoso discurso a partir del PIB. En él se afirman, a mi entender, dos puntos básicos: el agotamiento de la forma de hacer política del PT (lulismo) y la urgencia de pensar un proyecto de Brasil a partir de nuevos fines y de nuevos valores. Ese sería el gran legado de la actual crisis que Benjamin reputa como «la más grave de nuestra historia». Eso me remite a lo que oí a J. Stiglitz, Nobel de economía, el año 2009 durante una conferencia en los espacios de la ONU a la cual asistí: «el legado de la crisis económico-financiera de 2008 será un gran debate de ideas sobre qué mundo queremos». En todo el mundo y en Brasil ese parece ser realmente el gran debate. Otros
Cesar Benjamin
llegan a formularlo de forma dramática: o cambiamos o moriremos. La percepción generalizada es que tal como están las cosas, no pueden continuar, pues ahí por delante nos espera un abismo. Ante la crisis actual adquieren fuerza las palabras severas de Celso Furtado en un libro que vale la pena volver a revisar: Brasil: la construcción interrumpida (1993): «Nos falta la experiencia de pruebas cruciales, como las que conocieron otros pueblos cuya supervivencia llegó a estar amenazada. Y nos falta también un verdadero conocimiento de nuestras posibilidades y, principalmente, de nuestras debilidades. Pero no ignoramos que el tiempo histórico se acelera y que la cuenta del tiempo va en contra nuestra. Se trata de saber si tendremos un futuro como nación que

cuenta en la construcción del devenir humano. O si prevalecerán las fuerzas que se empeñan en interrumpir nuestro proceso histórico de formación de un Estado-nación» (p. 35). Y concluye pesaroso: «todo apunta hacia la inviabilización del país como proyecto nacional» (p. 35). Estimo que la grande y decisiva “prueba crucial”  ha llegado. He planteado con frecuencia esta alternativa: o nos proponemos volver a fundar Brasil sobre una nueva visión de mundo y de futuro o estaremos condenados a ser un apéndice del proyecto-mundo que ha entrado en crisis en los países centrales, extendiéndose por todo el 
Celso Furtado

sistema y que no consigue encontrar una salida viable. ¿Deseamos dar ese paso que nos renueve desde los fundamentos? Benjamin considera: «Nuestro sistema político gira en falso. Se gobierna a sí mismo, en vez de gobernar a Brasil. Presos en esta trampa, nos hemos vuelto una sociedad de voluntad débil, que no consigue canalizar su energía para lo que verdaderamente importa. Sociedades así pierden la capacidad de desarrollarse, aún más en un contexto internacional, como el actual, en el que las disputas neutralizan cualquier avance». Y concluye: «Necesitamos encontrar gente nueva, organizada de manera nueva, que, en vez de tratar de adaptarse a lo que la sociedad es o parece ser, acepte correr el riesgo de anunciar lo que puede llegar a ser, para impulsarla». Esta gente nueva es lo que estamos buscando y lo que

Celso Furtado tanto deseaba. Mi modesto sentimiento del mundo me dice que es importante realizar las siguientes transformaciones si queremos salir bien de la crisis y tener un proyecto autónomo de nación: (lea esta parte en la versión completa. Gracias) Retomo el título de Benjamin: “es palo, es piedra, es un fin de camino”, no sólo el fin del actual proyecto-Brasil sino el fin del proyecto-mundo vigente. Dentro de poco, la economía se orientará por lo ecológico y por los bienes y servicios naturales. En eso podemos ser una gran potencia por los inmensos recursos que tenemos. El mundo necesitará más de nosotros que nosotros del mundo. A quien toma en serio la reflexión sobre una ecología integral prácticamente ausente en las discusiones económicas, el calentamiento global y los límites físicos de la Tierra, estas palabras mías no le suenan apocalípticas sino realistas. Tenemos que cambiar si queremos continuar sobre este planeta Tierra, pues por causa de nuestra irresponsabilidad e inconsciencia ya no nos soporta más.   

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