Jueves
19 de enero de 2012
GALEANO
EN LA CASA DE LAS AMÉRICAS
"ESTAMOS
VIVOS
PORQUE SOMOS DIFERENTES"
Desde Cuba
en “La Ventana”
“¡Qué
orgulloso estoy de ser casi compatriota de los habitantes de ese país
prohibido!” • En breve rueda de prensa al término de la inauguración del Premio
Literario, Eduardo Galeano retomó algunos de los temas que lo han acompañado
desde su llegada a Cuba el pasado jueves
.
Con su
voz retumbando aún en una abarrotada sala Che Guevara, Galeano ofreció breves
declaraciones a un grupo de periodistas que lo abordó al finalizar su discurso
de instalación de la edición 53 del Premio Literario Casa de las Américas.
Compartió con ellos su experiencia tras el paseo realizado por La Habana Vieja
en compañía de su historiador, el Dr. Eusebio Leal Spengler el pasado sábado,
sitio al que no regresaba desde su anterior visita en 1999, y también su
reencuentro con viejos amigos a los que sigue queriendo “como si el tiempo no
hubiera pasado”.
“Recorrer
más a fondo La Habana Vieja es un placer aparte. Pude confirmar que Eusebio se
merece un capítulo del Génesis para sustituir el de la Biblia, porque Dios hizo
al mundo en una semana, pero este en pocos años ha hecho La Habana Vieja. Se
merece un texto sagrado este ‘loco lindo’ que con tropical locura ha hecho la
hermosísima zona de La Habana Vieja que parecía condenada a la ruina. Con ese
impulso creador que tiene, logró multiplicarla, descubriendo la energía que ni
yo sabía que contenía. Eso ha sido lo más alentador, aparte de lo de siempre:
la Casa de las Américas que, como dije, es también mi casa”, expresó.
Cuba
nunca ha escapado de su mirada y de sus afectos, y a propósito del momento
actual de la Isla, comentó que es “un período apasionante de cambios que la
realidad fue incubando, que no nacieron de la cabeza de ningún dios, sino de la
energía acumulada por una sociedad que es capaz de cambiar, y esa es la prueba
de que está viva”. Añadió que los cambios son posibles y necesarios “y les
deseo lo mejor”. “Es evidente que se había llegado por un camino, tuvo su
sentido y que, además, fue de alguna manera impuesto por las circunstancias
porque la Revolución hizo lo que pudo y no lo que quiso, evidentemente”,
enfatizó.
Relató
que ahora mismo uno de los problemas con los que, personalmente, ha chocado, a
pesar de la buena voluntad de todos por resolverlo, es el bloqueo de las
comunicaciones. “Me he topado (aquí) con el cartelito ‘usted quiere entrar
desde un país prohibido’, y yo pensé qué orgulloso estoy de ser casi
compatriota de los habitantes de ese país prohibido”.
“El asunto
está en preguntarse: ¿prohibido por quiénes y por qué? Quizás prohibido porque
a pesar de todas sus contradicciones y dificultades sigue siendo un ejemplo de
dignidad nacional para los otros países, a veces ninguneados, pobres, pequeños,
que no tienen derecho al patriotismo, porque es un privilegio, hoy por hoy, de
los países mandones, de los ricos y poderosos, los que juzgan a los demás y
dictan sentencia.
También
por el peligroso ejemplo de la solidaridad que Cuba ha seguido practicando a
pesar de sus condiciones de vida muy difíciles. Creo que esos dos contagios son
los que han puesto tantas trabas en las ruedas de los procesos de cambios que
la Revolución necesita procesar y llevar adelante, de ahí viene lo de ‘país
prohibido’. Si es por eso, pues también quiero ser prohibido como el país donde
estoy porque lo amo”.
Explicó
nuevamente, grosso modo, cómo y desde dónde partió la escritura de Espejos,
cuyos fragmentos leerá mañana en la presentación del volumen premiado por la
Casa con el “José María Arguedas”, de narrativa, el pasado año. También
adelantó breves páginas de Los hijos de los días, texto que verá la luz en
marzo próximo en varios países de América Latina y en España. Este libro,
aclaró, tiene su génesis en su viaje a Guatemala a fines de los sesentas. De
esas anotaciones, testimonio de su contacto con las comunidades de origen maya,
tomó una que sirve de introducción al libro y dice: “Los días se echaron a
caminar y ellos, los días, nos hicieron a nosotros, nosotros, los hijos de los
días, los averiguadores, los buscadores de la vida”.
Otro de
los asuntos más abordados por él en estas jornadas, ha sido su indignación ante
la impunidad de los que ejecutaron a Roque Dalton, anunciada semanas atrás.
Justamente, momentos antes de tener el contacto con la prensa, Galeano se
encontró con la viuda del poeta salvadoreño, y en ese emotivo y veloz diálogo,
la compañera del autor de Taberna y otros lugares, agradeció a Galeano su apoyo
y su postura ante tan criminal acto.
“Roque
fue mi amigo. Para mí es un nuevo capítulo de la historia universal de la
infamia a la cual tanto ha contribuido y sigue contribuyendo, lamentablemente,
nuestra América Latina. Otro capítulo más para agregar a los muchos ya que
nuestros amos han ido redactando. En el caso de Roque es un escándalo. Fue
asesinado por ser como era, porque era un tipo con un evidente y notorio
sentido del humor y del amor, muy jodón, muy divertido, y absolutamente incapaz
de obediencia. Fue asesinado por algunos de sus compañeros de la guerrilla de
El Salvador. Para mí son criminales porque creo que son tan criminales los
revolucionarios que matan para castigar la discrepancia, como los militares que
matan para perpetuar la injusticia”.
El
intercambio no podía pasar por alto su opinión sobre la situación actual de
América Latina ante un escenario cambiante y de integración continental. Si ya
desde 1971 Las venas abiertas de América Latina penetraba, desde la literatura
y también desde las ciencias sociales, en las tensiones de la región, hoy las
coordenadas y las rutas recorridas son diferentes.
“Esas
contradicciones existen y por eso es tan difícil que nos pongamos de acuerdo
con cosas obviamente necesarias, como, por ejemplo, la iniciativa estupenda de
Venezuela de la creación del Banco del Sur. Pero no hay que tenerle miedo a la
contradicción, ese es el motor de la vida. Somos contradictorios, por eso
estamos vivos y porque también somos diferentes. Esa unión de diversidades es
compleja, pero será la única manera de reconocernos a nosotros mismos en todas
nuestras infinitas posibilidades de creación y cambio a partir del
reconocimiento de la diversidad, a partir de la celebración de la cantidad de
mundos que el mundo contiene, que es lo mejor que tenemos. Porque, además, por
suerte somos diversos”.
“Sino
estaríamos condenados a aceptar lo que el sistema nos obliga a obedecer: ‘a
ver, elige de qué quieres morir, ¿de hambre o de aburrimiento?’ Creo que
tenemos que contestar: ‘no queremos morir ni de hambre ni de aburrimiento”.
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