NOAM
CHOMSKY, POCO AFECTO A CITAR LA TEOLOGIA,
DIJO QUE LO QUE LOS IDEÓLOGOS
IMPERIALES PRESENTAN
COMO UNA GRACIOSA CONCESIÓN DEL ALTÍSIMO
ES UN MUY TERRENAL PLAN DE DOMINACIÓN MUNDIAL.
Escribe
ATILIO A. BORON (*)
Fuente “Rebelión”
18 de Diciembre 2014
(*)
ATILIO BORON – (ARGENTINA) Economista y periodista argentino. Analista y politólogo. Director
del Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales
(PLED). Premio Internacional de la
UNESCO José Martí. Centro de Estudios Martianos, La Habana, 2009. Profesor Regular
Titular de Teoría Política y Social, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad
de Buenos Aires desde 1986. Autor entre otros de “La Filosofía Política
Moderna.” Premio al Pensamiento Crítico y Columnista en varios medios
alternativos. Conferencista internacional.
Paso a
paso, el mundo parece encaminarse hacia la Tercera Guerra Mundial. La OTAN
estrecha cada vez más el círculo sobre Rusia, que fue el objetivo político
fundamental perseguido, en el teatro europeo, por los sucesivos gobiernos
demócratas y republicanos en la Casa Blanca desde de la Guerra Fría. Y a lo
anterior hay que sumar la declaración de guerra económica que, ha
decretado el gobierno de Estados Unidos. La ofensiva de la OTAN se aceleró hace
un cuarto de siglo, tras la caída del Muro de Berlín en 1989. Tanto el presidente
de los Estados Unidos, George H. W. Bush (padre) como el Canciller alemán
Helmut Kohl le aseguraron al líder soviético Mikhail Gorbachov que la OTAN se
mantendría dentro de las fronteras pactadas con Moscú y los miembros del Pacto
de Varsovia a la salida de la Segunda Guerra Mundial. Esa promesa, como tantas
otras hechas al respecto, fue luego desechada sin más trámite. Especial
mención
merece el caso de Helmut Kohl (que, hay que recordarlo, a poco de abandonar su
cargo se revelaron varios escandalosos casos de corrupción a favor de su
partido, la Democracia Cristiana, y otro en provecho propio) quien dio su
palabra de que las tropas de la OTAN no se desplazarían “ni una pulgada” hacia
el Este, ni siquiera en el territorio de la ex República Democrática Alemana.
Por supuesto, ocurrió exactamente lo contrario. En síntesis, Bush padre y Kohl,
a cual más mentiroso. Gorbachov cayó en la trampa y procedió a retirar
unilateralmente las 380.000 tropas soviéticas estacionadas en la RDA en virtud
de un tratado firmado a fines de la Segunda Guerra (y que contemplaba un número
similar o tal vez mayor de fuerzas de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia en
Alemania Occidental donde, por ejemplo, al día de hoy Washington todavía
mantiene 40.300 efectivos). Ni bien se produjo la retirada de aquellas fuerzas
lo primero que hicieron los
gobiernos de estos países –fervorosos amantes de la
paz, por supuesto- fue instalar las fuerzas de la OTAN en los territorios de la
antigua Alemania Oriental, demostrando con la contundencia de los hechos que
tanto Kohl como Bush padre y luego Bill Clinton eran unos personajes
despreciables, mentirosos y de una contumaz inescrupulosidad moral. Con la
desintegración de la Unión Soviética acaecida en 1991-1992 el terreno quedó
despejado para avanzar en la creación de una versión siglo veintiuno del
“cordón sanitario” impuesto contra la joven república soviética en 1918. En
1999 se incorporan a la OTAN República Checa, Hungría y Polonia y ya con George
W. Bush, hijo, en el 2004 se produce una nueva expansión con la incorporación
de Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Rumania, Eslovaquia y Eslovenia.
Finalmente, en el 2009 se integran a esa coalición “rusofóbica” Albania y
Croacia. Esto no es todo: hay otros países que ya
se encuentran en proceso de
accesión a la OTAN: Bosnia-Herzegovina, Macedonia y Montenegro, entre los más
avanzados. La crisis estallada en Ucrania es según el profesor de la
Universidad de Chicago John J. Mearsheimer consecuencia directa de la expansión
de la OTAN hacia el Este y, en menor medida, de las políticas de la Unión
Europea para absorber a aquel país en su esquema económico y, de ese modo,
penetrar por la puerta trasera en Rusia.
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