Lunes
16 de enero de 2012
TOMAR
LA SOPA CON LA MANO
Escribe
MARIANO
BLEJMAN (*)
Fuente:
“Página 12”
15 de
enero de 2012
.
(*)
MARIANO BLEJMAN–(Argentina) Periodista y Comunicador. Columnista en medios del
continente. Editor Jefe del Suplemento Cultural que se publica con el medio
argentino “Pagina 12”.
.
Si todo
sale mal, el 23 de enero podría “apagarse” Internet en señal de protesta. Como
puede deducirse de nuestra vida cotidiana, Internet cambió las reglas del juego
en el arcaico mundo de la propiedad intelectual, y las empresas que durante
años han manejado estos negocios han decidido dar su último gran manotazo de
ahogado. En octubre, el senador republicano de Texas, Lamar Smith, presentó una
propuesta de legislación que se dio a conocer como SOPA (Stop Online Piracy
Act, o en español algo como “acta para detener la piratería en línea”).
El 24
de enero se tratará nuevamente esta ley en el Congreso de Estados Unidos y
tiene como argumento central la “defensa del trabajo norteamericano” y el
ataque a la piratería, que estaría haciéndole perder 58 mil millones de dólares
a la industria del entretenimiento y 19 millones de puestos de trabajo. La ley
tiene el apoyo de unas 120 entidades que van desde proveedores de Internet como
ComCast, la Copyright Alliance, editoriales como la MPA, sellos discográficos
como Sony, Emi u organizaciones farmacéuticas.
El espíritu de la propuesta legislativa es
convertir a proveedores, plataformas y servicios de Internet en policías
responsables de sus acciones a un nivel jamás atrevido: por ejemplo, si alguien
postea un link en cualquier sitio o red social, o sube contenido del cual no
tiene derechos, el gobierno tendrá derecho a bloquear estos sitios si están
fuera de Estados Unidos. Censura lisa y llana.
Si bien
la cantidad de organizaciones que apoya esta posible legislación es asombrosa,
del otro lado están las empresas que hoy dominan el negocio de Internet y que
son el corazón de la economía norteamericana. Además tienen otro gran
condimento a favor: Google, Facebook, Twitter, Zynga, Ebay, Huffington Post,
están mucho más cerca de la gente (“usuarios”) que cualquiera de las otras
organizaciones. También se manifestaron en contra la Electronic Frontier
Foundation, Mozilla Foundation y Wikimedia Foundation, creadores de Wikipedia,
el sitio de contenidos colaborativos más grande del mundo, que con esta
legislación podría desaparecer. Pero “la gente” (los usuarios) reacciona cada
vez más rápido: un caso emblemático es el de GoDaddy, una empresa que registra
dominios de Internet y vio perder miles de registros cuando anunció que iba a
apoyar SOPA y tuvo que rever su postura.
Lo
mejor de Internet se basa en el libre flujo de información, la neutralidad de
la red y en la apertura de su contenido. Estas tres características ofrecen
serios problemas a los antiguos modelos de propiedad intelectual. El libre
flujo de información permite desestructurar monopolios, la neutralidad de la red
(que cualquier sitio vaya a la misma velocidad) mejora la posibilidad de
generar ideas desde los márgenes y la apertura, bueno, es lo mejor que tiene la
web: que todo el contenido está disponible desde cualquier lugar.
El
problema es que, salvo en algunos países donde la censura está bien programada
(China e Irán son los casos emblemáticos), unos 2 mil millones de personas en
el mundo han naturalizado la capacidad que ofrece Internet para compartir
información. La NetCoalition –una flamante organización que lucha contra SOPA y
es la que filtró la posibilidad de que Google, Facebook y Twitter hagan un
“paro”– propone como contraparte cortar las fuentes de financiación de los
sitios (como se hizo con Wikileaks, por ejemplo), mientras que las fundaciones
que bregan por el libre flujo de información, entre ellas Creative Commons,
proponen cambiar completamente el modelo de propiedad intelectual.
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